La crecida del arroyo Carranza destruyó los desvíos provisionales montados para las obras del nuevo puente en la Ruta 5, provocando un bloqueo logístico que varó a cientos de unidades de transporte de insumos, camiones de carga y vehículos operativos de la industria. El corte total de conectividad terrestre hacia el polo petrolero detuvo el flujo habitual de insumos clave para las operaciones. La virulencia de las precipitaciones en la cuenca forzó a las autoridades provinciales a desplegar operativos aéreos sanitarios de emergencia.
El impacto de la tormenta alcanzó ribetes críticos tanto en la faz operativa como en la asistencia social y sanitaria:
Emergencia en el Hospital Local: Las autoridades sanitarias advirtieron un stock crítico en insumos esenciales de Oncología, Laboratorio y Enfermería. El Gobierno provincial debió coordinar vuelos de contingencia para abastecer al centro de salud y trasladar pacientes derivados para diálisis hacia Neuquén Capital.
Parálisis Operativa y Cuellos de Botella: La parálisis de las rutas 5, 7 y 8 paralizó el movimiento de equipos de perforación, completación y transporte de propante. Filas kilométricas de colectivos con personal y camionetas quedaron varadas en los accesos a yacimientos emblemáticos.
Afectación en Añelo y Zonas de Barda: En la localidad de Añelo, el escurrimiento de agua, lodo y piedras desde las bardas dejó calles anegadas y requirió la evacuación y asistencia de decenas de familias golpeadas por las corrientes de drenaje.
El nuevo colapso en los accesos de Vaca Muerta reabrió el reclamo de las operadoras y cámaras empresarias por la falta de obras viales estructurantes en los municipios petroleros. Pese a los niveles récord de producción de petróleo y gas en la Cuenca Neuquina, la recurrencia de contingencias climáticas continúa paralizando la logística de la industria no convencional, generando pérdidas millonarias por retrasos en los cronogramas de fractura. Equipos de Vialidad Provincial y Defensa Civil se encuentran desplegados en la zona esperando la bajada del agua para iniciar las reparaciones mecánicas sobre la calzada. El impacto financiero por los días de inactividad técnica presiona los costos de las empresas de servicios. La vulnerabilidad de las rutas neuquinas vuelve a tensionar la agenda entre el gobierno provincial y las petroleras.
Si las condiciones meteorológicas permiten el rápido drenaje sobre el arroyo Carranza, las cuadrillas viales prevén habilitar pasos provisorios para el tránsito pesado en las próximas 48 horas; de lo contrario, la extensión del aislamiento obligará a reprogramar las fases de perforación y completar traslados sanitarios adicionales por vía aérea. La regularización del abastecimiento terrestre dictará el ritmo de normalización en el polo productivo.
En las próximas horas, los partes de Vialidad y el comportamiento de las cuencas aluvionales determinarán la reapertura de los tramos afectados. La contingencia mantiene en alerta máxima a toda la cadena de valor energético. El desenlace de la emergencia climática en el norte neuquino concentra la atención de la industria petrolera.