En una serie de cumbres estratégicas que reunieron a referentes como Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner junto a gobernadores e intendentes, la dirigencia opositora coincidió en que el margen de tolerancia social ante la crisis será extremadamente acotado. La premisa política que domina los debates parte de la urgencia de volcar recursos a la calle para recomponer el poder adquisitivo golpeado por el modelo libertario.
El pilar central de la propuesta económica se enfoca en una inyección directa sobre salarios, jubilaciones y pensiones, coordinada a través de decretos de recomposición suma fija y la reactivación inmediata de las paritarias. Para amortiguar el traslado a precios de estos aumentos, los equipos técnicos del espacio proponen articular un acuerdo de contención con el sector privado y las principales cadenas de alimentos. La intención del PJ consiste en lograr una recuperación de la capacidad de compra de la clase trabajadora desde la primera semana de gestión.
El segundo eje estratégico de la iniciativa contempla el alivio del severo endeudamiento que asfixia a las familias de menores recursos. El proyecto puesto sobre la mesa por economistas del espacio plantea que el Estado adquiera las carteras de deuda bancaria en situación incobrable o de riesgo alto (categorías 4 y 5) aplicando una quita sustancial, para luego refinanciar los montos a largo plazo y sin tasa de interés. La medida busca desendeudar a los hogares y reinsertarlos dentro del circuito del consumo formal sin generar un gran esfuerzo fiscal para el Tesoro.
En materia de empleo e infraestructura local, el programa de shock incluye la reactivación urgente de entre 8.000 y 9.000 obras públicas que fueron paralizadas por la administración de Javier Milei. La prioridad estará puesta en pequeños emprendimientos municipales e infraestructura barrial de rápida ejecución para motorizar la mano de obra en los distritos periféricos. Con este esquema, los intendentes buscan generar un multiplicador económico territorial que absorba la desocupación registrada en los grandes centros urbanos del país.
Pese a la coincidencia sobre la necesidad del plan de contingencia, las discusiones internas del peronismo registran tensiones vinculadas al financiamiento de las medidas y a la gobernabilidad del espacio. Mientras los sectores más duros exigen aplicar una reforma tributaria de shock que incremente la presión fiscal sobre los altos patrimonios y la renta financiera, los referentes más moderados piden resguardar el equilibrio cambiario. El debate sobre quién encarnará la candidatura presidencial en 2027 sobrevuela cada una de las mesas técnicas del peronismo.
La elaboración del paquete de cien días evidencia que la oposición busca pasar a la ofensiva programática para contrastar de forma directa con el programa económico oficialista. El desafío de conciliar la recomposición del consumo masivo con el control inflacionario marcará la agenda de trabajo de las comisiones económicas del PJ durante los próximos meses. La promesa de una respuesta inmediata a las demandas sociales se transforma en el principal motor de la reconstrucción peronista.