Derrumbe en los sectores populares: el rechazo a Javier Milei trepa al 67% entre las familias de menores ingresos - Política y Medios
30-10-2026 - Edición Nº6846

BRECHA EN LA BASE

Derrumbe en los sectores populares: el rechazo a Javier Milei trepa al 67% entre las familias de menores ingresos

14:52 |La erosión del respaldo social a la gestión libertaria alcanzó un punto crítico en las barriadas más postergadas del país. De acuerdo con el promedio de los últimos relevamientos de opinión pública elaborados por consultoras de primera línea, la desaprobación a la figura de Javier Milei y al rumbo de su Gobierno trepó al 67,3% entre las familias pertenecientes a los estratos socioeconómicos de menores ingresos. El dato confirma la profundización de una brecha de clase en la evaluación de la gestión que supera con holgura a las tradicionales diferencias por género o franja etaria.

El fenómeno marca un giro sustancial respecto al mapa electoral que consagró la victoria de Balcarce 50, donde el discurso anticasta había calado con fuerza en las barriadas populares. La combinación de salarios licuados, pérdida de empleos informales y el retiro total de las partidas de contención social revirtió drásticamente las expectativas en los sectores vulnerables. El diferencial socioeconómico se volvió contundente: mientras en el segmento de altos ingresos el Presidente conserva márgenes de tolerancia aceptables, en la base de la pirámide el rechazo es abrumador.

Los analistas destacan que la imposibilidad cotidiana de cubrir los gastos indispensables antes de fin de mes actúa como el principal dinamitador de la paciencia social. Los datos cruzados sobre morosidad familiar y consumo básico exponen que la desaceleración inflacionaria festejada por el Palacio de Hacienda no se tradujo en un alivio real para quienes destinan la totalidad de sus ingresos a alimentos y servicios esenciales. El malestar económico desplazó a los componentes ideológicos como el ordenador central de la opinión pública.

En los despachos de la Casa Rosada observan las métricas con evidente preocupación, aunque en público intenten minimizar el sesgo social de los estudios de mercado. El desgaste en las franjas de menor poder adquisitivo compromete seriamente el volumen político del oficialismo en los grandes urbanos del país, especialmente en el conurbano bonaerense. Ante este escenario, la mesa táctica que rodea al mandatario debate si corresponde recalibrar la comunicación hacia la clase media baja o acelerar el dispositivo puntero en el territorio.

Por su parte, las fuerzas de la oposición peronista y los movimientos territoriales ven en este desplome de las encuestas la confirmación de un clima de descontento que se palpa a diario en los barrios. La pérdida del monopolio de la esperanza en los sectores populares le abre a la dirigencia opositora una oportunidad para reestructurar su base electoral con vistas a los próximos compromisos comiciales. Sin embargo, el desafío de canalizar ese malestar frente a una población desencantada de la política tradicional sigue siendo enorme.

El quiebre de la paciencia en la base socioeconómica anticipa un panorama de creciente tensión para la segunda mitad del mandato libertario. Con dos de cada tres ciudadanos de bajos recursos desaprobando de forma tajante la marcha del Estado, el margen para profundizar el ajuste sin costos políticos masivos parece haber llegado a su límite. La grieta de ingresos se consolida hoy como el principal talón de Aquiles del proyecto oficial.

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