El Gobierno juega su suerte electoral con cataratas de anuncios y cambios en la comunicación - Política y Medios
23/10/2021 - Edición Nº5013

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

El Gobierno juega su suerte electoral con cataratas de anuncios y cambios en la comunicación

De los primeros nueve días con Manzur en la Jefatura de Gabinete, donde se priorizó el estado de reunión permanente y una confusa sobrecarga de anuncios, se pasó a cinco días de bajar decibeles. Los comandantes del marketing electoral oficial notaron que las novedades se perdían en la vorágine informativa cotidiana.

Por: Juan Pablo Peralta - DESDE CASA ROSADA

 

A medida que se acerca el 14 de noviembre, el Frente de Todos va rediseñando su estrategia de campaña sobre la marcha. De los primeros nueve días con Juan Manzur a cargo de la Jefatura de Gabinete, donde se priorizó en Casa Rosada el estado de reunión permanente y una confusa sobrecarga de anuncios, se pasó a cinco días de bajar decibeles. Los comandantes del marketing electoral oficial notaron que las novedades se perdían en la vorágine informativa cotidiana.

En ese contexto, el lunes pasado la agenda nacional quedó de lado en la mañana de Balcarce 50 debido a que Manzur decidió recibir a su enemigo íntimo en su provincia de Tucumán: el gobernador interino Osvaldo Jaldo, y a todo su equipo. Un encuentro que puertas afuera se mostró como otra prenda de unidad, pero que, en realidad, no tuvo otro objetivo que permitir al nuevo ministro coordinador de la Nación seguir de cerca lo que pasa en su terruño. El médico que ocupó el lugar de Santiago Cafiero, y fue uno de los primeros que quiso jubilar a Cristina Kirchner, entiende que ese cargo le permite proyección nacional para sus aspiraciones presidenciales de cara al 2023, pero sabe que la volátil coyuntura no le abre la posibilidad de descuidar lo que ocurre en su pago chico. Ese mediodía la actividad periodística fue limitada por el equipo manzurista, que hizo conferencias con ambos dirigentes y la ministra de Gobierno y Justicia tucumana, Carolina Vargas Aignasse, pero sólo para los medios provinciales. La prensa porteña nunca fue invitada a participar de las actividades. La caída de WhatsApp, Facebook e Instagram colaboró para que esto pasara desapercibido.

Por su parte, Alberto Fernández, que venía de mantener el domingo un encuentro con el artista L-Gante en la Residencia de Olivos, llevó una agenda liviana que inició recibiendo a directivos del Grupo Día que le fueron a anunciar inversiones por 115 millones de dólares. Al terminar el encuentro, el cuestionado subsecretario de Comunicación y Prensa que sigue respondiendo al “renunciado” Juan Pablo Biondi, el fueguino Marcelo Martín, llevó al Patio de las Palmeras a los empresarios para que expusieran ante los acreditados de Casa de Gobierno. La orden a los periodistas del subalterno de Juan Ross fue: “¡Hablan ellos y no se les hace preguntas!”.  La mayoría prefirió no emitir el monólogo de los directivos en los medios para los que trabajan.

La paz que intenta exhibir la alianza gobernante después de la crisis que generó la derrota en las PASO, sigue mostrando fisuras que llegan como baldes de agua fría a la sede del Poder Ejecutivo. A días de que el ministro de Economía, Martín Guzmán, viaje a Washington para reunirse con autoridades del FMI, el titular del bloque del FdT en Diputados, Máximo Kirchner, marcó la cancha con una frase: “Cada dólar que se destine al Fondo Monetario es un dólar menos para nuestro pueblo”. Las tensiones permanecen, pero el equipo de campaña insiste en dejarlas de lado, al menos hasta que pasen las legislativas. Para entonces ya se había puesto en ejecución el plan para promover la iniciativa de convertir planes sociales en trabajo genuino. El inicio de lo que hasta ahora no es más que una expresión de deseos, se acordó en las sede de la UOCRA con su secretario general, Gerardo Martínez, el ministro del Interior Eduardo de Pedro, y el propio Manzur.

El martes, el jefe de Estado lo anunciaría en el cierre de la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción (CamArCo). En ese marco, Fernández también manifestó que "no pensemos en lo que cuesta una indemnización el día de un despido sino en que el trabajo se genere".

La mezcla de política, fútbol, y ahora pandemia, tampoco quedó afuera de los despachos del palacio rosado. Las repercusiones por la violación a los aforos en los estadios deportivos en el retorno del público generó un mensaje que emitió el titular del área, Matías Lammens: "si los clubes no pueden cumplir con el aforo (del 50%), evaluaremos volver atrás". Más allá de esta discusión mediática que suma también a la AFA, en los pasillos del poder lo que realmente preocupa es la imparable suba del precio de los alimentos. Pese a que el Gobierno, a través de la Secretaría de Comercio Interior, intenta cerrar otra etapa del programa “Precios Cuidados”, con un incremento del 7%, los empresarios ya advirtieron que el aumento del dólar complicará cualquier negociación al respecto. Para colmo, de las 18 provincias donde el Gobierno perdió el 12 de septiembre, sigue aumentando la pobreza, pese a los fondos que giró el Ejecutivo mediante Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y transferencias directas.

El miércoles, el primer mandatario y el jefe de Gabinete se repartieron entre diversos cónclaves y recorridas que hicieron foco en cuestiones referentes a lo laboral, aperturas, vacunación y obras públicas. De todos modos, las luces apuntaron a la renuncia de la jueza de la Suprema Corte de Justicia, Elena Highton de Nolasco. En las oficinas de la Rosada la pregunta era: cómo será la elección del integrante que la reemplace si los números de los comicios generales le hacen perder el quórum al peronismo en el Senado que preside CFK. Todo esto transcurre mientras la grieta se ha extendido hasta ese máximo tribunal que tiene desde hace unas semanas como presidente a Horacio Rosatti, propuesto para el cuerpo por Mauricio Macri, en un cuestionado nombramiento que ahora dificulta conformar mayorías.

Con el Presidente apoyándose en los datos de mayor empleo en el sector de la construcción, y Manzur con la propuesta de reeditar los viejos planes quinquenales del Justicialismo, en una extensa reunión en la quinta presidencial, los Fernández tuvieron una extensa entrevista donde se acordaron tres puntos básicos centrales de acá al 14N: dejar los temas escabrosos que generan mayor discusión intrínseca en stand by a la espera de los resultados de los comicios, devolver al centro de la escena al debilitado mandatario, y mostrar el mayor grado de unificación posible entre los más de 35 sectores que integran el FdT.

Acorde a ese pacto, el Presidente encabezó la primera reunión del Gabinete post PASO en el Museo del Bicentenario, algo que sólo quedó para las fotos oficiales. Este forzado retorno a la simbología del “país presidencialista”, al menos hasta que “todo esto se vuelva calabaza”, dijo un subsecretario que lidia entre el desdibujado albertismo y el cristinismo, (citando a Cristina), proviene de las ideas del flamante consultor catalán que asesora al Gobierno. Nos referimos a Antonio Gutiérrez-Rubí. Para muchos soldados propios, un marketinero que no logró triunfos en 2017 para la actual vicepresidenta y tampoco en 2018 y 2019 a favor de Sergio Massa, para quien trabajó bajo la consigna: “Si buscás resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Antes de que se inicie el feriado del viernes, y después de otra de las tantas peleas que se dan entre los prenseros oficiales que representan carteras estancas, se confirmó la presencia del Alberto Fernández en el acto que armó en la cancha del club Chicago por El Movimiento Evita, Somos Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa, entre otras organizaciones sociales. No sólo se decidió que estuviera el jefe de Estado, sino también Máximo Kirchner (quien desde La Cámpora se disputa el poder en el Conurbano entre intendente pejotistas duros), y su lugarteniente en Balcarce 50, el ministro del Interior “Wado” de Pedro.

El acontecimiento puso otra vez en un atril a la cabeza de lista del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz. Poco escuchada por propios y extraños en un discurso que resultó aburrido y reiterativo. Uno de los factótums de la convocatoria, Fernando “Chino” Navarro, expresó que garantiza que “el Presidente es un buen hombre, un hombre de bien”, y agregó que “nos tocará ganar o nos tocará perder, lo va a decidir el pueblo”. Seguido, Emilio Pérsico afirmó que “este es el inicio de ir casa por casa a buscar los votos”, y convocó a un acto con 200 mil personas para celebrar el triunfo, reflexionado que “esta democracia de la alternancia no camina”, “quiero”, apuntó, “construir una democracia donde el movimiento popular gobierne 20 años la Argentina, necesitamos que Alberto siga ocho años o le entregue también la cinta a otro compañero”.

Tras los aplausos de Fernández y Máximo, fue el hijo de Cristina y Néstor Kirchner quien volvió a criticar la gestión de Mauricio Macri, a los medios masivos de comunicación, y a las redes sociales digitales. Asimismo, llamó a “caminar rancho a rancho, casa a casa para construir una victoria”.

En su alocución, el jefe de Estado siguió la línea del titular del Bloque del FdT en la Cámara baja y aseveró que “mientras ellos sonreían en Miami (por los dirigentes de Cambiemos y en especial Macri), yo sigo acá peleando con el FMI, porque el año próximo 19.000 millones dólares vencen, U$19.000 millones que condicionan nuestro crecimiento y el desarrollo. Acá estamos los mejores, los que damos la pelea, los que seguimos de pie, los que seguimos creyendo en nuestra gente”.

La primera jornada de estas cuatro que celebran el Día de la Diversidad Cultural empezó con otra noticia de impacto. Los casi dos años en los que el exSecretario de Comunicación y Medios de la Presidencia, Juan Pablo Biondi, no voceó, pero sí armó un dispositivo de operaciones que jugó a perjudicar la imagen del kirchnerismo. Estructura que permanece en Casa Rosada bajo sus órdenes a mano de dos de sus adláteres; primero quien lo reemplazó en el puesto, Juan Ross, y además su segundo, Marcelo Martín. Sobre quien pesan varias acusaciones por maltrato, persecución a periodistas acreditados en Gobierno y los que cubren actividades presidenciales fuera de la sede ejecutiva, y diversos grados de censura que van en contra del derecho constitucional a la libertad de expresión y de prensa.

Observados por el entorno de la principal funcionaria del Senado, se ha decidido neutralizar esa armadura que daña a toda la coalición gubernamental. Así es que estaría llegando a Casa Rosada una vocera presidencial que tenga contacto directo y permanente con el periodismo. Se trata de la todavía diputada de Unidad Ciudadana, Gabriela Cerruti, que además pertenece al rubro periodístico desde las épocas en que cubría Peronismo para el matutino Página/12, en épocas en que lo capitaneaba Jorge Lanata.

Este es otro vuelco que quiere dar la administración frentista, ya que si hay algo que se cuestionó durante el mandato albertista fue su malograda “comunicación”. Lo cierto, es que esta decisión establecería un sistema más diversificado en cada cartera, sin el influjo, las imposiciones y control que Biondi impuso en todo el gerenciamiento comunicacional que depende del Poder Ejecutivo. Un aparato que hasta terminó por deteriorar a la figura que pretendía ensalzar y empoderar en el FdT: la del propio presidente Alberto Fernández.         

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