Cristina, Alberto y Massa pactan acuerdo básico pero siguen las diferencias - Política y Medios
19-04-2024 - Edición Nº5922

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Cristina, Alberto y Massa pactan acuerdo básico pero siguen las diferencias

Intendentes y gobernadores justicialistas deducen que la única posibilidad de que el peronismo en su conjunto tenga posibilidades de dar pelea en las elecciones del 2023, es que Fernández relegue el timón de la Economía en CFK y su circunstancial aliado, Sergio Massa

Por: Juan Pablo Peralta - DESDE CASA ROSADA

No eran infundados los temores de la semana pasada en Casa Rosada cuando se supo que Cristina Kirchner hablaría nuevamente. Es que en la cocina del “albertismo” se sabía que en el Instituto Patria ya no habría más contemplaciones con Martín Guzmán. El que lo tenía claro era el propio economista platense, que había empezado a pergeñar la idea de abandonar la balsa de Fernández. Por eso, el miércoles cuando dijo en el Salón de Conferencias que los pedidos de dimisión del kirchnerismo formaban parte de una agenda periodística, pero no de él, ya había comenzado a garabatear la esquela de la que sería su carta de renuncia.

Quedó explícito que Guzmán no le había advertido nada sobre su decisión al único protector que le quedaba en el oficialismo, cuando en la jura en el Salón Blanco de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, Fernández rompió su regla de quebrar el protocolo y agradecer -como hizo siempre- al funcionario que deja la gestión. En este caso ni siquiera lo nombró.

Ya queda vetusto el anecdotario referido a los que no quisieron aceptar el cargo (una lista más larga de la que se pueda imaginar), también la de la historia de los nombres que se intentaron instalar con operaciones mediáticas y quedaron sólo en eso, la novela del Sergio Massa ‘que no fue’ y que generó ríos de tinta que obviaron analizar el lugar estratégico -que en caso de emergencia institucional- ocupa el tigrense en la línea sucesoria. También quedó en la crónica la intermediación de Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo) para que el Presidente y su Vice dialogaran, al menos, por teléfono.

Apenas terminada la declaración de “La Griega” (como se conoce a Batakis en el argot peronista), que se hizo en el Patio de las Palmeras –y para variar- prohibiendo preguntas de la prensa acreditada- hubo dos dirigentes cercanos a Alberto y Cristina que en absoluto off coincidieron en algo, la idea de que la ex secretaria de provincias "es una ministra de transición". Conforme a sus comentarios y a las preguntas de PolíticayMedios, se deduce que esa transitoriedad deriva del hecho de que es imposible seguir el plan de Guzmán y porque además resulta indispensable que “Alberto entienda la coyuntura y el peligro de caer en una hiperinflación”.

Se podría inferir entonces, que los integrantes de la coalición gobernante -en todas sus vertientes- perciben que hay una esperanza de que el espanto genere acercamientos para consensuar -después de esta elección acelerada de ministra para evitar un lunes más negro del que se dio- un jefe de Hacienda confiable para todos.

La flamante ministra entró así en el laberinto de armar un equipo que todavía no salió a la cancha, pese a la urgencia. En el medio, prometió al FMI cumplir las metas acordadas con su antecesor (una tarea muy difícil); que no habrá devaluación pero sí nuevos acuerdos de precios, y la certeza de avanzar con la segmentación de tarifas en conjunto con los funcionarios de Energía que chocaron con Guzmán. En el traqueteo que denota la improvisación de las últimas horas, quedó para más adelante el viaje a Europa para conseguir una rebaja de deuda ante el Club de París. Ese periplo había sido la excusa -que hace días nomás- negaba la salida del discípulo de Joseph Stiglitz.

Lo esperado sucedió el lunes y martes cuando el dólar blue llegó a los 280 pesos (para después bajar a un promedio de $255 y variar hacia arriba) drenando más reservas del Central (por arriba de U$s560 millones), la caída de los bonos atados a la inflación, un Riesgo País en 2700 puntos, y remarcaciones por arriba del 20 por ciento que activan faltantes de mercadería y de actividad comercial por la no entrega de productos de varios proveedores que intensifican la ausencia de precios de referencia, y conflicto en el sector industrial.

Desde que Fernández decidió -a último momento- no ir a un acto en Escobar junto al presidente del Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable, Ariel Sujarchuk (por su acercamiento a Máximo Kirchner) y quedarse en Olivos para un repentino encuentro con la gobernadora rionegrina Arabela Carreras y el senador de esa provincia, Alberto Weretilneck, le sucedieron cuatro jornadas sin agenda oficial.

El miércoles se lo vio llegar sólo a Rosada en su auto particular a las 11 de la mañana, y los periodistas acreditados, apostados detrás del vidrio de ingreso al Salón de los Bustos, vimos entrar y salir de la Casa a Massa y a Batakis, hasta que inesperadamente, a las 15:15, el propio Presidente se retiró, llave en mano -sin custodia ni nadie a su alrededor- en el mismo rodado que había arribado. De esa manera se perdió entre la neblina que azotaba a Buenos Aires, sin que se conociera nada de su destino. Al otro día, se pudo saber que hubo otro encuentro con la senadora Kirchner, como el del lunes a la noche -donde estuvieron a solas, demostrando que todo lo que se escribió y dijo al respecto fue mera especulación- incluyendo a  Massa, aunque esta vez fue negado por todo el equipo de comunicación presidencial. 

Para muchos, esto ocurrió por decisión de la ex mandataria que reniega de las filtraciones a la prensa, a las que lee como operaciones que casi siempre van dirigidas en su contra, asimismo porque quiere mantener distancia pública del hombre que ungió como máxima autoridad del país, y del que se siente defraudada. Sus seguidores piensan que Fernández los traicionó cuando intentó cortarse solo con el respaldo de un sector de la CGT, y en particular del Movimiento Evita, capitaneado por Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, enemigos – a estas alturas- acérrimos del cristinismo.

Lo único que se puede colegir de ese cónclave, es que el riesgo de que las cosas ingresen en un punto sin retorno, condujo a fijar un pacto económico básico que evite el derrumbe de la administración del FdT. De todos modos, las diferencias persisten. El ejemplo más claro está en la iniciativa que promueve el kirchnerismo referida a la puesta en marcha de un Salario Básico Universal, y dejar de lado (gradualmente) los planes sociales que están hoy en manos de las organizaciones sociales, regenteados desde el Ministerio de Desarrollo Social. Iniciativa que Batakis y el primer mandatario, rechazan, al menos hasta ahora.

Las primeras polémicas que generaron algunas declaraciones que hizo la reemplazante de Guzmán surgieron de entrevistas que concedió a unos pocos medios –evitando conferencias de prensa- y giraron en torno a las restricciones que se vienen en materia de viajes al exterior, cuando señaló que “el derecho de viajar colisiona con la generación de empleo”.

Ocurre que mucho de lo que hasta ahora expresó la economista, también de la Ciudad de la Plata, es tomado con pinzas por la mayoría de los actores políticos y financieros de la Argentina, inclusive del exterior. En ese plano, el propio titular de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, declaró que esperan que Batakis arme su equipo para empezar a escuchar sus propuestas.

El jueves fue un día donde los quirófanos se instalaron en las redes sociales -y por propiedad transitiva- en los cotos audiovisuales. Los WhatsApp de quienes trabajamos en el palacio gubernamental estallaban de consultas que venían desde nuestro territorio como del exterior. 

La principal pregunta era si Massa había renunciado y si Fernández iba a seguir ese camino. Algunos alquimistas de las fake news lo daban fuera del cargo. Una catarata imparable que recién se calmó cuando la portavoz, Gabriela Cerruti, brindó su conferencia de prensa de los jueves (esta vez a la tarde debido a cambios de horario que se irán alternando sucesivamente con la mañana). La vocera tuvo que asegurar que “el Presidente está en control del país”.

Al ser consultada por PolíticayMedios sobre cuáles serán las medidas que se van a tomar para frenar la suba de precios y poner en práctica "La Guerra contra la Inflación", a la que en su momento hizo alusión el titular del Poder Ejecutivo, la ex diputada expresó: "Sostener el programa y el rumbo económico exactamente como se viene sosteniendo". 

En ese contexto, negó corridas y manifestó que "en cuanto a lo que sugieren los diarios y los medios de comunicación con respecto a las remarcaciones especulativas de los últimos días, esperemos que eso sea una práctica que no siga adelante, porque la verdad es que estaban apostando y generando un clima de incertidumbre alrededor de una posible estampida o corrida, o lo que fuera, que, está claro que no sucedió ni está sucediendo, y añadió. "Entonces esperamos que acaben rápidamente las maniobras especulativas y que todos entiendan que cuando estamos hablando de precios de los productos, estamos hablando de los alimentos de las argentinas y los argentinos ".

Ahora lo que preocupa en la alianza de gobierno, son los números del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que se vienen para junio y julio. El primero seguramente excederá el 5,1% de mayo y el segundo, apuestan algunos, se puede arrimar al 8 por ciento o más. Dependerá de la fluctuación de la moneda estadounidense, que en su versión informal volvió a los $270 sobre la última rueda semanal.   

En las galerías rosadas retumbó fuerte la frase que el diputado y jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, espetó en un acto en la localidad de Garín: “Se abrazaron a Guzmán, al Fondo Monetario, los dejó tirados y ahí está Cristina poniendo la cara para sacar esto adelante”. Por supuesto criticó a los que hablan mal de su madre y jefa política del FdT. “Tiene razón” dijo el colaborador de una importante cartera que tiene despacho en Casa de Gobierno. Del otro lado del mostrador prefirieron el silencio, que para no pocos leales a CFK, otorga.  

Los resultados de las reuniones de la cúpula frentista quedarán reflejados en el discurso que la senadora Kirchner dé este viernes en El Calafate (Santa Cruz), donde la excusa para exponer los lineamientos que aún reclama la Vicepresidenta, es la inauguración de un Cine Teatro Municipal.

El sábado sonarán las palabras del presidente Fernández en Tucumán en el acto central por el Día de la Independencia, algo que quizá lo anime (como en otras oportunidades) a ejecutar algún pequeño sesgo de autonomía a la inevitable dependencia de Cristina y Massa, que se potenció con el devenir de los acontecimientos.   

Como adelantamos en nuestro artículo anterior, intendentes y gobernadores justicialistas deducen que la única posibilidad de que el peronismo en su conjunto -con toda la amalgama que lo compone- tenga posibilidades de dar pelea en las elecciones del 2023, es que Fernández relegue el timón de la Economía en la dos veces presidenta y su circunstancial aliado, Sergio Massa, quien después de lo sucedido –en el peor fin de semana del Gobierno- potenció su rol de garante de la institucionalidad y hombre que sigue estando en la mesa de toma decisiones en el eje central del Poder.

Algo que le permite calmar los cuestionamientos internos que provienen de su propio Frente Renovador.

Lo que tienen en común el renunciado Guzmán (cuando aún era Ministro) y la ingresada Batakis, con todo el ruido de fondo en las actuales circunstancias, es que las próximas semanas serán claves para determinar, si esta vez sí se debe reestructurar la administración con fuertes cambios en el Gabinete nacional. Si persisten los datos negativos, está claro que esa determinación será inexorable.  

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