Ante los principales capitanes de la industria fabril, el alcalde porteño centró su discurso en un trípode estratégico: alivio impositivo, aceleración de la obra pública de infraestructura y digitalización tecnológica para el entramado pyme. La propuesta fue recibida como un soplo de aire fresco por un empresariado golpeado por la recesión y el retraso del tipo de cambio.
El planteo de Macri apuntó directamente al corazón de los reclamos del sector manufacturero, sensible a la quita de incentivos y al encarecimiento de los costos de producción. El mandatario capitalino garantizó que su administración no incrementará la presión tributaria sobre las actividades productivas y prometió reducciones progresivas en las alícuotas de Ingresos Brutos para proyectos que incorporen innovación tecnológica. Asimismo, ratificó el compromiso de sostener la inversión en infraestructura pública como un insumo clave para bajar los costos logísticos y mejorar la competitividad de las cadenas de valor.
La presentación de Jorge Macri cobra un peso político determinante al ocurrir en una cumbre industrial marcada por ausencias significativas del Gabinete nacional. Frente al escepticismo de la UIA ante la falta de medidas de estímulo a la economía real por parte del Ministerio de Economía, la postura del jefe de Gobierno funcionó como una validación institucional a los reclamos del sector productivo. En Uspallata buscan capitalizar el descontento de los sectores industriales para afianzar a la Ciudad como un polo de atracción de capitales privados y desarrollo biotecnológico.
En el Palacio de Hacienda observaron con recelo la maniobra del alcalde porteño, interpretando la promesa de obras y desgravaciones como una crítica velada al programa de ajuste fiscal de Balcarce 50. Mientras la Nación defiende el freno a la obra pública como una bandera innegociable para garantizar el superávit, la Ciudad exhibe la capacidad de financiar infraestructura sin incurrir en desequilibrios de caja. La brecha entre el modelo monetarista nacional y el sesgo desarrollista de la gestión porteña tensiona la relación entre ambas jurisdicciones.
Desde los bloques de la oposición porteña salieron al cruce de la exposición gubernamental, tildando los anuncios de "promesas de campaña" desconectadas de la crisis que atraviesan los comercios y las pequeñas plantas fabriles del sur de la Ciudad. Legisladores del peronismo remarcaron que el aumento del costo de los servicios urbanos y las altas tasas municipales continúan asfixiando la rentabilidad de las pymes locales. En la oposición sostienen que el discurso de alivio fiscal intenta maquillar el impacto recesivo de las políticas económicas nacionales que el PRO acompaña.
El mensaje de Jorge Macri ante la cúpula de la UIA ratifica el intento del Ejecutivo porteño de liderar la interlocución con el empresariado en medio de la parálisis industrial. Al poner sobre la mesa la infraestructura, la tecnología y el alivio tributario como motores de la recuperación, la Ciudad busca consolidar un modelo alternativo de gestión en el principal distrito económico del país. La respuesta de las fábricas dependerá de la velocidad con que estos anuncios se traduzcan en incentivos concretos.