En una maniobra de alta carga simbólica diseñada desde el "Triángulo de Hierro", la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se mostraron en una cuidada postal de apoyo junto a la senadora que la Casa Rosada promueve por lo bajo como la reemplazante natural para presidir el bloque de La Libertad Avanza. El mensaje teledirigido hacia el despacho de Patricia Bullrich fue inequívoco: el oficialismo no cederá al chantaje legislativo de la exministra y ya alistó su propio "Plan B" en caso de que el sector de los 15 diputados rebeldes rompa definitivamente con la estructura oficial.
El avance de "la Jefa" responde al deterioro irreversible en los puentes de diálogo con la conducción del espacio bullrichista, desatado tras la conformación del bloque propio y los condicionamientos impuestos para exigir primarias PASO en el armado comicial. En las oficinas de Balcarce 50 acusan a la actual jefa de bancada de actuar con agenda propia para licuar el margen de maniobra del mandatario y chantajear al Ejecutivo en votaciones clave sobre presupuesto y Decretos de Necesidad y Urgencia. La exhibición de la legisladora alternativa busca desarmar las pretensiones de hegemonía de la exministra de Seguridad dentro del ecosistema parlamentario.
La movida del tándem Karina-Menem aceleró las operaciones de contención y fidelización de lealtades entre los legisladores que integran la bancada oficial. Mientras la Secretaría General intensifica los llamados directos a los gobernadores aliados y a la tropa propia para garantizar que la conducción responda verticalmente al Palacio de Gobierno, el sector referenciado en Bullrich advierte que cualquier intento de desplazamiento compulsivo desatará la fractura expuesta del bloque. La amenaza de perder 15 bancadas en plena tormenta por el Riesgo País y el parate legislativo coloca a la gestión en una zona de riesgo institucional crítico.
La interna por el control del bloque libertario se desarrolla en simultáneo con el estallido del caso de financiamiento que salpica al armador provincial Sebastián Pareja y el desplome del escenario financiero tras la caída del gobierno de Santiago Peña en Paraguay. Para la oposición dialoguista, la sangría de peleas palaciegas expone la inexperiencia de la conducción libertaria para articular mayorías estables en el Congreso. Los bloques del centro ya advierten que no negociarán ninguna iniciativa de envergadura mientras el oficialismo sostenga dos vocerías contrapuestas en los pasillos de la Cámara Alta y Baja.
En el entorno de la conducción libertaria admiten que el "Plan B" impulsado por Karina Milei representa una jugada de extrema audacia pero consideran que la autoridad del Presidente no puede quedar condicionada a los armados territoriales del bullrichismo. La pretensión de obturar cualquier fuga hacia el armado de Bullrich busca blindar el núcleo duro del oficialismo antes de que el calendario de sesiones extraordinarias exija mayorías calificadas. Sin embargo, en el círculo cercano a la exministra aseguran que la presión de la Casa Rosada no detendrá el armado de una alternativa opositora con sello propio.
La guerra de trincheras en La Libertad Avanza deja al descubierto las severas fisuras en la gobernabilidad del experimento libertario. Con el "Plan B" exhibido en los pasillos del Congreso y los puentes rotos entre las facciones principales, la batalla por la jefatura del bloque amenaza con dinamitar el último bastión de contención del Gobierno en el Parlamento. La resolución del conflicto definirá el margen de supervivencia legislativa del Ejecutivo en el tramo más complejo de la gestión.