Stella Calloni: militante de la verdad - Política y Medios
17/05/2021 - Edición Nº4854

Stella Calloni: militante de la verdad

Ante el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, “Cuba va a tener que renovar los principios de su resistencia”, aseguró la colega argentina en entrevista con Cubaperiodistas

Por: Lilibet Enriquez Infante

De mi primer encuentro con Stella Calloni, además de todos los recuerdos que anoté en mi memoria y luego llevé al papel, me quedó esta dedicatoria: Para Lily, este es un pedazo de larga vida, vivida con intensidad y amor. Te deseo un hermoso camino en el periodismo. Es decir, una hermosa militancia por la verdad. Con amor, Stella Calloni.

Stella Calloni, periodista y escritora argentina. Entre los muchos reconocimientos que obtuvo a lo largo de su carrera se destaca Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí (1986), otorgado por la agencia Prensa Latina. Además, ha sido corresponsal de guerra en América Central, corresponsal del periódico La Jornada y autora del libro Operación Cóndor, uno de los más grandes aportes a la denuncia de la coordinación entre las dictaduras del cono sur y el imperialismo norteamericano. Entrevistadora y amiga de prominentes líderes mundiales, como Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales.

Stella es la mujer que entrevistó 11 veces a Chávez. También amiga de Fidel Castro, autor del prólogo del libro Stella Calloni íntima, una cronista de la historia, que cuenta gran parte de su vida, desde su infancia hasta su labor periodística a lo largo de cinco décadas.

Este año, Stella llegó a la XXIV Feria Internacional del Libro de La Habana para presentar su texto Evo en la mira: CIA y DEA en Bolivia: una denuncia a las actividades que algunas organizaciones han planeado para acabar con el actual gobierno boliviano, planes desestabilizadores estadounidenses.

En su ajetreo cotidiano, aun estando fuera de su país, la conocí. Con mucha amabilidad aceptó conversar un rato conmigo, incluso aceptó dos veces, dos días. Entre sorbos de mate y expresiones de cercanía, con el patio interior de una casona de Centro Habana, sucedió esta entrevista.

“¡Está delicioso este mate!”, decía…y de pronto me pregunta: "¿qué edad que tenés?"...Me dijeron que a ella le gusta mucho conversar con periodistas jóvenes, por suerte para mí.

En medio de la charla me agarraba la mano y me explicaba cómo es el lugar donde nació, me contaba anécdotas de su vida, me recitaba fragmentos de sus primeros poemas...

“Ya se van hacia el monte, metidos en estrías de luz, a la espesura, los hacheros, Galván, el Mocho y tanto, una larga fila de hombres cargados con un hacha y un cansancio de lunas y esperanzas”…y después seguía.

El primer poema, busca entre sus recuerdos, se llama Los hacheros, “por los hombres que tenían que ir a tirar árboles al monte. Yo los veía venir de chica y adolescente, a tomar alcohol para olvidar sus penas”. Me cuenta que le inspiraba mucho un hachero que se llamaba Galván, porque era un hombre muy bueno, que venía siempre a hablar con su papá o su mamá, que era maestra de una escuela rural.

“Me acuerdo que era un poema muy avanzado para la edad que yo tenía, como 12 años. Siempre fui muy fuerte. Soy muy fuerte en mi poesía, como femenino furioso…furiosamente femenino. La mayoría eran poemas sociales, pues no hacia poemas de flores. Yo hacía poemas de rabia frente a la injusticia”.

Después le hizo un poema a Eva Perón, “que hubiera querido tenerlo, pero se van perdiendo los papeles”.

¿No los conservas todos?, le pregunté y entonces me contó que estuvo trabajando una vez en la embajada de Cuba, donde atendía la puerta, el teléfono. “Me allanaron mi casa por eso y me llevaron todos los papeles. Algunos los recordé y otros se perdieron”.

Ese allanamiento, dice, un día lo voy a contar. No fue cómico, pero yo lo transformé en cómico. Otra muchacha que vivía en la misma casa, pensó que eran unos amigos del marido de ella que venían a verlo. Les dice: pasen muchachos. Stella, ¿no les hiciste café? Siéntense. Yo la miraba y pensaba: ¡ay cállate!

Ese día yo venía de la embajada de Cuba, con un pañuelo en la cabeza porque hacía un frío espantoso, y tenía el carnet del Partido Comunista. Lo primero que hice fue pedir permiso para ir al baño y lo metí en el tragante de la bañadera. En realidad hicieron la limpieza de viejos poemas.

Con la dictadura perdí toda una biblioteca, más de 3 mil libros. “En fin, hemos perdido mucho, pero también hemos ganado tanto. Así que aprendes a no aferrarte mucho a nada, porque en esos zarpazos que nos daban, todo se iba”.

DE LA LITERATURA AL PERIODISMO Y VICEVERSA

En realidad, Stella entró al periodismo desde la poesía, pues ya había publicado libros de poesía años atrás. Incluso, cuando salió al exilio publicó el libro Cartas a Leroy Jones, gracias a la Universidad de Panamá. “Eso fue para mí muy bueno, porque pude mantener en medio del periodismo y del exilio mi trabajo con la poesía”.

Luego surgió un libro de cuentos, narrativa que fue finalista en el concurso de la Casa de las Américas, en 1992: El hombre que fue Yacaré. “Son historias escritas en la selva, en el monte, más que nada. Me acabo de enterar de que soy una de las únicas mujeres que ha escrito cuentos de la selva. Luego se publicó en Argentina, pero tengo la esperanza de que se pueda publicar en Cuba ese libro, que yo quiero mucho”.

Por las propias situaciones de su vida, que la llevaron al exilio con sus hijas, comenzó a trabajar directamente en varios periódicos de México. En todo ese tiempo difícilmente pudo hacer poesía de nuevo.

Y pasó mucho tiempo…”pero nunca me despegaba yo de mi instinto natural, que es la poesía. Este instinto natural me ayudó mucho, sobre todo para ciertas percepciones, tanto en el periodismo de crónica, como en la investigación. Siempre digo que la poesía es un mundo muy interior y muy fuerte, que además nace de un ojo siempre avizor, de una mirada siempre sobre las cosas, es una manera distinta de ver una planta, una flor perdida, un pedazo de papel que lleva el viento: cosas que para otra gente no significan nada. Esa percepción de la poesía se traslada muy fácilmente al periodismo de investigación”.

Stella hizo coberturas durante las distintas guerras de liberación de Centro América, en El Salvador, Nicaragua, “donde cubrí parte de la ofensiva sandinista, la ofensiva final contra Somoza y donde después viví por mucho tiempo. Además, fui corresponsal del periódico Uno más uno y fundadora de La Ciencia Nueva, cuyo trabajo ya me absorbió la vida. No había tiempo para pararse y hacer poesía, porque estábamos viviendo en una guerra cruel. Empecé a investigar mucho y volvió el alejamiento de la poesía, no había forma de reencontrarnos”.

Después de muchos años viviendo fuera y después de todas estas coberturas de guerras, decidió volver a su país luego de la invasión a Panamá, en diciembre de 1989. “Fue un golpe muy grande para mí vivir esa invasión, porque yo era muy sensible. Aun en las crueldades que había vivido en el periodismo de coberturas de guerra, nunca había dejado apagar esa sensibilidad”.

“Me volví a Argentina con la idea de hacer una novela que andaba siempre en mi cabeza, que la empecé allá y aun está al terminar. Pues siempre los acontecimientos que se van desarrollando… estuve viajando por Brasil, Bolivia…y otra vez fue así. Yo pensé que el sur iba a estar un poco tranquilo, pero no. Fue una vida….”

LA HISTORIA DE PANCHO Y LA DELFINA

Es una novela histórica, aunque yo me peleo mucho con la novela histórica, asegura. Lo quise hacer de otra manera, partiendo de hechos históricos pero trabajando mucho el lenguaje. Traté de construir un personaje que relata, con cierta forma de cultura y lenguaje. Ese narrador puede hablar con una voz más culta.

“Yo nací en una provincia que se llama Entre Ríos, que limita con Uruguay. Cuando se estaba luchando por la independencia del país, la provincia estuvo muy ligada a la figura de José Gervasio de Artigas, uno de los grandes patriotas de nuestra América. Nuestro caudillo en Entre Ríos se llamaba Francisco Pancho Ramírez”.

Me cuenta entonces que Pancho tuvo una historia muy especial, porque se enamoró profundamente de una mujer, cuyo origen es un mito. Le decían Delfina, la portuguesa, pero no se sabe si había sido una prisionera portuguesa de Artigas. Ella se calzó un uniforme rojo con el que peleaban las montoneras y lo acompañó. Él murió por salvarla a ella. Sobre eso se basa la novela.

La figura de Pancho siempre estuvo en nuestra vida, desde que yo era chica. Por eso “yo no quería mostrar a un héroe total ni un malvado absoluto, porque en esas circunstancias no son figuras de bronce. Yo trate de escudriñar en los seres humanos que había detrás de todo. Me meto con esos hombres, con lo que hay detrás de ellos, lo que hay debajo”.

Sobre la historia de Pancho y la Delfina, de lo que fue Entre Ríos en ese momento, está construida la novela. “Histórica, pero golpeando la falta de lenguaje que a veces tiene este género, porque la gente escribe una novela histórica y a veces no tiene ningún lenguaje de novela”. Le ha gustado mucho a quienes la han leído, asegura, pero no la ha podido terminar “porque no he tenido tiempo”.

ENTRE NOVELAS Y POESÍA, PERIODISMO

Tengo esa novela y otra empezada, que también está muy avanzada, a la que amo mucho. Es otro proyecto, que abarca una historia que transcurre en casi toda América Latina, pues a los personajes los voy siguiendo por todas partes. También estoy ahora con otro libro de poesía, con una pintora que hizo unos hermosísimos dibujos para unos poemas que eran sobre Frida Kahlo, Bernie, Van Goth…

“Así intento volver a lo mío lentamente. Pero las situaciones políticas de toda esta región me han encadenado nuevamente con el periodismo y sin salida…Mientras hago esto también estoy haciendo investigaciones.”

Dice Stella que ya tiene muchos años y que debe tratar de que este tiempo sea de menos viajes. “Ahora es el mundo de los jóvenes, son ellos los que tienen que ir remplazándonos a nosotros. Y nos queda contar, porque hay muchas cosas del periodismo que son verdaderas y que no hemos podido contar”.

Está segura de “que las dos cosas pueden coincidir: el periodismo y tu mundo poético. Pero claro, el periodismo de investigación, los seminarios, un montón de proyectos, temas de derechos humanos…El tiempo es muy mezquino para la literatura, porque no se puede hacer sin tiempo, lo necesitas para abstraerte de todo. Esta es la pregunta que me hago todos los días de mi corazón: ¿si yo estoy escribiendo la novela y hay un golpe en algún país, qué hago? Me pongo tapones en los oídos, cierro las puertas…Y así va quedando la novela”.

“El periodismo te obliga a contar con la necesidad de que tu trabajo sea realmente una nota periodística, una crónica periodística, pero te queda una cantidad de material riquísimo que se puede contar absolutamente de otra manera. Por ejemplo, cuando triunfó la Revolución, en Argentina estaba Nicolás Guillén. Terminaron festejando todos en la casa donde se encontraba. Tengo un testimonio de la gente con la que estaba esa noche Guillén, que todavía no le he contado.”

CUBA…EL FARO, LA LUZ…EL GRAN FAROL

Hablando de Cuba, Stella, ¿qué fue lo primero que descubrió sobre esta isla?, le pido que me cuente.

Seguí mucho la lucha contra Batista, porque yo estudiaba ya Latinoamérica desde muy joven. Además, la aparición de figuras argentinas en esa lucha, fue muy importante para mí. En los años 50 había empezado a tener mucho interés, primero por África (porque me conmovía mucho todo lo que había pasado con la esclavitud) y después también América Latina, lo que vivíamos, los acontecimientos políticos que sucedieron.

“El mundo fue invadido por esa Revolución, en el sentido de la esperanza, de la juventud que había triunfado contra un tirano. Imagínate lo que fue para nosotros que estábamos viviendo una dictadura, que se prolongó mucho tiempo (yo personalmente viví, a la edad que tengo, más tiempo en dictadura que en democracias)”.

Pero, claro, en el año 1955 en Argentina hubo una llamada Revolución Libertadora, que fue una dictadura militar. Le llamaron así a la caída del presidente Juan Domingo Perón, que había ganado para un segundo periodo con más de un 60%, pero la oligarquía pudo más y con los militares salieron a la calle e hicieron ese golpe brutal, me explica. Cuando pasaba lo de Cuba, como se sabía que eran muchachos cultos, ellos creyeron que se trataba de lo mismo.

A partir de ahí seguí constantemente lo que pasaba en este país: cómo vivió la gente el triunfo de la Revolución, cómo se vivió en el Partido Comunista, con el cual yo estaba muy ligada en ese momento. “Entonces, para nosotros, Cuba fue un faro desde el principio, una luz…el gran farol. Ese sol de noche que nos alumbraba desde el Caribe”.

CUBA TIENE QUE RENOVAR LOS PRINCIPIOS DE SU RESISTENCIA

Ahora, le comento para provocarla, también se vive un momento de cambio para Cuba, más con el anuncio de los presidentes cubanos y norteamericano, el pasado 17 de diciembre, de iniciar un proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones…

“Me basto ver el discurso de Obama, lo que dijo claro fue: ya se tiene que terminar esto, pues con todo lo que se ha gastado, invertido y hecho, no hemos logrado el objetivo”, me dijo.

Además, “lógicamente no hay posibilidad de una restitución normal de relaciones mientras el bloqueo no se levante. ¿Cómo puedes tener relaciones más o menos normales con un país que te está bloqueando? Por otra parte, hay cosas positivas también. Hay que reconocer que aun con todo eso, Obama frente a nosotros ya ha dado un paso”.

¿Qué va a pasar a partir de ahora? Stella cree que “Cuba va a tener que renovar los principios de su resistencia, porque va a ser muy fuerte el envión con que ellos van a querer entrar”. Cuba demostró la extraordinaria resistencia de más de medio siglo, en un sitio medieval, que le llaman bloqueo y que es un acto de guerra que se ha mantenido por tan largo tiempo. Pero ellos nunca esperaron que la respuesta iba a ser: no entran medicinas, inventaron medicinas los cubanos….y así fueron creando un país que les sorprende.

En los mismos editoriales que salieron en el periódico The New York Times, “cuando ya se ve que estaban tratando de fomentar este cambio, no de paradigma en las relaciones, sino para sus propios intereses, reconocían las capacidades de Cuba en la salud, educación…”

Por eso, tal vez, Stella siente una gran felicidad cuando está en Cuba, “porque entiendo que este ha sido el ejemplo más grande de resistencia, de generosidad, de solidaridad, de dignidad, del que nosotros tenemos que seguir aprendiendo siempre y eternamente”.

SI NO SE LEVANTA EL BLOQUEO, SI NO DEVUELVEN GUANTÁNAMO, NADA HA CAMBIADO

Yo creo que es un gran desafío para Cuba y también para América Latina. “Esto va a ser una enseñanza, pero también hay una necesidad de no desmontar la solidaridad entre nuestros países, porque no se ha terminado nada, empezó otra cosa. Simplemente es cambiar algo para que nada cambie. Si no se levanta el bloqueo, sino devuelven Guantánamo, nada ha cambiado”.

“Ni un tantico así, como diría el Che, hay que bajar la guardia. Hay que subirla de manera escalonada, porque el mundo está esperando una relación de respeto al tipo de gobierno que Cuba decide tener”.

También hay otro aspecto que se dice poco. “Cuando Estados Unidos toma esta decisión, Cuba está presente, no está aislada, porque América Latina ha roto con el aislamiento de la isla. Rompen porque ya es inservible ese pensamiento. Esta es otra Cuba y otra América Latina”.

Este proceso obliga a los medios a tener una gran responsabilidad, comento yo, porque pueden confundirse los mensajes…

“Por eso es muy difícil manejar todo eso y hay que aclarar cada cosa que los medios transmitan y salirle al paso a cualquier noticia errada, porque necesitamos que quede todo perfectamente claro, no necesitamos ninguna duda”. La verdad de lo que sucede es ocultada y las grandes potencias cometen atrocidades con total impunidad. Ya lo había dicho antes, "América Latina pagó un precio muy alto a lo largo del siglo XX por su derecho a existir, por eso debemos reclamar como nuestro al XXI".

EL PERIODISMO QUE VA A QUEDAR ES EL PERIODISMO DE LA VERDAD

“Necesitamos ser creativos en nuestras acciones”. Hay que arriesgarlo todo, no queda otro remedio. Muchos están demasiado bien para arriesgarlo todo. En cambio, nosotros, los que estamos más a la deriva, debemos arriesgarnos.

A la gente en el periodismo les digo: no quieran ser periodistas estrellas. El verdadero periodismo que va a quedar, es el periodismo de la verdad, el profundo. No hay necesidad de competir cuando tu trabajo es serio, es bueno, se impone aunque te lo pongan en la última página…

Como principio de su vida, dice y actúa como militante de la verdad. Lo había dicho alguna vez y me repitió también a mí, que la verdad hay que decirla al precio que sea, al de la soledad si es necesario. “No seas periodista de estrella, eso es fugaz”, me aconsejó al final de nuestra charla. Sé coherente con tu realidad. A Stella Calloni no le tiembla la mano para decirla por las claras.

Fuente: CUBAPERIODISTAS

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