Con la mirada puesta en la supervivencia del peronismo territorial de cara al 2027, el mandatario acordó una hoja de ruta unificada que exige la preservación de las PASO y la derogación urgente de la ley 14.836. La norma sancionada durante el mandato de María Eugenia Vidal impone un freno a la reelección indefinida y amenaza con dejar fuera de juego a más de 80 alcaldes de todos los sellos políticos.
Para la tropa de territorio que rodea al gobernador, la caducidad de la limitación a los mandatos no es un tema optativo, sino la piedra angular de la tracción de votos en la provincia más poblada del país. Los alcaldes plantearon sin vueltas que la ausencia de los caciques locales en las boletas derivará en un desplome del caudal electoral y en la pérdida de municipios clave frente a la embestida libertaria. La estrategia de la mesa política kicillofista busca encuadrar la modificación legislativa como la neutralización de una "proscripción" institucional que ahoga la voluntad popular de los vecinos.
El principal obstáculo de este plan reside en el complejo poroteo dentro de la Legislatura bonaerense, donde el oficialismo no cuenta con los números propios para tratar el proyecto impulsado en el Senado. Para habilitar la reforma, Kicillof necesita entablar contactos secretos y acordar votos con sectores de la oposición colaborativa y de la UCR, cuyos intendentes sufren el mismo corset legal. Además, la jugada exige destrabar la resistencia interna dentro de la propia coalición, marcada por las reticencias históricas del Frente Renovador frente a la reelección sin límites.
A la par de la batalla por las candidaturas locales, Kicillof ratificó la necesidad impostergable de sostener las elecciones primarias en el territorio bonaerense. El mandatario entiende que las PASO representan la única herramienta institucional efectiva para canalizar y dirimir las feroces internas del peronismo sin llegar a un escenario de fragmentación irreversible. Ante los embates del Gobierno nacional para sepultar el sistema a nivel federal, la provincia se prepara para defender sus primarias abiertas como un ordenador central del armado militante.
En la mesa ratificaron también la evaluación de esquemas de votación concurrentes y un mayor desmarque de las decisiones del Poder Ejecutivo nacional para resguardar la gobernabilidad distrital. Los ministros presentes arengaron a los jefes comunales a asumir una actitud ofensiva y desplegar mística territorial para confrontar de manera cotidiana con el programa económico de Javier Milei. La mística de la resistencia en los municipios busca consolidar a Kicillof como el polo de atracción indiscutido de la oposición continental.
El resultado de las negociaciones parlamentarias en el Senado y Diputados definirá la fortaleza política del gobernador y la fisonomía de la competencia electoral en los 135 distritos bonaerenses. Si la gestión plataforma logra perforar el cerco de la ley de Vidal, el peronismo abroquelará su estructura territorial; de lo contrario, el recambio forzado abrirá un escenario impredecible. La rosca legislativa ya está en marcha y promete semanas de intensos tironeos a todo o nada.