Para la dirigencia que responden a Mauricio Macri y Cristian Ritondo, las frases de la senadora nacional no representan el nacimiento de un proyecto presidencial alternativo, sino una calculada estrategia de posicionamiento personal para cotizar más alto en la mesa de negociación de la Casa Rosada. La frialdad del macrismo provincial ante la jugada de Bullrich deja en claro que el territorio bonaerense se maneja con tiempos propios. El escepticismo de la tropa propia obtura la construcción de un "plan de repuesto" por fuera de Balcarce 50.
La lectura dominante en el principal distrito electoral del país es que el oficialismo no cuenta con un "plan B" ni una sucesora viable que no sea el propio Javier Milei. Los caciques territoriales y diputados del bloque amarillo consideran irreal la hipótesis de que La Libertad Avanza elija a Bullrich como cabeza de fórmula si el Presidente decidiera no buscar la reelección o si el modelo económico sufriera un desgaste mayor. Según razonan en las filas del macrismo bonaerense, la secretaria general Karina Milei y el armado orgánico libertario jamás cederían la conducción del espacio a una figura con peso propio e independencia de criterio, por lo que ven el coqueteo de la exministra más como un ejercicio de visibilidad mediática que como una construcción territorial real. El diagnóstico del territorio bonaerense califica la jugada como un mero golpe de efecto en los medios. La desconfianza en el aval de Karina Milei liquida cualquier especulación sobre la sucesión.
Detrás de este distanciamiento táctico se esconde la verdadera prioridad del PRO en la Provincia de Buenos Aires: afianzar una alianza institucional firme entre ambas fuerzas para derrotar al peronismo en las urnas sin quedar atomizados. Mientras Bullrich presiona al Gobierno para "sellar un acuerdo de pares" que incluya espacios en el Gabinete y en las listas, los dirigentes amarillos prefieren cuidar el territorio y evitar cruces prematuros por la boleta presidencial de 2027. Para los legisladores y jefes territoriales del espacio, romper lanzas o agitar internas dentro del universo libertario en este momento resulta contraproducente para la estabilidad económica y la gobernabilidad parlamentaria. La urgencia por consolidar la oferta electoral en la Provincia prioriza la unidad del bloque frente al oficialismo bonaerense. El rechazo a las internas extemporáneas ordena la estrategia del macrismo tradicional.
En tanto el Presidente conserve la centralidad y el control del frente económico, el PRO bonaerense continuará alineado al esquema oficialista bajo la premisa de que "Milei es el único plan". Las especulaciones sobre un "mileísmo sin Milei" o una alternativa encabezada por la senadora permanecerán congeladas como meras hipótesis del círculo rojo hasta que se abra el verdadero libro de pases del año electoral. El pragmatismo de la dirigencia bonaerense ratifica el liderazgo indiscutido del jefe de Estado.
En las próximas semanas, la negociación de las partidas presupuestarias y los acuerdos para el armado de listas legislativas pondrán a prueba la cohesión entre los intendentes del PRO, los armadores karinistas y el sector bullrichista en el conurbano y el interior provincial. El ordenamiento del espacio de centro-derecha en suelo bonaerense dictará la viabilidad de la coalición libertaria.