Milei postergó la aplicación del FAL para desalentar despidos antes de las elecciones - Política y Medios
20-10-2026 - Edición Nº6836

REFORMA LABORAL Y CALENDARIO ELECTORAL

Milei postergó la aplicación del FAL para desalentar despidos antes de las elecciones

15:54 |El calendario electoral metió la cola en los plazos de la reforma de la legislación del trabajo. Mediante el Decreto 1228/2026, el Poder Ejecutivo dispuso prorrogar hasta el 1° de diciembre de este año la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y duplicó el período de carencia a 12 meses, por lo que el esquema de financiamiento patronal para cesantías recién podrá ser utilizado por las empresas a partir de diciembre de 2027.

La decisión oficial busca desincentivar una posible ola de despidos antes de los comicios parlamentarios del año próximo, evitando que las compañías utilicen de manera anticipada la liquidez acumulada en los nuevos vehículos financieros para abaratar costos de salida. La readecuación de los plazos reglamentarios pretende contener el impacto del desempleo sobre la opinión pública en la antesala de las urnas. El freno a la liquidez de los fondos de indemnización posterga el beneficio operativo proyectado para las pymes.

La norma firmada por el Presidente y la cúpula de ministros estira el lapso durante el cual los empleadores deberán realizar los aportes al sistema sin poder disponer del dinero acumulado para afrontar indemnizaciones o retiros voluntarios. En los hechos, este retoque reglamentario permite amortiguar la caída momentánea de la recaudación destinada a la ANSES y frena cualquier intento de acelerar cesantías masivas previo al turno electoral. Desde el equipo económico justificaron la medida en la necesidad de consolidar el volumen de los fideicomisos y Fondos Comunes de Inversión, garantizando que el capital ahorrado sea suficiente para cubrir los pasivos laborales al momento de su habilitación. La extensión del período de carencia a un año blinda las cuentas del fisco en el corto plazo. Las urgencias del frente político terminaron imponiendo un nuevo ritmo a la reforma estructural.

La reacción del arco empresarial y sindical no se hizo esperar. Mientras que las cámaras pymes advirtieron que la postergación les resta alivio operativo inmediato frente a la recesión del mercado interno, las conducciones de las centrales obreras señalaron que la prórroga revela la preocupación de la Casa Rosada por la fragilidad del empleo formal en los principales centros urbanos. La maniobra oficialista expone el delicado equilibrio que busca mantener Balcarce 50 entre las demandas de desregulación del sector corporativo y la contención de los indicadores sociales en la recta final de la campaña. El malestar de los sectores productivos por la demora de los instrumentos de alivio financiero se suma a la cautela gremial. La estirada del cronograma de aplicación recalibra el tablero del mercado de trabajo.

Si el diferimiento hasta fines de 2027 logra congelar la dinámica de bajas masivas en el sector privado, el Gobierno habrá ganado un oxígeno valioso para sostener el clima social antes de disputar las bancas del Congreso. Sin embargo, la acumulación de exigencias fiscales y la indefinición sobre la respuesta empresaria mantendrán la discusión laboral al rojo vivo en la agenda de los próximos meses. El costo de recalibrar los tiempos de la reforma desafía las proyecciones del Ministerio de Economía.

En las próximas semanas, la reglamentación por parte de los organismos de control técnico terminará de delinear la operatoria de los aportes devengados que comenzarán a registrarse a partir del cierre del año. La evolución de los índices de contratación marcará el éxito o fracaso del cerrojo oficial sobre los despidos. La pulseada por la flexibilidad laboral abre un nuevo paréntesis en la gestión.

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