La decisión de la conducción cordobesa de ordenar la abstención de sus cinco diputados nacionales en la votación clave le permitió a La Libertad Avanza empujar la vuelta a comisiones del proyecto sobre Endeudamiento Familiar y Morosidad, enterrando momentáneamente las intenciones de la oposición dura de aprobar un paquete de salvataje directo para los hogares ahogados por el crédito bancario e informal. La mano que le tendió el Panal cordobés a Balcarce 50 desactivó una bomba presupuestaria para el equipo económico. La jugada táctica de las abstenciones dejó con las manos vacías a la oposición unificada.
El desenlace de la votación desató un verdadero griterío en el recinto de la Cámara baja. La oposición unificada —articulada por el panperonismo, la Coalición Cívica y sectores de la oposición dialoguista— confiaba en imponer un dictamen que contemplaba la condonación total de intereses punitorios, el establecimiento de topes a las tasas de interés de los créditos al consumo y la creación de un Programa Nacional de Desendeudamiento Familiar para personas que destinan más del 30% de sus ingresos al pago de deudas. Sin embargo, al quedar en evidencia que La Libertad Avanza no contaba con los votos para imponer su propia versión orientada exclusivamente a la educación financiera, la bancada oficialista activó una moción de la diputada Silvana Giudici para devolver todo el expediente a las comisiones de Finanzas y Presupuesto. El volantazo reglamentario del oficialismo frenó el avance de la iniciativa en el recinto. La falta de una fecha límite de tratamiento en la moción amenaza con congelar la discusión por meses.
El guiño de Llaryora a la Casa Rosada no tardó en encender los chispazos dentro del propio arco cordobés y entre sus habituales aliados de Encuentro Federal, donde le reprocharon al gobernador haber jugado en tándem con el Poder Ejecutivo tras semanas de críticas públicas al ajuste nacional. En los pasillos del Palacio Legislativo se leía la jugada cordobesa como una ficha de cambio directa en la mesa de negociaciones por partidas presupuestarias y avales financieros para la provincia. Mientras la oposición acusó a los cordobeses de incurrir en una embustera estrategia de simulación, desde el entorno del mandatario provincial argumentaron que el proyecto opositor corría el riesgo de romper contratos del pasado y restringir aún más el acceso al crédito para los trabajadores independientes y las pymes. El reclamo por el giro ideológico del cordobesismo agitó los pasillos del Palacio. La sospecha sobre una moneda de cambio con la Rosada condiciona el discurso de la autonomía provincial.
Si el oficialismo logra dilatar el nuevo dictamen en las comisiones de trabajo, el debate sobre el sobreendeudamiento de las familias quedará fuera de la agenda parlamentaria hasta el próximo ciclo ordinario. De lo contrario, la presión de los bloques opositores obligará a reabrir la discusión en un clima de creciente fragmentación política. El freno de mano en la Cámara baja posterga el alivio financiero para miles de deudores golpeados por la recesión.
En las próximas semanas, la reapertura del debate en la Comisión de Finanzas volverá a medir el alcance de los pactos subterráneos entre los gobernadores y la conducción libertaria. El tablero de Diputados continúa mostrando que la gobernabilidad de Milei depende de la filigrana política con las provincias. La rosca de madrugada en el Congreso sumó un capítulo decisivo de pragmatismo opositor.