De la reforma de ganancias a la gestión del apoyo de Washington: Massa se posiciona como una pieza imprescindible - Política y Medios
12/06/2021 - Edición Nº4880

ANÁLISIS

De la reforma de ganancias a la gestión del apoyo de Washington: Massa se posiciona como una pieza imprescindible

El referente del Frente Renovador viene cumpliendo un importante rol dentro del contexto adverso en que transcurre la gestión del oficialismo.

A un año y seis meses de la asunción de Alberto Fernández como presidente de la Nación, la administración del Frente de Todos se vio signada, atravesada y condicionada de manera insoslayable por la peor crisis epidemiológica global en décadas.

No está de más recordar que el contexto particular en que se encontraba el país al 10 de diciembre de 2019 no era óptimo ni mucho menos: tras los cuatro años de gestión de Cambiemos, los indicadores de pobreza, indigencia, desempleo, productividad y deuda externa eran preocupantes, y uno de los lemas del actual oficialismo fue desde el principio la “reconstrucción” del país.

Evidentemente la pandemia vino a dar por tierra con todas las planificaciones, proyecciones y pronósticos tras poco más de 4 meses de gestión, y puso al Gobierno en un escenario tan inesperado como riesgoso, donde el equilibrio entre el cuidado de la salud y del bolsillo de los argentinos fue un dolor de cabeza constante.

La crisis se dilató por tantos meses que se hizo costumbre, al igual que las malas noticias en términos de comercio, productividad y empleo. Pero en los últimos meses, el avance acelerado de la campaña de vacunación comenzó a permitir observar la luz al final del túnel, a pesar de la arrolladora segunda ola.

[El “MVP” del momento]

En este contexto, parece venir adquiriendo un protagonismo creciente la figura de Sergio Massa, que comienza a posicionarse como un jugador de toda la cancha.

A principios de abril, el Senado convirtió en Ley la reforma del Impuesto a las Ganancias, cuya presentación en la Cámara de Diputados tuvo como cara visible al presidente del recinto y al titular del bloque oficialista, Máximo Kirchner.

La iniciativa eximió del pago del tributo a los trabajadores registrados con salarios de hasta $150.000, beneficiando a alrededor de 1.267.000, así como a los jubilados que perciban hasta ocho haberes mínimos. Además, fue acompañada de una modificación al Régimen de Monotributo.

La reforma constituyó un guiño a la clase media, un segmento en general conflictivo para el peronismo, que se encontraba asediado por la difícil situación económica y ciertamente menos atendido por las políticas de emergencia del Ejecutivo que los sectores más vulnerables de la sociedad.

Dentro de ese escenario, recientemente el presidente de la Nación le solicitó al titular de la cámara baja un nuevo programa de mejoras para el monotributo y de alivio fiscal, según informaron desde la Casa Rosada.

La petición tuvo lugar durante una reunión celebrada en la Casa de Gobierno para analizar el impacto del Régimen de Sostenimiento e Inclusión Fiscal para Pequeños Contribuyentes, de la cual participaron también el ministro de Economía, Martín Guzmán y el secretario de Hacienda, Raúl Rigo.

Otra de las jugadas fuertes que se le reconoció en los últimos días al funcionario fue la citación al Congreso a representantes de los laboratorios con los cuales Argentina gestiona la adquisición y la fabricación de vacunas contra el Covid-19.

Se trata de uno de los tópicos que más ha apuntalado la oposición en la primera mitad del año, con un repertorio que osciló entre la desconfianza sembrada en torno a la primera vacuna conseguida (Sputnik V), las críticas contra la vacunación VIP, la falta de vacunas -que luego mutó en la escasa población vacunada con dos dosis- y el insoslayable pedido por negociar con el laboratorio Pfizer.

La exposición de los laboratorios permitió despejar algunas de las acusaciones instaladas por referentes de Juntos por el Cambio, que iban desde el pedido de “retornos” a la compañía por parte del Gobierno hasta el rechazo de partidas al mecanismo COVAX.

Durante la presentación, el gerente general de Pfizer Argentina, Nicolás Baker, resaltó que “durante toda la negociación, en ningún momento hubo pedidos de pagos indebidos o exigencias de intermediarios” y recordó que “es potestad del Poder Ejecutivo decidir con qué vacunas y con cuáles no avanza en su estrategia para la lucha contra la pandemia”.

En tanto, también aclaró que “Pfizer no tiene ningún interés en intervenir los bienes del Estado, esto incluye los recursos naturales, reservas del Banco Central, activos militares, activos estratégicos o culturales”.

Sin embargo, explicó que los contratos de la compañía incluyen cláusulas vinculadas a la “inmunidad y otras protecciones”, que protegen a la firma ante posibles demandas vinculadas a la aceleración de los procesos de diseño del suero. Cláusulas que tienen contraposiciones con la Ley de nuestro país.

Sin embargo, contó que se sigue dialogando entre las partes para llegar a un acuerdo.

En todo caso, la invitación al Congreso sirvió para despejar uno de los principales tópicos de discusión pública política, que venía siendo escenario de confusiones, fake news y denuncias sin sustento alguno.

[La carta de contacto con los Estados Unidos]

Otra de las funciones clave en las que se viene desempeñando el líder del Frente Renovador es el diálogo con Washington para cosechar apoyo ante el FMI en las propuestas de renegociación de deuda externa.

A principios de mayo, días antes de que Alberto Fernández partiera hacia su gira presidencial por Europa -dirigida principalmente a los mismos objetivos, pero agregando la propuesta de reestructuración al Club de París- Massa ya venía manteniendo contacto con congresistas estadounidenses.

De hecho, por esos días el titular de la cámara baja intercambió algunos tweets con el titular del Comité de la Cámara de Representantes responsable de la legislación y la supervisión de la política exterior de Estados Unidos, Gregory Meeks.

El martes 11 de mayo, también participó de una videoconferencia con algunos legisladores, que fue organizada por directivos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina.

En esa materia, este fin de semana realizará un viaje hacia el país norteamericano con el objetivo primordial de conseguir un apoyo consistente que permita destrabar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Concretará reuniones y actividades diversas en lo referente a las relaciones políticas y económicas, pero también se encontrará con representantes del Departamento del Tesoro por fuera de la agenda oficial prevista.

En ese marco, los esfuerzos se concentrarán en dialogar con referentes del Partido Socialdemócrata, con la expectativa de que tanto legisladores como funcionarios de la administración Biden ayuden a destrabar las negociaciones.

Recordemos que, en el pasado reciente, el entorno de Donald Trump logró que el organismo aprobara el préstamo por US$57.000 millones al Gobierno de Cambiemos con el objetivo de respaldar una gestión afín en territorio sudamericano, según admitió el ex asesor de la Casa Blanca, Mauricio Claver. El desembolso, finalmente de 45 mil millones, fue realizado a pesar de la abierta oposición de la Unión Europea y del staff del FMI, según su testimonio.

Es por esto que, entre otras actividades, Massa prevé reunirse con el presidente de la comisión de Relaciones del Senado, Bob Menéndez y el propio Gregory Meeks.

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