El kirchnerismo ve a la administración albertista como un gobierno de transición - Política y Medios
22/05/2022 - Edición Nº5224

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

El kirchnerismo ve a la administración albertista como un gobierno de transición

En Casa Rosada se vivió otra semana de fuertes ataques desde el kirchnerismo. Misiles a los que el mandatario ordenó a su tropa -por ahora- ser indiferentes. “La estrategia es responder a cada cuestionamiento con gestión”, argumentan los colaboradores del jefe de Estado.

Por: Juan Pablo Peralta - DESDE CASA ROSADA

 

Mientras el presidente Fernández retomaba el lunes pasado sus actividades, inaugurando el Servicio de niñeces y adolescencias del Hospital Bonaparte, en Casa Rosada se iniciaba una semana de fuertes ataques desde el kirchnerismo. Misiles a los que el mandatario ordenó a su tropa -por ahora- ser indiferentes. “La estrategia es responder a cada cuestionamiento con gestión”, argumentan los colaboradores del jefe de Estado. Lo que ocurre es que el microclima de reactivación económica y datos positivos que los funcionarios del exGrupo Callao recitan casi de memoria, se reduce a la enorme manzana rodeada por las calles Balcarce, Rivadavia, Paseo Colón e Yrigoyen.

A metros, en la Plaza de Mayo, casi todos los días hay movilizaciones que piden al Gobierno frenar la inflación, que se genere empleo genuino, salir del acuerdo con el FMI, incluido -entre otras marchas y cortes- el “Tractorazo” del sábado. Una movida del sector agropecuario que gozó de tanto apoyo de dirigentes de Juntos por el Cambio que le dio a los discursistas del oficialismo la posibilidad de adjudicar el reclamo a la oposición, y nada más.

Por la tarde de esa jornada, el titular del Ejecutivo recibió en el palacio gubernamental -junto a ministros como Martín Guzmán, Matías Kulfas y Cecilia Todesca- a la alta jerarquía de la Unión Industrial Argentina. Antes del encuentro, el propio Daniel Funes de Rioja reconoció que el cónclave había sido solicitado por ellos. La excusa para la reunión fue la presentación de su nuevo comité y la entrega del “Libro Blanco” de la entidad empresaria. Un plan económico -disimulado en un compendio de propuestas- que fue recibido con beneplácito por la administración Fernández. El detalle, nada menor, no pasó desapercibido a la vista de los pocos cristinistas que caminan la sede del Poder Ejecutivo.

“Recibir un programa económico de la UIA marca el rumbo de eso que llaman albertismo”, apuntó a modo de diatriba un dirigente kirchnerista que pidió no ser nombrado. Al finalizar la audiencia, fueron Funes de Rioja y Todesca quienes bajaron al Patio de las Palmeras a exponer ante la prensa acreditada. Ambos se mostraron conformes con el evento y describieron como “muy positivo” el diálogo que tuvieron. El principal referente de la entidad empresaria señaló que el jefe de Hacienda hizo referencia al proyecto de “renta inesperada”, pero aseveró que él no opina sobre una iniciativa que no leyó. Eso sí, remarcó que la posición de la Unión Industrial es que está en contra de la creación de nuevos impuestos.

En la lógica y necesidad de mostrar actividad, el Presidente volvió a zonas amigables de la Provincia de Buenos Aires con el fin de recorrer obras con su ladero de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. A la par de esas visitas -de una campaña demasiado adelantada- los datos de la suba en alimentos volvió a golpear la puerta del despacho presidencial. La inflación en los alimentos en el primer trimestre del año alcanzó el 30 por ciento. El alza del dólar blue subió la tensión, que con disimulo nadie comentó en los pasillos del ministerio de Economía y menos en Balcarce 50, eso sí, se iniciaron controles desde la Unidad de Información Financiera.

En un acto en la localidad bonaerense de Florencio Varela, el secretario general de La Cámpora y mandamás de la cartera de Desarrollo de la Comunidad en la PBA, Andrés Larroque, reanudó el bombardeo contra el discípulo de Joseph Stiglitz, quien desde el quinto piso de la sede económica entiende que el blindaje que le da el acuerdo que selló con el FMI lo protege de la avanzada cristinista. El “Cuervo” evitó los eufemismos, y acompañado de Máximo Kirchner y Axel Kicillof dijo que “la verdadera política de desarrollo social se hace en el ministerio de Economía”. El único disidente albertista en el escenario, Juan Zabaleta, quiso aguantar la parada esgrimiendo que “no vamos a titubear nunca en hacer lo que haya que hacer en materia de políticas”. A las pocas horas, otra vez Larroque arrojó un Exocet a través de una emisora porteña al declarar que a Guzmán “no lo votó nadie”.  

En la tarde del martes, Alberto Fernández se reunió con la ministra de Salud, Carla Vizzotti y la directora de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Dévora Kestel. Al término de la recepción, ambas respondieron algunas preguntas a los acreditados en Casa de Gobierno. En esa rueda periodística ocurrió un hecho de suma gravedad. La portavoz Gabriela Cerruti impidió que un cronista de Radio Nacional preguntara sobre el folleto producido por la intendencia de Morón que propone a los jóvenes consumir pocas drogas para ver cómo reacciona el cuerpo. Lo hizo interrumpiendo la consulta de muy mal modo y aduciendo que la pregunta estaba por fuera de “lo acordado”. Un mecanismo de imposición y ataque a la libertad de prensa que parecía haber quedado lejos con la salida de Juan Pablo Biondi y su acólito, Marcelo Martín (subsecretario de Prensa y Comunicación de Presidencia de la Nación, aún en su cargo), pero que parece ir in crescendo en el marco de la urgencia generada por la caída de imagen del Presidente, que toma nota de los resultados negativos que dan las encuestas que lee a medida que se aleja más de la senadora Kirchner. Algo que se expresa en varias pintadas que se ven en el segundo y tercer cordón del Conurbano, donde en las paredes se replica la frase: “Con Cristina hasta el fin del mundo, con Alberto, hasta donde diga Cristina”.

La otra estocada llegó de manos de la Vicepresidenta. Esta vez fue mediante una postal que publicó en su cuenta de Twitter, donde se la ve muy sonriente junto a la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson (primera mujer que ocupa ese cargo), y otro de sus asiduos visitantes: el embajador norteamericano, Marc Stanley. Hubo elogios mutuos y el único tema de preocupación que planteó la Generala, fue la estación espacial China ubicada en la provincia de Neuquén.

Otro dato que erosionó la figura de Guzmán en las últimas horas, inclusive entre algunos leales a Fernández, fue el fallido viaje del ministro a Washington, donde participó de la tradicional reunión de primavera boreal del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde no consiguió que se cambiaran las metas del programa que se pactó con el organismo multilateral. Una mala señal de cara al futuro incierto que produce el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. El fallido intento de conseguir alguna concesión del Fondo -debido a la guerra- fue comparado por integrantes del Instituto Patria, con la frustrada audiencia que nunca se dio entre el Canciller Sangiago Cafiero y el Papa Francisco.

Pese al desplante, el principal funcionario del Palacio San Martín, ordenó iniciar una investigación para determinar responsabilidades sobre la situación en la que el exviceministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Alan Duncan, y el ex vicecanciller argentino durante el gobierno de Mauricio Macri, Carlos Foradori, firmaron una Comunicación Conjunta acerca de las Islas Malvinas, en la que el funcionario de Cambiemos habría estado bajo los efectos del alcohol. En el contexto de la interna en la coalición gobernante, el máximo referente del Frente Nacional de Agrupaciones Peronistas, Marcelo Puella, valoró la pesquisa con la finalidad de saber qué pasó, al señalar que “esto demuestra que el Gabinete de Macri era un circo”, y a su vez, planteó la necesidad de mantener la unidad y saldar las diferencias en la coalición oficialista para que no vuelvan al poder los “trasnochados, los mitómanos, ni los fascistas”. Asimismo, Puella ofreció a José Luis Espert, sus propios abogados para que vaya a tribunales y “pruebe todas las barbaridades que dice sobre la memoria de Néstor Kirchner con total impunidad, aprovechando la libertad de expresión que durante el proceso nos costó vidas de compañeros”.

El jueves, se hizo otra conferencia de prensa de la portavoz Cerruti, que no aportó mucho más que el clásico destrato que dispensa a los periodistas de Casa Rosada en cada respuesta que esquiva o replica en un tono burlón y arrogante, que suscita en sus presentaciones mayor repulsa en quienes intentan cubrir la actividad en el centro neurálgico de la información en el país.

Sobre el supuesto acuerdo entre el Primer Mandatario, Sergio Massa y el gobernador jujeño y titular de la UCR, Gerardo Morales, por las designaciones en el Consejo de la Magistratura, la vocera dijo que no la desmentía ni confirmaba. Como un mantra, entonó los números que el albertismo entiende que son positivos, cuando en realidad una colega la había interpelado por las críticas de Larroque a Guzmán.


En el momento en que PolíticayMedios le señaló cifras negativas en el aumento del 16 por ciento en el cartoneo en todo el territorio (datos del ReNaTEP-Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular), y le planteó la posibilidad de que el bono de emergencia se repita por la grave situación que atraviesa la franja más pobre de la Argentina, Cerruti evitó referirse a una realidad que se ve en las calles de centros urbanos y áreas no metropolitanas, donde deambulan con sus carros más de 200 mil personas (de las que están registradas en esa actividad) juntando restos para poder sobrevivir.

Las fuentes más cercanas al Presidente en el palacio rosado señalaron que el cristinismo juzga la política económica del equipo económico que encabeza Martín Guzmán “porque ellos no gobiernan”. La cifra que está mirando con ceño fruncido la ex mandataria CFK, es la de una probable suba en las facturas de gas del 250%. En esa línea, el mismo jefe de Estado aprovechó su participación en la Asamblea Anual de la cámara que nuclea a las medianas empresas argentinas (CAME), en Parque Norte, para defender su administración y asegurar que “el crecimiento es muy grande, la recuperación del empleo es real y el consumo crece”.

En otro orden de cosas, el único ministro que responde a la jefa política del Frente de Todos, Eduardo de Pedro, continúa con su gira internacional, en la cual recorrió Israel tejiendo lazos y originando suspicacias en referencia a una posible candidatura importante de cara al 2023. Los nombres con los que se especula desde el peronismo son variados, pero “falta mucho”, apuntan desde sectores críticos a Fernández, que ven con malos ojos el armado de Julio Vitobello (Secretario de la Presidencia) y Juan Manuel Olmos (jefe de Asesores) que ya tiene armado un equipo electoral en el segundo piso de Rosada.

Un sitio al que ahora denominan “oficina de cercanía”. No faltan los referentes justicialistas que se preguntan: “¿cómo es posible que un presidente peronista necesite de un grupo para que lo acerque a la gente? Eso lo tenían que hacer con Macri que daba un perfil de empresario alejado del Pueblo, pero los peronistas no podemos depender de eso”, subrayó un desencantado albertista con despacho en Balcarce 50.

En las idas y vueltas de lo que por momentos toma rumbos inciertos, se anunciaron cambios en el área comunicacional del Gobierno. Según informaron fuentes oficiales, Valeria Zapesochny deja la Secretaría de Medios y Comunicación Pública de la Nación y pasa a integrar una Unidad de Gestión de Comunicación de la Jefatura de Gabinete. De esa manera mantiene su estrecho vínculo con Juan Manzur. Juan Ross, que seguirá como siempre manejando la pauta oficial, deja el cargo que asumió en lugar de Biondi, que es la Secretaría de Comunicación y Prensa de Presidencia, que quedará a cargo de la portavoz Gabriela Cerruti. Hay cosas por ajustar, explicaron los voceros, pero queda claro que se intenta mostrar armonía, aunque con criterios autonómicos que se verán más claros en los próximos meses.

Por lo pronto, en el tablero de las alianzas volátiles que ofrece el menú de la coyuntura local, el 1 de mayo, Día del Trabajador, habrá actos que van a potenciar el rumbo de cada protagonista de lo que se viene. Por un lado, las organizaciones sociales que forman parte de la estructura del Estado desde el ministerio de Desarrollo Social, nos referimos al Movimiento Evita de Emilio Pérsico y el “Chino” Navarro, junto al sector de Daniel Menéndez de Barrios de Pie (ahora unificados y nucleados en la UTEP) prometen movilizar 300 mil personas a Plaza de Mayo para apoyar a Fernández y a sus políticas, además de solicitarle algo que se rumorea, puede ser un hecho factible: un ministerio de la Economía Popular. 

Por su parte, Máximo Kirchner y Pablo Moyano -de Camioneros- en conjunción con otros dirigentes gremiales de la CGT, que tienen muy buena relación con el líder de La Cámpora, participarán de un plenario sindical del PJ bonaerense en la localidad de Baradero.

Asimismo, el mandatario cerró la semana viajando a Córdoba, y se mostró en la planta de Nissan Argentina en Santa Isabel, junto al gobernador peronista más antikirchnerista de todos: Juan Schiaretti. Allí no hubo reproches, sólo incentivos a la industria automotriz. A la misma hora, Roberto Feletti (Comercio Interior) se juntaba con empresas alimenticias con la intención de retomar, lo que hasta ahora viene fracasando, el Plan de Precios Cuidados, que cada vez se reduce más, y casi no tiene impacto en las remarcaciones sistemáticas que deterioran el bolsillo de ciudadanos que esperan otro índice de inflación en abril, que no esté tan alejado del 6,7 de marzo.  

En cada actividad del 1 de mayo, habrá bajadas de línea en contra y a favor de la administración del tándem Fernández-Guzmán. Vale agregar que también se sumó a las críticas al ministro de Economía el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien habló a través de una integrante de su Frente Renovador: Cecilia Moreau. La legisladora expuso que le da “la sensación que Guzmán no mira lo que pasa en la cotidianeidad, en el día a día”.

Eso, sumado a que Larroque redobló la apuesta al sumar que “la coalición no puede ser rehén de alguien que no tiene representatividad”, demuestra una clara estrategia de desgaste controlado, una táctica que permita al Frente de Todos llegar hasta las PASO, observando como gobernadores, intendentes y otros dirigentes buscan abrazar el calor del candidato que más oportunidades tenga en el peronismo -que sigue necesitando a Cristina- y que, de a poco, se alejan de lo que la mayoría ya denomina: “el Gobierno de transición de Alberto Fernández”.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscribite a nuestro boletín de noticias