El preacuerdo con el FMI pone en juego la unidad del Gobierno - Política y Medios
27/11/2022 - Edición Nº5413

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

El preacuerdo con el FMI pone en juego la unidad del Gobierno

La renuncia de Máximo hizo volar por los aires las expectativas de armonía oficialista tras el esperado anuncio. La caótica semana culmina con el presidente de gira y hubo fricciones hasta por el manejo del ‘cocaína gate’.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

Como habíamos adelantado, el principio de entendimiento con el FMI iba generar modificaciones en la estructura del Frente de Todos. “Y esto recién empieza”, aseguran dirigentes oficialistas que caminan los pasillos de Casa Rosada.

El ala kirchnerista de la coalición gobernante ya había dejado en claro su posición al respecto cuando el propio Máximo Kirchner, allá por julio del año pasado, dijo en el Congreso: “¿Qué vamos a hacer con el Fondo Monetario? Porque si un laboratorio nos obligó a cambiar todo el andamiaje”. Ocurrió cuando después de idas y vueltas, Alberto Fernández, cambió mediante un DNU, la Ley de Vacunas para permitir que el Estado comprara dosis de Pfizer, el fármaco estadounidense que generaba resistencias debido a exigencias, que según la administración central, avanzaban sobre la soberanía nacional.

Mucho más hacia acá, y sobre el filo de la firma del preacuerdo con la entidad financiera multilateral, la misma vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, criticó en Honduras (antes de participar en la asunción de Xiomara Castro) a los organismos de crédito internacional por los ajustes que producen que el Estado no pueda ejecutar políticas sociales que derivan en la llegada del narcotráfico.

Palabras que parecían presagiar la tragedia de venta de drogas adulteradas y mortales en la provincia de Buenos Aires, y adelantar que se venía una estrategia que iba a marcar la cancha contra las aspiraciones del denominado “albertismo”.

El lunes todo parecía ir sobre rieles en Balcarce 50. La cuantía de apoyos que recibía el tándem Fernández-Guzmán por parte de cámaras empresarias, sindicalistas, el mercado, incluyendo a la oposición, generaba rostros de distensión -y otros exultantes- entrando y saliendo de los despachos de los altos funcionarios del primer piso.

El crepúsculo traía una novedad que convertiría en calabaza la finita celebración del ex Grupo Callao. El hijo de Néstor y Cristina movía el peón cuatro Rey, que dio inicio a una partida que se definirá en meses. Con la salida de la presidencia del bloque oficialista, Máximo estableció, lo que según un hombre del PJ bonaerense, es una táctica de alineamiento que pretende ordenar la tropa.

Para él, la renuncia “es una jugada de CFK que obliga a propios y extraños en el FdT a elegir si juegan al 2023, o a quedar pegados al ajuste con Alberto, que para colmo, el primer apoyo que tuvo fue de Juntos por el Cambio. La única que vio la jugada fue Patricia Bullrich y rápidamente se desmarcó, ahora parece que la escucharon los radicales", reflexionó.

Ese mismo día, las redes presidenciales anunciaban una entrevista en un canal que sigue la línea editorial frentista. La nota había sido grabada, y obviamente tenía como objetivo realzar el acercamiento a la posibilidad de una reestructuración de la deuda. La mala nueva hizo que el “tape” fuera desechado y que Fernández tuviera que asistir a los estudios para salir al aire en vivo. En esa segunda versión, la prioridad fue minimizar la salida de Kirchner y calificar de “matices” las diferencias con la vice.

De todos modos, pese al aspecto fatigado que lo viene caracterizando, el mandatario expresó sin titubeos: “El presidente soy yo, y hay un punto donde tengo que tomar las decisiones y tengo que resolver. Y la verdad es que yo estoy convencido de que tomamos el mejor camino. Estoy seguro de eso”.

No obstante, a continuación aclaró: “Eso no quiere decir que dentro del Frente (de Todos) no haya matices, haya visiones un poco más preocupadas porque este acuerdo conduzca a algún tipo de ajuste que nosotros no queremos hacer, ni mucho menos. Bueno, yo eso lo respeto, Máximo tomó esta decisión, mañana estaremos decidiendo a ver quién lo reemplaza”.

Horas después de que el titular del Poder Ejecutivo le bajara el precio a la jugada camporista y desmintiera exigencias de ajuste económico por parte del FMI (entre ellas se colige que está la dura baja de subsidios a la energía), se anunció sorpresivamente una suba del 10 por ciento (promedio) en las naftas. Un aumento en el que picó en punta YPF, y que el resto de las petroleras emularon rápidamente.

El segundo día de la semana empezó, como desde hace cuatro meses, con las clásicas reuniones matutinas del jefe de Gabinete.

La mañana del martes -en particular-, Juan Manzur recibió a varios ministros con el fin de tratar detalles de la gira presidencial por Rusia, China y Barbados, que empezaba esa misma noche a las 22 horas.

Imagen de la reunión previa al inicio de la gira presidencial.

Con gran cantidad de periodistas apostados en la esquina de Balcarce y Rivadavia, Martín Guzmán (Economía), Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), y el Canciller Santiago Cafiero, mantuvieron bajo las columnas de la explanada su propio cónclave, que indudablemente era para las cámaras de un centenar de medios que replicaban la imagen por todo el país.

El mensaje hacia el Instituto Patria estaba claro: los tres funcionarios más cuestionados por el cristinismo gozan de buena salud, respaldo, y además están más activos que nunca. Mientras tanto, desde la 10 hs, Sergio Massa estaba con el Presidente en la Residencia de Olivos definiendo quién sería el diputado que tomaría el lugar del primogénito de los Kirchner.

La espera y las especulaciones alargaron las horas, pero achicaron la lista de nombres en danza. Victoria Tolosa Paz y Cecilia Moreau, esta última, vicepresidenta del bloque del FdT que puso a disposición su renuncia, ya estaban afuera. El ex gobernador José Luis Gioja, el “irrompible” legislador Leandro Santoro, y un tapado santafesino de nombre Germán Martínez, quedaban campeando en la grilla final.

Tres horas antes de que la comitiva presidencial partiera con destino a Moscú, el jefe de la Cámara baja llegó al palacio gubernamental acompañado del menos conocido de los candidatos: el rosarino Gerardo Martínez.

Después de la foto de rigor y una apurada charla con el jefe de Estado, el diputado bajó al Salón de los Bustos acompañado de Massa y Manzur, quienes le palmearon la espalda y lo dejaron solo para presentarse y hacer declaraciones ante la prensa acreditada en Casa de Gobierno, en un anochecido Patio de las Palmeras.

De anteojos y relajado, el aliado del ex ministro de Defensa (que también fue jefe de Bloque del entonces Frente para la Victoria), Agustín Rossi, señaló en primer lugar que no venía a reemplazar a Máximo, “porque es irremplazable”, manifestó, y resaltó que esperaba trabajar codo a codo con él.

De todos modos, se diferenció de la posición de quien alabó apenas comenzó el diálogo con el periodismo cuando subrayó que él sí confía “en el camino que trazó el Presidente de la Nación con el acuerdo anunciado el día viernes junto al ministro de economía Martín Guzmán”.

Asimismo, expresó que hará lo que le pidió Fernández: mantener la unidad del bloque y trabajar para lograr la aprobación del acuerdo con el FMI. El jefe del PJ rosarino reconoció que no habló con Cristina Kirchner, pero enfatizó que le “encantaría tener una charla con ella”.

La adrenalina de semejante jornada recién se disipó cuando la espesura de la noche se adueñó de Plaza de Mayo y del histórico edificio rosado, donde sólo se escuchaba el sonido de los teclados que provenían de la Sala de Periodistas.

Los 20 viajeros que acompañaban a Fernández hacia la Federación Rusa, empezaban a relajarse tomando fotos que pronto hicieron circular en las redes sociales como si nada hubiera pasado.

A cargo del Ejecutivo quedó la jefa política del espacio, que para algunos se resquebraja inevitablemente. Muchos aseguran que Cristina aún no se pronunció, otros afirman que ya lo hizo a través de su hijo y que va a haber mucho más, pero no mientras Alberto esté afuera. Por su parte, y mientras la Rosada quedó en estado de crisis latente, Fernández fue recibido en el Kremlin por su par, Vladimir Putin.

Allí se lo escuchó decir algo que sorprendió y cayó mal en sectores pronorteamericanos: “Yo estoy empecinado en que la Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo y con Estados Unidos. Tiene que abrirse camino a otros lados y me parece que Rusia tiene un lugar muy importante”.

No faltó quien en una oficina de la sede del Ejecutivo preguntó en voz alta, “pero cómo, ¿no era que no había que tirarles misiles a Biden y a Georgieva?” El Presidente también ofreció a nuestro país como puerta de entrada para Rusia en Latinoamérica.

A poco de la bilateral ruso-argentina, nada se detuvo, y la directora gerente del Fondo declaró que la versión final del acuerdo con nuestro país, -que servirá para refinanciar la deuda con el organismo-, tendrá que incluir modificaciones, tanto en el tema de la recaudación impositiva, como también en el gasto público.

A la vez que sostuvo que la entidad financiera se encuentra trabajando en un plan pragmático cuyo objetivo central es sacar al país del “camino muy peligroso de alta inflación”.

Las postales y vídeos del grupo que acompañó al mandatario en el lujoso hotel Metropol (Moscú), participó de un paseo de turismo protocolar por la Plaza Roja, y visitó el Mausoleo donde está el cuerpo embalsamado de Lenin, fueron difundidas por el sector de Comunicación y Prensa de Presidencia de la Nación y por la portavoz, Gabriela Cerruti, a través de sus redes personales.

La visita a Putin, en el contexto del conflicto con Ucrania, que también tensa la cuerda de las relaciones con la administración demócrata estadounidense, produjo un debate interno, en particular con Sergio Massa, quien ya integra la lista de quienes hacen equilibrio en la alianza de gobierno y teme por lo que vendrá.

Alejado, al menos por unos días, del ojo de la tormenta, el presidente Fernández siguió su camino a Pekín, donde encontrarse con su par Xi Jinping (integrante del eje de poder opuesto a los intereses de EE.UU.), tiene como finalidad -en principio- participar de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing.

Sin embargo, según dejan entrever operadores oficiales, el encuentro se enfoca en la negociación por un aumento de unos u$s5.000 millones del swap con China, que hoy suma el equivalente en yenes a unos 20.000 millones de dólares.

Esto debido a la preocupación que hay por la escasez de reservas en el Banco Central. Igual no faltó la recorrida turística por el Museo del Partido Comunista Chino (PCCh) y reconocimientos que forman parte de la diplomacia asiática.

El “efecto Máximo” hizo que el billete verde paralelo volviera a una tendencia alcista, menor a la que se dio por la incertidumbre originada por el eventual no pago de vencimientos, es decir, que no hubiera acercamiento de posiciones con el FMI. Lo mismo pasó con el Riesgo País.

Entre tanto, se llevó adelante la marcha y la contra marcha, ambas para manifestarse en oposición y a favor de la Corte Suprema. Actividades que no tuvieron repercusión en Casa de Gobierno.

Las movidas fueron eclipsadas por la veintena de muertes y más de 50 internados que produjo la cocaína rebajada con sustancias mortales, que desencadenó una inesperada puja entre el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, y su homólogo nacional, Aníbal Fernández.

La no asistencia de CFK a la Rosada (como cada vez que Fernández viaja al exterior), y el no contacto de Manzur con la prensa, hace que ninguna autoridad de nivel superior a la que se expuso mediáticamente tome las riendas, o se manifieste sobre el tema. Una acefalía difícil de entender, después de las políticas antinarcóticas que promueve el actual Gobierno a cargo de la conducción del Estado.

Vale decir que, pese a la vuelta del ministro coordinador a la vorágine de visitas y reuniones permanentes, que incluyó una entrevista con el recientemente asumido embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley; se sigue especulando con una eventual partida del tucumano en cuestión de meses, algo que para su tropa no tiene que ver más que con operaciones de esas que se califican como provenientes del “fuego amigo”.

Lo cierto es que Balcarce 50 se percibe endeble. Más allá de las elucubraciones que hacen desde el abanico antikirchnerista, que sugiere que lo que está pasando no es más que un simple acting de policías malos y buenos, nadie imagina a Cristina avalando una votación en el Senado a favor del convenio con el Fondo Monetario, por lo menos en los términos en los que está planteado hasta el momento.

Hay una lógica que hace a la política local, en donde se figura que lo más a la izquierda que se pudo ir -como poder real en la Argentina-, ha sido el viejo Peronismo. Dentro del esquema actual, hay quienes sostienen que lo más a la izquierda que se puede avanzar en el Justicialismo, es el kirchnerismo.

La vicepresidenta y el titular del PJ de la PBA, Máximo Kirchner, lo ven así. Por lo que se infiere que no van a ceder ese sitial, que para muchos es el simbolismo progresista que promovió desde el principio Néstor Kirchner. Los ojos de ese núcleo duro están puestos en el ’23, y tampoco tiene en mente entregar más votos a los partidos de base izquierdista -que los números indican-, han aumentado su caudal de sufragios en las últimas elecciones.

En el “Patria” entienden que hay que frenar el drenaje en las bases, que son las que vienen cuestionando la moderación albertista, que fue útil a la hora de obtener el triunfo en 2019, pero que no garantiza continuidad en el tiempo.

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