La ciudadanía acude a las urnas para elegir la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 bancas del Senado y 36 gobernaciones estatales, en unos comicios cuyo resultado marcará el margen de acción del presidente Donald Trump para la segunda mitad de su mandato.
Con los primeros centros electorales ya habilitados a lo largo del territorio norteamericano, la jornada transcurre bajo un clima de marcada polarización. Los principales focos de interés están puestos en la velocidad del escrutinio en los estados bisagra (swing states), los cuales terminarán volcando la balanza en la disputa por el control de ambas cámaras del Congreso. Las autoridades comiciales estiman que el flujo de votantes presenciales se mantendrá intenso durante todo el día, sumándose a los millones de sufragios emitidos de forma anticipada y por correo.
El desenlace de esta contienda legislativa genera especial repercusión en las cancillerías de la región. Una eventual victoria del Partido Demócrata en cualquiera de los dos recintos parlamentarios limitaría la capacidad del Ejecutivo estadounidense para avanzar con sus reformas tributarias, comerciales y migratorias. Por el contrario, la ratificación del control conservador en el Capitolio brindaría un respaldo directo al programa oficialista.
Desde la Casa Rosada y las mesas financieras de Buenos Aires se sigue el minuto a minuto del escrutinio con singular expectativa. La gobernabilidad que resulte del mapa legislativo de Washington condicionará el tono de las negociaciones bilaterales y la firmeza del respaldo técnico estadounidense ante los organismos multilaterales de crédito. Los primeros conteos representativos comenzarán a conocerse al cierre de las mesas al caer la tarde.