Mientras el presidente Javier Milei intenta bajarle el precio al rumor asegurando que se trata de una intriga "agitada por el Círculo Rojo" para fracturar el espacio, dentro del PRO y en las filas de La Libertad Avanza observan con atención el vuelo propio que cobra la exministra. Ante la consulta directa sobre una eventual candidatura presidencial en 2027, el entorno de la senadora apela a un llamativo "No comment", dejando la puerta abierta a múltiples interpretaciones políticas. Las miradas sobre el rol futuro de Bullrich generan recelos en el entorno presidencial. El esquivo "No comment" de sus voceros alimenta la desconfianza del armismo libertario.
La sombra de un proyecto alternativo no surge por casualidad. En los sectores más duros del espacio conservador ven en Bullrich a una figura capaz de encarnar las banderas de la desregulación, la firmeza fiscal y el orden en las calles, pero con mayor volumen de gestión, cintura política y capacidad de interlocución con el establishment internacional. En ese mapa juega un rol central el "factor Scott Bessent" —el influyente estratega y financiero del entorno conservador estadounidense—, con quien la senadora tejió lazos directos durante sus viajes de trabajo. La fluidez de ese canal internacional es vista con celos por Balcarce 50, donde interpretan que la dirigencia tradicional busca construir un "plan de repuesto" por si el ajuste libertario sufre un desgaste irreversible. La diplomacia paralela de la senadora en Washington activa las alarmas de la Secretaría General. La búsqueda de un perfil con mayor gobernabilidad seduce a sectores del empresariado.
La creciente figura de la exministra contiene además un tiro por elevación directo contra la conducción del armado partidario que lidera Karina Milei. El entorno de Bullrich no oculta sus críticas al dogmatismo del karinismo y la estrategia de cerrar filas únicamente en torno a "candidatos puros" o figuras de escaso volumen político en las provincias. Para la dirigencia alineada con la senadora, la terquedad del entorno del Presidente para convalidar alianzas amplias con el PRO arriesga las mayorías parlamentarias del futuro y obtura el crecimiento de una coalición de gobierno sólida. El enfrentamiento velado con el entorno de Karina Milei marca el pulso de la discusión estratégica. El cuestionamiento al cierre sectario de listas divide las aguas entre los socios del cambio.
En el entorno del Presidente confían en que la centralidad absoluta de Milei y la eventual consolidación de la baja inflacionaria terminarán ordenando el espacio por peso propio, dejando sin margen a cualquier aventura individual dentro del frente. Sin embargo, la sola existencia del debate demuestra que la disputa por la herencia del electorado de centro-derecha ya comenzó a jugarse en la trastienda del poder real. La apuesta de la Casa Rosada a la centralidad del Presidente busca obturar cualquier proyecto paralelo. El pulso por el liderazgo del electorado conservador promete escalar a medida que se acerquen los plazos electorales.
En los próximos meses, las votaciones clave en el Senado y el armado de las boletas en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad medirán la verdadera capacidad de convivencia entre ambos liderazgos. La relación entre "El Pato" y "El León" definirá el futuro del esquema de poder oficialista. La pulseada por el liderazgo del espacio ingresa en una etapa de definición de alta intensidad.