Los primeros mil días del Frente de Todos - Política y Medios
04/10/2022 - Edición Nº5359

OPINIÓN

Los primeros mil días del Frente de Todos

Mil días parecen ser los que se demoran los gobiernos en definir su perfil político. A veces se proyectan y, otras, sucumben. ¿Cómo fueron los primeros mil días en otros gobiernos desde el retorno a la democracia? 

Por: Nicolas Mujico, Politologo UBA, maestrando en Defensa Nacional UNDEF

 

El 5 de septiembre de este año se cumplieron 1000 días desde la asunción de Alberto Fernández como presidente de la Nación. Un gobierno que asumió con cepo, camino al default, con una pobreza en aumento, y con pocas reservas en el BCRA. Un panorama que no distaba mucho del que recibió Néstor Kirchner en el año 2003. Por aquel entonces el país, también en default, con 20% de desocupación, pobreza superior al 40% y reservas que apenas superaban los 10mil millones de dólares, inició un camino que guarda algunas similitudes con el actual trayecto. También muchas diferencias. La impronta del expresidente Néstor Kirchner marcó un camino y dejo huella. En aquel entonces, por supuesto, no hubo pandemia ni una guerra causando zozobra en los mercados internacionales. ¿Cómo fueron aquellos primeros mil días y los primeros mil días en otros gobiernos desde el retorno a la democracia? 

El 5 de septiembre de 2018, también Mauricio Macri cumplía 1000 días. Su gobierno, que venía a refundar el sistema político y a demostrar que era fácil bajar la inflación y atraer las inversiones que harían posible liberar el dólar y desarrollar la economía, se encontraba acorralado, dependiente de los desembolsos del Fondo Monetario, con quien se endeudó en 57 mil millones de dólares; con derrotas políticas en el Congreso vitales para su proyecto, con una inflación rumbo al 50% y con continuos cambios de gabinete. El portón de la Quinta de Olivos, frecuentemente era el estudio televisivo de exteriores de todos los canales de aire y cable. Ese escenario calamitoso no impidió que, un año más tarde, obtenga el 40% de los votos y consiguiera movilizar en su favor a amplios sectores de la ciudadanía para un cierre de campaña insólito para un gobierno tan desastroso que, si bien no le permitió prevalecer, le otorgó algo de sobrevida política. La sombra del ex residente aún pesa sobre Larreta.  

También un 5 de septiembre pero de 2010, CFK cumplía 1000 días. Tenía en su haber una durísima derrota política con la 125, una aún peor derrota electoral en las elecciones de medio término, una similar tensión interna -aunque inversa con su vicepresidente-y una sociedad movilizada en su contra. Sin embargo, algunos aciertos y la conmoción que ocasiono la muerte de Néstor Kirchner generó un clima que le permitió ser plebiscitada tan solo un año más tarde con un 54%.  

Cumplía años allá por febrero de 2006 la entonces senadora y primera dama Cristina Fernández cuando Néstor cumplía sus mil días. El gobierno consolidado luego de la victoria en las elecciones de medio término, con una inflación controlada que apenas superaba el 10%, la deuda negociada con el Fondo y una política prudencial de acumulación de reservas que había logrado llevarlas casi hasta los 30mil millones de dólares y la economía que crecía de forma acelerada. Sin embargo, y a pesar de estos buenos indicadores, la desocupación aún rondaba el 12% al igual que la indigencia y un tercio de la población continuaba bajo la línea de pobreza. El esfuerzo, el desarrollo y el progreso era evidente, pero aún quedaba mucho por hacer y las tensiones políticas continuaban siendo importantes. El sistema político, por su parte, colapsado en 2001, no encontraba la forma de expresar una alianza opositora al oficialismo.  

Ni el ex presidente Fernando De La Rúa ni el senador a cargo del Ejecutivo, Eduardo Duhalde, lograron gobernar 1000 días. El expresidente de la extinta Alianza quiso sostener la convertibilidad y el edificio construido en los 90 se desplomó sobre su carrera política. El lómense se apuró a realizar los cambios aunque siendo ya tarde pagó los costos políticos de una sociedad que, a duras penas, pudo mantenerse unida y evitar la disolución nacional.  

También Alfonsín cumplió sus mil días un 5 de septiembre. Corría 1986. El refundador de la democracia Argentina, el presidente pre-destinado a los libros de historia enfrentaba enormes dificultades. La oposición peronista, en pleno debate interno, perdió las elecciones del '85. Sin embargo los renovadores comenzaban a proyectarse de cara a las elecciones del '87. El Plan Austral en pleno desarrollo, traía aparejado un fuerte control de la emisión monetaria y el control del gasto público. La centralización en la Secretaría de Hacienda tuvo un inmediato rechazo de las provincias. Los recortes presupuestarios, comenzaron a tener un criterio meramente fiscal y mediado por las presiones políticas. La presión sindical se hizo sentir así como de otros grupos de presión vinculada a sectores productivos. Finalmente, todo recayó en la política tarifaria como único mecanismo de regulación anti-inflacionaria. El fracaso del Plan Austral, derivó en rebrote inflacionario, fuerte déficit fiscal y su consecuencia política: el inicio de un plan de privatizaciones con la incorporación de un hombre siempre sonriente y elegante: Rodolfo Terragno. El proceso se coronó un año después con la derrota del gobierno en 19 provincias en las elecciones de 1987, dejando el camino allanado para las grandes reformas. No obstante toda la crisis que sobrevino después y el adelanto de las elecciones, Angeloz, candidato del partido y del gobierno en franca retirada, alcanzó un sorprendente 37% de los votos en las elecciones de 1989.  

Carlos Menem, cumplió los mil días a principios de abril de 1992. Luego de vencer en las elecciones de 1989 con una campaña donde prometía “Revolución productiva y salariazo” asumió como propio el rumbo dictado por la realidad económico y aplicó de entrada un plan de ajuste sin precedentes aplicado por el ministro Rapanelli, exdirectivo de Bunge y Born. La reforma de Estado y el plan de privatizaciones retomaban el plan de Terragno pero en un clima de inestabilidad política-económica que casi triplicó el dólar de octubre a diciembre de 1990, al tiempo que se daba el último levantamiento militar.  Las reservas se encontraban por el piso: solo 3mil millones de dólares. La híper inflación provocó un desenlace violento.  Los cambios en el gabinete, Erman Gonzales por Rapanelli en primer lugar y luego -no casualmente- la llegada de Erman a Defensa mientras que se incorporaba a Economía a Domingo Cavallo, fueron los protagonistas de las escenas finales. A fines de marzo de 1991 se daba inicio a la convertibilidad y se iniciaba el proceso político económico de mayor estabilidad en la historia argentina, cuyas consecuencias fueron una gran exclusión social, desocupación y pérdida del patrimonio nacional que aún hoy se sienten.   

A lo largo de la corta historia de nuestra recuperada democracia, hemos visto muchas veces que los gobiernos que se proponen un proyecto político determinado, dan pelea durante un tiempo y, finalmente, caen frente a las tendencias pesadas de la realidad. Mil días parecen ser los que se demoran los gobiernos en definir su perfil político. A veces se proyectan y, otras, sucumben. Es necesario evitar las trampas del pasado, las del presente y las del futuro. Eso implica la necesidad de revisar la historia reciente, no repetir recetas ni creer que existe una sola salida o dos, como actualmente se propone. Solía bromear Enrique Pinti, que Argentina parece un país tartamudo y, ciertamente, a veces lo parece.  

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