Cumbres calientes en la Rosada: las tres discusiones que crisparon a la mesa chica mientras Milei jugaba a la geopolítica - Política y Medios
22-10-2026 - Edición Nº6838

BALCARCE 50

Cumbres calientes en la Rosada: las tres discusiones que crisparon a la mesa chica mientras Milei jugaba a la geopolítica

12:01 |Mientras el presidente Javier Milei estiraba su raid internacional por Europa para afianzar su rol como faro de la derecha global, los despachos de la Casa Rosada ardían al ritmo de una mesa política que dejó al descubierto las contradicciones más profundas del oficialismo.

El último cónclave de la cúpula libertaria elevó la temperatura a niveles inéditos, cruzado por reproches cruzados, descoordinación parlamentaria y una feroz disputa por el control de la lapicera electoral. La urgencia del calendario legislativo y la asfixia que imponen los mercados chocaron de frente con la reticencia del núcleo duro a ceder espacios. El contraste entre la gira presidencial y la trastienda doméstica expuso las costuras más débiles del Gabinete. La fricción en la mesa chica dejó en evidencia que la convivencia entre socios se encamina a su prueba de fuego.

Tres fueron los ejes principales que dinamitaron la armonía del encuentro y desataron el fuego cruzado entre los principales armadores:

  1. El cortocircuito por la ley de discapacidad y el puenteo a la Rosada: La decisión inconsulta de la bancada de La Libertad Avanza en Diputados de sellar un entendimiento con la oposición dialoguista para destrabar el proyecto de discapacidad —dejando expuestas las diferencias del Ejecutivo frente al impacto fiscal— desató una dura reprimenda interna. Los operadores políticos reprocharon la falta de sincronía entre el recinto y los despachos ministeriales, advirtiendo que improvisar acuerdos a espaldas de la Casa Rosada debilita la disciplina que exige el Palacio de Hacienda.

  2. La ofensiva de Patricia Bullrich y la presión por la alianza: El sector alineado con la ministra de Seguridad metió presión directa sobre la mesa para exigir definiciones sobre el armado de frentes comunes de cara al año electoral. Las terminales del PRO volvieron a poner sobre la mesa la inquietud por el salto del riesgo país y la falta de un paraguas institucional sólido, chocando una vez más con la negativa del karinismo, decidido a dilatar cualquier pacto para oxigenar el crecimiento de sus propios candidatos puros.

  3. La "guerra santa" entre los Menem y las Fuerzas del Cielo: El reparto de cuotas de poder y la estrategia de comunicación territorial desataron una interna subterránea pero feroz entre el clan riojano encabezado por Martín y Lule Menem y los referentes orgánicos de las denominadas "Fuerzas del Cielo". Los recelos por el control de la estructura partidaria, el manejo de los recursos de campaña y la selección de postulantes en las provincias se transformaron en un terreno minado donde cada sector busca achicar el margen del rival.

La imposibilidad de cerrar filas en torno a estos frentes refleja las dificultades de la conducción libertaria para administrar el poder sin el arbitraje cotidiano del Presidente. Con el riesgo país rebotando en la zona de los 680 puntos y las encuestas marcando el desgaste del bolsillo de la clase media, la falta de cohesión en la cúpula gubernamental amenaza con volverse un factor de inestabilidad institucional. La atomización de las decisiones en la cúpula complica la hoja de ruta parlamentaria del Ejecutivo. La guerra por el control del aparato partidario debilita la estrategia de cara a las urnas.

Si la mesa política no logra ordenar las prioridades y frenar las internas intestinas, el oficialismo llegará al tramo decisivo del período legislativo con flancos abiertos que la oposición no tardará en capitalizar. El pulso del poder real en Balcarce 50 se juega, más que nunca, en la trastienda de sus propias contradicciones. El descontrol en la sala de máquinas del Gobierno pone a prueba la supervivencia del modelo.

En las próximas horas, las repercusiones de la cumbre tensarán aún más los vínculos entre los distintos ministerios y las terminales legislativas. La capacidad de arbitraje del entorno presidencial determinará si el barco logra encauzar su rumbo antes de la próxima batalla parlamentaria. La rosca al rojo vivo en la Casa Rosada marca el pulso de una gestión acorralada por sus propias urgencias.

 

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