Sillas vacías y votos contados: Bullrich y Menem le sueltan la mano a Santilli y complican la suspensión de las PASO - Política y Medios
27-10-2026 - Edición Nº6843

ROSCA PARLAMENTARIA Y GRIETA OFICIALISTA

Sillas vacías y votos contados: Bullrich y Menem le sueltan la mano a Santilli y complican la suspensión de las PASO

12:56 |La cruzada de la Casa Rosada para sepultar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) antes del cierre del año parlamentario sumó un cortocircuito interno que deja a los armadores de Balcarce 50 pedaleando en el aire.

El diputado Diego Santilli, designado como el interlocutor principal para convencer a las bancadas aliadas, quedó virtualmente aislado en el Congreso luego de que Patricia Bullrich y el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, decidieran tomar distancia de las gestiones. La senadora se desentendió de la rosca por los votos argumentando que el debate debe resolverse estrictamente en la Cámara de Diputados, mientras que el riojano busca blindar la oferta electoral de sus alfiles territoriales frente al avance de los acuerdos cruzados con los gobernadores.

El repliegue táctico de Bullrich y Menem encendió las alarmas en el despacho del Jefe de Gabinete, quien intensificó los llamados y las presiones directas sobre los bloques del PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) para evitar un papelón legislativo. Sin el respaldo explícito de los pesos pesados de la alianza oficialista para bajar al recinto con quórum propio, Santilli se ve obligado a hacer magia con una planilla de números que no cierra. En las oficinas de Balcarce 50 saben que la advertencia emitida por la justicia electoral fijó un plazo fatal que no admite más dilaciones, obligando al Gobierno a quemar sus últimas naves parlamentarias antes de que suene la campana de fin de año.

Ante la inminente falta de consensos para lograr la derogación total del sistema primario, en la mesa política del Ejecutivo comenzó a tomar fuerza un "Plan B": la implementación de internas optativas para los partidos que no tengan contienda previa. Esta alternativa busca reducir los costos fiscales que exige la logística de la votación masiva y, al mismo tiempo, ofrecer una salida intermedia que satisfaga a los bloques radicales e independientes. Sin embargo, la propuesta alternativa genera chispazos con el ala dura libertaria, que insiste en que cualquier reforma que no elimine las PASO por completo será leída como una muestra de debilidad frente a la oposición peronista.

La negativa del radilcalismo dialoguista y de los gobernadores patagónicos a regalar sus bancas sin garantías sobre el reparto de fondos coparticipables empantana aún más la negociación. Los mandatarios provinciales exigen la restitución de partidas para obras públicas congeladas a cambio de sentar a sus legisladores, una factura que el Ministerio de Economía no está dispuesto a validar en medio del ajuste presupuestario. La intransigencia fiscal del Palacio de Hacienda termina recortando el margen de maniobra de Santilli, que observa cómo las conversaciones se congelan a medida que el calendario consume sus últimas hojas.

Si la Jefatura de Gabinete no logra abrochar un dictamen de mayoría en los próximos días, la reforma electoral quedará sepultada hasta el próximo ciclo legislativo, obligando al oficialismo a competir bajo las reglas tradicionales de las primarias. La falta de alineamiento interno entre los principales referentes de la bancada oficialista deja expuesta la fragilidad de los acuerdos en el Congreso y anticipa un cierre de año al rojo vivo. La pulseada por las PASO se convirtió en el test definitivo para medir la verdadera capacidad de gobernabilidad de la administración central.

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