Luego de la derrota, la interna peronista se reactiva desde Casa Rosada a días del cambio de gobierno - Política y Medios
14-07-2024 - Edición Nº6008

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Luego de la derrota, la interna peronista se reactiva desde Casa Rosada a días del cambio de gobierno

Tras un prolongado y llamativo silencio, Alberto ahora ofrece generosamente entrevistas, donde abunda en cuestionamientos a Cristina, y oscila entre tibias autocríticas y terca negación. Se viene un reordenamiento en el PJ.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

Luego de la visita a Casa Rosada de Karina Milei y Sandra Pettovello (futura ministra de Capital Humano) para delinear el traspaso de mando junto al saliente secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello -cargo que ocuparía la hermana del presidente electo- el lunes pasado, hizo lo propio Jorge Faurie.

El ex canciller de Mauricio Macri ocupará un cargo en el Palacio San Martín a cargo de Diana Mondino, pero ahora mismo está encargado de la organización logística de los actos de asunción, y en particular de la estadía de los visitantes extranjeros que estarán presentes el próximo 10 de diciembre.

Al igual que las mujeres cercanas al líder libertario, el diplomático recorrió diferentes áreas de Balcarce 50 y el CCK, donde se desarrollaría la segunda parte de las actividades protocolares del histórico evento. La cantidad de invitados es lo que influirá en la toma de decisiones finales sobre las locaciones y el cronograma final.

Vale decir que uno de los espacios más usados en estos procesos de cambio de mando, el mítico Salón Blanco, tiene un límite de capacidad, además de ser una estructura -que pese a las restauraciones y refuerzos- es tan antigua como la propia sede del Poder Ejecutivo. En cambio, la reconvertida aduana en museo, es mucho más amplia y moderna, lo mismo que el Centro Cultural Kirchner.

De todos modos, la fase final está atada a lo que se defina entre las partes, porque no faltan los que desde La Libertad Avanza promueven que después del traspaso y el discurso ante el cuerpo legislativo, Javier Milei hable en la explanada del edificio del Congreso nacional, y en ese caso se debería ajustar un cinturón de seguridad especial.

Fuera de lo que tiene que ver con estas cuestiones ceremoniales, Alberto Fernández se mantiene en su rol de jefe de Estado en retirada, una situación que en rigor de verdad se percibe desde que Sergio Massa tomó el control del Gobierno apadrinado temporalmente por Cristina Kirchner el 3 de agosto de 2022; y que se venció con la derrota del 19 de noviembre.

El hombre que fue ministro coordinador de Néstor y Cristina, planifica volver por un breve lapso al departamento en Puerto Madero de su amigo “Pepe” Albistur, y en poco tiempo volar a España, donde ya está instalada su pareja, Fabiola Yáñez y su hijo Francisco. Allí tiene pensado dar clases en universidades, como hizo, según comentó, cuando en 2008 dejó la jefatura de Gabinete al comando de la entonces presidenta Kirchner.

En ese contexto, más allá del encuentro protocolar que tuvo con Milei en Olivos, el todavía titular del Ejecutivo casi no va a la Rosada, salvo para cuestiones como la que se dio el lunes 27 de noviembre.

Fue por la tarde, cuando después de llegar en el costoso helicóptero oficial, se quedó un rato en su despacho y al rato se observó un numeroso equipo de seguridad presidencial -junto a otro grupo especial- revisando que no hubiera micrófonos ocultos en el Salón de las Mujeres, donde se iba a realizar una entrevista que los periodistas acreditados creímos, sería con alguna cadena o medio internacional, ya que ese es el lugar preferido de la gente de su prensa a la hora de realizar ese tipo de notas.

Sin embargo, semejante operativo no tuvo otro objetivo que evitar que quienes trabajamos diaria y permanentemente en la Casa no pudiéramos acercarnos a la zona, que está a metros de la Sala de Prensa de los periodistas acreditados. La entrevista fue encabezada por María O’ Donnell, cronista cercana al oficialismo y muy amiga de la portavoz Gabriela Cerruti, que ocupará ese cargo hasta el fin de semana que viene, cuando quien se encargue de la vocería presidencial sea el periodista y analista económico, Manuel Adorni.

En esa interviú, Fernández se mostró tardíamente arrepentido por la fiesta de Olivos en pleno aislamiento por el Covid-19, señaló que hubo “muchas cosas que se hicieron bien” en su gestión pese al endeudamiento, la pandemia, la guerra, la sequía, etc., y agregó que fueron cosas que se consiguieron con una coalición que terminó siendo “disfuncional”.

Asimismo, contó que la reunión con Milei fue muy correcta pero que piensan muy distinto, aunque reconoció que coincidió con el problema del déficit fiscal, no así en la manera de combatirlo. A su vez, apuntó que no habla con Cristina Kirchner y criticó duramente a Daniel Scioli por seguir como embajador argentino en Brasil con LLA.

El martes, el que no paró un minuto hasta ingresar por la explanada que da al Salón de los Bustos fue el futuro ministro del Interior, Guillermo Francos, quien fue a encontrarse con su cercano antecesor, Eduardo “Wado” Pedro.

El ex dirigente cavallista -que ahora milita en las huestes mileístas- venía de un raid porteño bajo el sol caliente y húmedo de Buenos Aires que lo había llevado antes a la sede del Banco Provincia en la calle San Martín, donde pidió sumarse a la reunión de los gobernadores del PJ, y al rato fue al Palacio de Hacienda con el fin de continuar la tertulia junto a los caciques provinciales peronistas y el reaparecido Sergio Tomás Massa.

Tanto con Wado de Pedro -que llegó corriendo sin dejar de cumplir su rito sagrado de tocar el busto de Néstor Kirchner al entrar a Rosada- como con los mandatarios provinciales, las vedettes de los cónclaves fueron la coparticipación y la obra pública. También estuvo en agenda el tema que horas después anunciara el derrotado ministro y candidato Massa. Nos referimos al giro de fondos para que se puedan pagar los sueldos y aguinaldos en los distritos donde sus jefes jugaron todas sus fichas a respaldar medidas fiscales electoralistas que impulsó el massismo, pero como es sabido, no alcanzaron para ganar el balotaje.

Uno de los dirigentes justicialistas que volvió a la sede del Poder Ejecutivo después de muchos años, pero con una camiseta que ni él hubiera imaginado nunca, manifestó en privado: “Al peronismo lo minaron desde adentro”. No dio nombres ni responsabilizó a ninguno de los bandos que integran el ex Frente de Todos, simplemente se limitó a expresar en voz alta lo que muchos callan en este contexto inédito.

“Cuando empezás a ser cómplice de una deformidad de la doctrina, como dice (Guillermo) Moreno, me refiero a esta especie de movilidad social ‘pero descendente’, después no te podés quejar de que venga el cuco, porque al cuco lo trajiste vos”, fue la afirmación que emitió quejoso el hombre que más que libertario daba la sensación de ser un infiltrado en las filas enemigas tratando de entender y surfear el mal momento del justicialismo.

Consultado por la manifiesta sensación que dejó su razonamiento, el ex dirigente pejotista se defendió: “¿Massita quería un gobierno de unidad? Bueno, ¡acá tiene un gobierno de unidad! ¿Y sabés quién lo está armando? Javier, que puede parecer muy loco”, apuntó, “pero no es boludo ¿o nunca te dijeron que ningún boludo llega a presidente, pibe?”. Cerró el hombre que salió al atardecer por la puerta que da a Balcarce 50 y se perdió en la Plaza de Mayo.

En sus últimos días como presidente, Alberto F. pasó por su despacho sin mayor actividad que comenzar a recoger elementos personales, algo que sus asistentes también aprovechan para hacer los fines de semana en la quinta de Olivos, igual que en varias dependencias gubernamentales, donde se arrojan enormes cantidades de bolsas de residuos repletas de basura, muchas más que las que que se descartan durante los días hábiles.

El presidente dejó los últimos días de la transición -con la que se muestra conforme- en manos de Juan Manuel Olmos (su ex jefe de asesores y actual vicejefe de Gabinete), quien se encarga del asunto con Nicolás Posse, el futuro ministro coordinador y Vitobello. Del actual mandamás de los ministros y vicepresidente que no fue, Agustín Rossi, no hay novedades. Por Casa de Gobierno no dio señales desde que se perdió en la segunda vuelta.

Sin solución de continuidad, Fernández continuó con su raid de reportajes (que seguirá) en los que potenció sus tardías críticas a CFK, esas que calló durante cuatro años.

De la vicepresidenta aseveró: “Tiene un modo de hacer política que a mí no me gusta, que tiene que ver con esa forma personalista”, y apuntó sus cañones sobre quien suena como el posible futuro delfín cristinista, en el contexto de este proceso que la militancia empezó a denominar: “La Resistencia”. Hablamos de Axel Kicillof. Quién a entender de AF “no representa a todos los sectores dentro del espacio”. Frase que subrayó sentencioso.

En ese marco, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, salió a reclamar las renuncias de Fernández y Máximo Kirchner a la conducción del PJ nacional y el bonaerense. El hijo de la ex mandataria no opinó al respecto, y el todavía mandatario expresó que promoverá una interna para que la jefatura se defina entre todos los sectores. En ese contexto, desde Formosa, Gildo Insfrán comienza a desestimar la “dedocracia” cristinista y así se reactiva la interna interminable en el peronismo, detonada por el contundente fracaso electoral.

El tramo más polémico de sus charlas -antes de dejar el cargo- fue cuando manifestó un concepto insólito que su portavoz repitió en reiteradas oportunidades: “La pobreza está mal medida”. Una manera de negar los datos oficiales del INDEC (organismo que depende de él), y a la vez, otra forma de rebatir que la administración que encabezó deja más de 20 millones de argentinos en esa situación con unos 5 millones de indigentes, entre los que más del 60% son chicos.

Con ese criterio, Cerruti se animó a responder en su momento a P&M en una de sus clásicas conferencias de prensa ya desactivadas, que no hay hambre y que “es mentira que 6 de cada 10 niños son pobres”. De hecho, el propio Juan Grabois respondió al mandatario en retirada que “la Argentina sí está estallada”.

Mientras Milei, en conjunción con sus aliados del PRO, termina de delinear cargos –con la confirmación de Bullrich en Seguridad y Petri en Defensa- desde la Rosada se desayunaba este lunes 4 de diciembre con un Boletín Oficial que parecía una suerte de renunciamiento masivo, más que el principal órgano de información estatal.

Unos 36 funcionarios de Unión por la Patria dimitieron a sus cargos como una estrategia que parece tener la intención de complejizar a sus sucesores. Desde Rosada argumentaron que eso forma parte del digesto institucional. Las salidas oficializadas fueron las de Luana Volnovich (PAMI), Fernanda Raverta (ANSES), Silvina Batakis (Banco Nación), Emilio Pérsico y Daniel Menéndez (Desarrollo Social), y muchas otras.

En los días sucesivos al temblor en los comicios, Cristina decidió facilitar las cosas en el Parlamento dando luz verde a las autoridades de La Libertad Avanza para ocupar las principales posiciones en ambas cámaras. Así desembarca en la presidencia de la Cámara baja, Martín Menem, y en la presidencia Provisional del Senado, el formoseño Francisco Paoltroni. Eso no quita que su intención de liderar a la oposición más dura siga firme.

El entorno de la jefa política del kirchnerismo abrió las puertas a la modernización, y así fue que a través de TikTok, salió a decir -en un singular vídeo- que la estanflación (sobre la que hizo referencia Milei) es igual a una catástrofe social. Sus seguidores vieron allí un mensaje de su líder sobre lo que viene, en cambio sus detractores leyeron una negación de lo que llegó hace tiempo al gobierno que ella presidió junto a Massa y su ex ungido jefe de Estado.

En pocas horas, Casa de Gobierno pasó de un potencial y esperanzado triunfo oficialista, encabezado por Sergio Massa a la abulia y la inacción definitiva de la frustración, que justifican con una frase: “Se nos fue de las manos la inflación”. Personal contratado que ocupó puestos políticos en la administración frentista se despide en los patios de la sede gubernamental, varios entre llantos, otros levantando el ánimo y los dedos en V, mientras entonan una letra que se escuchó cuando llegaba a Rosada Mauricio Macri en 2015: “Oh! vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver”.

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