Con la mirada puesta en el control del Consejo de la Magistratura, la conducción del peronismo exigió el regreso inmediato del riojano Fernando Rejal al bloque que encabeza José Mayans. Al abrochar nuevamente la mayoría absoluta del interbloque, el PJ se garantizó los dos lugares clave por la mayoría en el estrado que evalúa y sanciona a los jueces federales. La jugada ubicará al exministro Eduardo "Wado" de Pedro y a la senadora Florencia López como los representantes del espacio en el estratégico organismo judicial.
A PURO LÁTIGO Y BILLETERA EN LA BANCADA
La orden de Cristina no admitió grises ni pataleos territoriales: el riojano Rejal tuvo que pegar la vuelta sin escalas al bloque unificado de Mayans para evitar sorpresas. En el Instituto Patria sabían que cualquier fuga de votos abría una hendidura que el oficialismo y sus aliados iban a aprovechar para arrebatarles una silla. Con el conteo de cabezas ajustado al milímetro, el peronismo ratificó su condición de primera minoría parlamentaria y le cerró el portón de entrada a la Casa Rosada en el conteo de bancas. La disciplina interna actuó como un torniquete implacable ante los constantes intentos de seducción que los delegados de Milei venían desplegando sobre los senadores del norte argentino.
DOS ALFILES CON EL CUCHILLO ENTRE LOS DIENTES
La elección de los nombres para ocupar las oficinas del Consejo de la Magistratura responde a una estrategia de confrontación directa y volumen político en los tribunales. Eduardo "Wado" de Pedro aporta el recorrido de sus años en el Ministerio del Interior y una red de contactos que conoce al detalle la cocina de Comodoro Py. Por su parte, la riojana Florencia López suma el respaldo de las provincias y la vehemencia discursiva necesaria para frenar los embates del bloque oficialista. Entre ambos pretenden armar un cerrojo de hierro que filtre la selección de nuevos jueces y condicione la cobertura de vacantes de peso en toda la estructura del fuero federal.
LE HICIERON UN TACKLE A LAS AMBICIONES LIBERTARIAS
El contragolpe opositor dejó descolocados a los operadores libertarios, que venían tejiendo alianzas subterráneas con sectores provinciales independientes para fragmentar la representación en el Senado. Desde el entorno del Ejecutivo confiaban en recortar la hegemonía del PJ mediante ofertas de obras y giros presupuestarios, pero la rápida jugada parlamentaria de la expresidenta inutilizó todos esos puentes. Al quedar al descubierto la jugada, la mesa política del Gobierno perdió un casillero neurálgico para incidir en el enjuiciamiento de magistrados. La derrota táctica en la Cámara Alta enciende todas las alarmas en Balcarce 50 respecto del verdadero margen de maniobra que tienen para negociar en el Congreso.
DURÍSIMO AVISO DE CARA A LA CORTE Y EL PRESUPUESTO
La demostración de fuerza en la Cámara de Senadores funciona también como un fuerte disparo de advertencia sobre las pretensiones de la Casa Rosada para el cierre del año legislativo. El peronismo le dejó en claro a los interlocutores del Ejecutivo que no habrá margen para avanzar con la cobertura de vacantes en la Corte Suprema sin una negociación integral que contemple los reclamos del PJ. El cerrojo parlamentario montado por Mayans demuestra que la oposición mantiene bajo llave la mayoría calificada de los dos tercios. Si el oficialismo insiste en saltearse al bloque mayoritario, se estrellará de lleno contra la muralla que la expresidenta volvió a consolidar en las últimas horas.
GUERRA ABIERTA POR LAS FIRMAS Y LOS DECRETOS
Con las nóminas de candidatos ya resueltas en los despachos opositores, la batalla se traslada ahora a la firma y emisión de los decretos de nombramiento en la Presidencia de la Cámara. El bloque libertario intentará estirar los plazos procesales mediante objeciones reglamentarias para demorar la llegada de los pliegos al estrado de la Corte Suprema. Sin embargo, en el peronismo confían en que la contundencia de los números impedirá cualquier maniobra dilatoria y obligará a ratificar las designaciones en el corto plazo. La disputa administrativa por las firmas parlamentarias se perfila como el capítulo más picante del cierre de sesiones, congelando aún más los puentes de diálogo entre la Casa Rosada y el Congreso.
EL PERONISMO NO CEDE UN SOLO METRO EN LA JUSTICIA
El reordenamiento de la tropa en el Senado ratifica que el peronismo se dispone a dar la pelea en todos los frentes institucionales contra la agenda desreguladora de la administración central. La decisión de mantener el control sobre el Consejo de la Magistratura busca evitar que el oficialismo avance sobre expedientes sensibles o imponga un esquema de jueces afines a su programa económico. En las oficinas del PJ celebraron la maniobra como una victoria táctica que devuelve la iniciativa al bloque y posiciona al espacio con renovada firmeza para la discusión del Presupuesto. El control del estrado judicial se consolida así como la trinchera principal desde donde la oposición buscará marcarle la cancha al Gobierno nacional.