El día después de mañana  - Política y Medios
27-02-2024 - Edición Nº5870

OPINIÓN

El día después de mañana 

En breve, la campaña política diluirá en parte las pasiones. Sin embargo nunca se enfrento un proceso electoral con tantos enojos y fuego cruzado. No es para menos luego de dos años de ataques. Nadie confía en nadie.  

Por: Nicolás Mujico - Politologo UBA- Maestrando en Defensa Nacional UNDEF

 

Luego de la -quizás- inevitable derrota electoral de septiembre de 2021, el kirchnerismo inició una verdadera operación traviata sobre la autoridad presidencial. Al igual que en Ecuador con Lenin Moreno, buscaron debilitar constantemente la figura de Alberto Fernández. La historia decidirá si fue racionalidad o locura.  

En breve, la campaña política diluirá en parte las pasiones. Sin embargo nunca se enfrento un proceso electoral con tantos enojos y fuego cruzado. No es para menos luego de dos años de ataques. Nadie confía en nadie.  

El audio de la diputada Fernanda Vallejos y las cartas públicas de aquellos días dieron el punta pie inicial. La artillería de los irreversibles,fue dañando las defensas del gobierno. Luego de conseguido el PJ bonaerense de manera irregular, el hijo y heredero de la presidenta se propuso cobrar derecho de aubana al Presidente de la Nación. En enero de 2022 se iniciaron los primeros movimientos políticos de la orga. La renuncia a la jefatura del bloque de diputados de Máximo Kirchner en plena negociación con el FMI, la movilización y oposición en el congreso, sin dudas complicó y se generaron incertidumbre. La puesta en funciones de Feletti en la Secretaria de Comercio como comisario K al servicio de la vicepresidenta (que no surtió ningún efecto desde el punto de vista económico pero que dañó enormemente al poder político y la militancia cotidiana), que buscó y consiguió la renuncia de los dos ministros más importantes del gobierno (Guzmán y Kulfas) provocó una desestabilización económica de la que el gobierno nunca más se pudo recuperar. Quizás sea cierto que no puede salirse de tremenda deuda con comodities y aumentando más y más las exportaciones (puede ser también que el costo social de semejante irresponsabilidad macrista sea demasiado), pero también es verdad que la política afectó la economía de manera contundente e incalculable. Sobre eso nadie habla ni calcula costos.  

La construcción discursiva transformó al Presidente en un personaje más bien patético. El objetivo, lograr impedir su re-elección. Una vez conseguido, el operativo clamor era la puntada final. Sin embargo, los números no acompañan al igual que gran parte del pueblo. Nada se puede hacer solo con audacia.  

Cristina Fernández, más objetiva que su hijo y los amigos, nota claramente lo que sucede. En 2015 se retiró del poder con una derrota electoral a cuestas, pero con un enorme poder. De los 7 candidatos presidenciales. ordenó que 6 se bajaran y todos respondieron conforme. Conservar el poder le permitió candidatearse en 2017, aunque surgió el primer desafío. Randazzo dejó testimonio y la fuerza política fundada para evitar las PASO, estrategia electoral que Máximo dispuso, llevo a la expresidenta a la derrota. En 2019, más débil aún, tuvo que delegar el primer lugar en la fórmula para poder vencer.  

Dos años de dificultades la llevaron a la búsqueda implacable, demoledora y quizá inexplicable de dinamitar su propio gobierno. Cristina retrocede. Cada elección la encuentra un paso más atrás. En esta oportunidad no será candidata porque no puede y eso no solo porque la justicia se lo impida.  El peronismo parece enfrentar dos alternativas: Saigón o Dunkerque. Es decir, continuar por la irracional senda que hasta ahora se traza y que la derrota lo sorprenda o intentar recuperar la sensatez y pensar que luego del 2023 viene el 2024, que la historia sigue y que, en el caso de no poder vencer hoy, se puede vencer mañana. Cristina pareciera intentar evacuar de la manera más ordenada posible, preservándose de la derrota sabiendo que aun en declive continúa siendo una importantísima figura política. Sin embargo, los irreversibles insisten en pelear lo imposible. Comienzan a dispararse discursos desordenados. Movilizar contra la corte, operativo clamor por Axel y poner en juego lo que queda. Máximo y el Cuervo Mandrake juegan con cosas que no tienen remedio. De imponerse esta línea, la evacuación será desordenada, torpe y grave y en el 2024 es previsible el retorno ciudadano con el exclusivo objetivo de sostener ese porcentaje que le permite flotar políticamente.  

La renuncia de CFK inaugura un nuevo tiempo en el peronismo. Es poco probable que en el corto plazo se vean resultados inmediatos pero todo está en discusión en este momento. El peronismo bonaerense tiene que debatir también su futuro político gane o pierda las elecciones de octubre. Es necesesario rescatar al peronismo de la obsecuencia, de la venalidad y de la política hereditaria de corte y palacio. El constantemente derrotado peronismo bonaerense no está en condiciones de conducir al peronismo en el orden nacional.  

En breve, todo se ordenará en función de una campaña. Todos bajaremos el tono e intentaremos la esperanza, sin embargo, hay que advertir que el peronismo está rodeado de peligros. El período que se termina y que duró veinte años, se encuentra agotado. De allí que sea inevitable la renovación. No se trata de determinar si fue bueno, justo o virtuoso, sino de advertir la necesidad de un nuevo esquema de poder donde la lógica no sea la cercanía a una figura política, donde se valoren nuevamente las victorias electorales y donde las derrotas impliquen fuertes revisiones y cambios.  

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