De acuerdo con el último informe del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) publicado por el INDEC, la industria acumula una contracción del 2,6% en el cómputo anual de 2026, confirmando que el entramado fabril continúa atrapado en un piso recesivo sin señales claras de recuperación. Durante el mes de septiembre, 10 de los 16 rubros que integran la medición oficial registraron desplomes interanuales, empujados por el enfriamiento del mercado interno y la apertura de las importaciones de bienes finales.
El desglose sectorial expone la gravedad de la sangría en los segmentos más intensivos en empleo urbano. Las caídas más severas afectaron a la industria textil (-14,2%), la producción de minerales no metálicos (-11,8%) y la fabricación de maquinaria y equipo (-9,5%), acusando el golpe directo de la licuación de ingresos y la parálisis de la obra pública nacional. En contraste, los únicos sectores que lograron mantener terreno positivo corresponden al complejo petroquímico y la refinación de petróleo, traccionados de manera aislada por el impulso exportador de Vaca Muerta pero con escaso impacto en el consumo masivo.
La contracara del informe del organismo de estadística provino del sector de la construcción, que mostró un leve repunte mensual impulsado exclusivamente por la iniciativa privada. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) rebotó un 1,4% mensual a fuerza de desarrollos inmobiliarios particulares y reformas residenciales, beneficiados por la brecha cambiaria y la búsqueda de refugio en ladrillos. Sin embargo, en el acumulado del año la actividad del sector continúa sumergida en un terreno profundamente negativo (-8,3%), acusando la virtual desaparición de las licitaciones de infraestructura nacional congeladas por el Ministerio de Economía.
Para la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA), los guarismos difundidos por el INDEC ratifican las advertencias planteadas ante el Poder Ejecutivo sobre el peligro de quiebras masivas en la red pyme. Desde la entidad industrial alertan que la combinación de altas tasas de interés en pesos y la rotura de la cadena de pagos elevó al 40% la capacidad instalada ociosa en las plantas industriales, obligando a acelerar esquemas de suspensiones, adelanto de vacaciones y recorte de turnos operativos. Las proyecciones privadas anticipan un cierre de año con la capacidad de contratación totalmente congelada.
En el Palacio de Hacienda intentan matizar el impacto contable destacando el incipiente repunte de la construcción privada como una señal de estabilización de la macroeconomía. No obstante, la acumulación de números en rojo en 10 de los 16 bloques fabriles complica la meta de recaudación tributaria vía IVA e Ingresos Brutos, alimentando el circulo vicioso de la recesión y restringiendo el margen de maniobra fiscal del Gobierno. Con las proyecciones de crecimiento ajustadas por el mercado a menos del 1% para 2026, el horizonte productivo no encuentra amortiguadores.
El informe sobre la producción manufacturera vuelve a desnudar las profundas asimetrías del modelo de estabilización económica. Con las fábricas apagando líneas de montaje y la construcción sobreviviendo a fuerza de pequeños emprendimientos privados, la economía real acumula un deterioro que ahoga al empleo. El sesgo recesivo de las industrias clave amenaza con prolongar la tormenta fabril durante el tramo final del ciclo.