El Frente de Todos llega a las legislativas desmembrado y con pocas expectativas - Política y Medios
17/01/2022 - Edición Nº5099

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

El Frente de Todos llega a las legislativas desmembrado y con pocas expectativas

En el radar albertista, la incursión al G-20 tiene por objetivo acercar posiciones con potenciales aliados que colaboren para que la Argentina cierre un acuerdo con el FMI que garantice plazos más amplios que permitan crecimiento. El anhelo por conseguir una foto con Joe Biden pasó a formar parte de un hecho que no produce estímulos, y que se sabe, no conmoverá en nada al círculo rojo local. 

Por: Juan Pablo Peralta - DESDE CASA ROSADA

 

En la recta final hacia el 14 de noviembre, la situación de anomalía en Casa Rosada se fue ampliando con el transcurrir de los días. La figura de aquel jefe de Gabinete tucumano que llegaba a la sede del Ejecutivo a las 7 de la mañana para encabezar importantes reuniones que tenían en vilo a la prensa nacional -apostada en las rejas que dan a Balcarce y Rivadavia-, se fue diluyendo en una rutina de fotos que publican los numerosos agentes de prensa de Juan Manzur, donde se lo ve en repetidas jornadas firmando convenios en su escritorio con gobernadores, intendentes, ministros y secretarios de Estado, o recibiendo a empresarios que lo notifican sobre inversiones a futuro. La mayoría de esos acuerdos, según se informa escuetamente desde la cuenta de Twitter del alto funcionario, están vinculados a aportes que la Nación le brindará a las provincias y a las carteras en diferentes proyectos y planificaciones. 

Hay que tener en cuenta que el hombre que asumió el cargo que tuvo que dejar Santiago Cafiero, lo hizo el 20 de septiembre, hace poco más de un mes. El brillo que tuvo en las primeras semanas en Buenos Aires fue opacado rápidamente, entre otras cosas, debido al intento de volver a poner en escena la desgastada imagen de Alberto Fernández, una decisión netamente electoral. Y también a las divergencias que surgieron con otras carteras, en particular, las que responden a la vicepresidenta, Cristina Kirchner. Las mismas giran en torno a choques producidos por el protagonismo en la relación con los mandatarios provinciales y llegan inclusive, a disputas por espacios físicos (oficinas, despachos, etc) de la Casa de Gobierno.

En ese contexto, Fernández siguió con sus visitas de cercanía a fábricas en la Provincia de Buenos Aires, donde los intendentes del Frente de Todos se mostraron controlando precios en supermercados, herramienta en la que está puesto el eje de la campaña oficialista. El leitmotiv es “cuidar el bolsillo de los argentinos y hacerle frente a la inflación”.

La treintena de anuncios que hizo la administración central desde la derrota en las PASO no pudo sumar más novedades, ya que la jueza federal con competencia electoral, María Servini de Cubría, frenó dos iniciativas que, a entender de los denunciantes particulares y ella, se mezclaban con actividades electoralistas. Una fue la del plan “Más Cultura Joven” que consistía en entregar $5000 a jóvenes para gastar en productos culturales, y la segunda, un bono de 15 mil pesos dirigido a los artistas. Ambas deberán ejecutarse después de las legislativas.

En ese contexto, el Gobierno buscó dar buenas noticias por el lado sanitario. La titular del área, Carla Vizzotti y su par de Turismo y Deportes, Matías Lammens, informaron que Argentina comenzará a aplicar una tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19 a los mayores de 50 años (que hayan recibido la Sinopharm) y a las personas mayores de 3 años inmunocomprometidos que tengan iniciado el esquema de vacunación con cualquier componente. También comunicaron que se inoculará a los turistas que lleguen al país y a los ciudadanos de países fronterizos.

Entre semana, Fernández le otorgó la Orden del Libertador General San Martín al expresidente del Uruguay, José Mujica. Fue en el histórico Salón Blanco donde quedó retumbando una frase del reconocido dirigente oriental que apuntó al corazón de la coalición gobernante y de la oposición: “Argentinos, por favor, quiéranse un poco más; discrepen todo lo que quieran pero construyan, luchen por un nosotros, son parte vital de nuestra América Latina”. Los funcionarios que asistieron al evento lo observaron y escucharon sentados, serios y manteniendo un férreo distanciamiento social que visualmente contrastó mucho con el pedido de “Pepe”.

En la tarde de ese miércoles muy caluroso, llegaron al palacio rosado una docena de gobernadores que se comprometieron a hacer respetar el congelamiento (por 90 días) de los 1432 productos de consumo masivo que elaboró desde la secretaría de Comercio Interior, Roberto Feletti. Luego, en conferencia de prensa junto a Axel Kicillof y su par entrerriano Gustavo Bordet, quedaron claras las ausencias de Horacio Rodríguez Larreta (CABA) y Gustavo Suárez (Mendoza), ambos opositores y críticos al congelamiento. El economista que asumió la cartera que dejó Paula Español se encargó de remarcar la transitoriedad de la medida y de asegurar que la suba del dólar blue no tiene incidencia en los costos de los productores. Por su parte, el titular del Ejecutivo bonaerense intentó despejar dudas sobre las garantías que tendrá la resolución oficial, más allá del resultado que surja de los comicios. 

En el Estadio Deportivo de Morón se recalentaba el clima para el acto homenaje al ex presidente Néstor Kirchner, al cumplirse 11 años de su fallecimiento. La agrietada alianza que administra el Estado nacional se juntó en torno al único orador, el presidente Fernández, y procuró magnificar una forzada unidad preelectoral que se desdibuja en los despachos del Poder. Sin Cristina presente, el mandatario defendió el rumbo económico, señaló a los “pícaros” que especulan con la inflación y prometió no arrodillarse frente al Fondo Monetario Internacional.

Para apuntalar señales que refuercen la idea de que las diferencias postprimarias están saldadas, el jueves, el jefe de Estado participó de la apertura de la Expo Escobar. Lo hizo acompañado del intendente local, Ariel Sujarchuk, el mismo que afirmó hace poco que el FdT no podrá dar vuelta los guarismos negativos del denominado 12-S. 

En el transcurso de un atardecer con altas temperaturas,  se vivió en la Rosada otra situación que da cuenta del guión improvisado que lleva adelante el oficialismo a la hora de gobernar, pero a la vez, al tiempo de sostener su batalla en varios frentes con la oposición de Juntos por el Cambio.

El hecho de que el juez federal subrogante de Dolores, Martín Bava, no pudiera tomar indagatoria al expresidente Mauricio Macri en la causa por espionaje a los familiares de las víctimas por el hundimiento del ARA San Juan, por no haberse relevado el secreto de inteligencia, motivó que la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, confeccionara a las apuradas un decreto para que firmara el Presidente -casi en las escalinatas del avión que lo conduciría a Roma para participar de la Cumbre del G-20-, ya que era el único que podía ejercer ese rol institucional.

Pocas horas después de superado el dilema, que ahora sí permitirá que Macri vuelva a tribunales el próximo 3 de noviembre para declarar, el jefe de Estado se encaminó a Italia con una numerosa comitiva, que es en su mayoría, la que integra su núcleo íntimo, y que mayoritariamente sigue siendo observada con desconfianza por el ala dura del kirchnerismo. Entre ellos se encuentran el canciller, Santiago Cafiero, el ministro de Economía, Martín Guzmán, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, el de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, la asesora Cecilia Nicolini, el jefe de todos los que cubren rangos como el de ella, Juan Manuel Olmos, y el polémico subsecretario de Comunicación y Prensa de la Presidencia, Marcelo Martín, brazo ejecutor del hombre que CFK señaló como un operador que juega contra los intereses de su fuerza, Juan Pablo Biondi. Esa presencia hace ruido en las altas esferas kirchneristas donde intuyen que el ex “vocero”, que se fue a cambio de que su equipo siguiera en funciones, mantiene el control a través de quien ocupó su cargo, el abogado que además maneja la suculenta y pretendida pauta oficial, Juan Ross. 

En el radar albertista, la incursión al G-20 tiene por objetivo acercar posiciones con potenciales aliados que colaboren para que la Argentina cierre un acuerdo con el FMI que garantice plazos más amplios que permitan crecimiento. Hasta ahora no hubo gestos desde el organismo internacional, la cita con la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, que a su vez tiene internas de palacio, no aseguran mejoras en las pautas de pago que tiene que cumplir el país. El anhelo por conseguir una foto con Joe Biden pasó a formar parte de un hecho que no produce estímulos, y que se sabe, no conmoverá en nada al círculo rojo local. 

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