Desde Washington, donde acompañó la agenda del presidente Javier Milei, la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, encabezó el monitoreo minuto a minuto de la rosca legislativa, manteniendo contacto telefónico constante con el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular de la Cámara baja, Martín Menem. La articulación desde el exterior fue determinante para abroquelar a los bloques aliados y forzar el estancamiento del conteo opositor en 121 bancas. El repliegue táctico de las provincias evitó la derogación del mega decreto del Poder Ejecutivo.
El desenlace en el recinto de la Cámara Baja reavivó de inmediato las conjeturas sobre la conducta de la tropa que responde al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil. En los pasillos del Congreso resonó la duda sobre si el mandatario catamarqueño atravesó una rebelión interna de sus propios diputados o si coordinó una maniobra de ausentismo concertado a última hora tras las gestiones entabladas por el equipo económico. En paralelo, la jugada articulada entre la Secretaría General y el área de Economía incluyó señales concretas hacia el Norte Grande, destacándose las recientes gestiones para canalizar proyectos de inversión minera y energética bajo el RIGI en provincias como Salta y la propia Catamarca. Las sospechas de cortocircuitos en el PJ catamarqueño continúan bajo la lupa de los operadores oficiales. La entrega de garantías de financiamiento provincial se confirmó como la moneda de cambio para frenar el embate opositor.
La estrategia victoriosa del karinismo, apuntalada por las negociaciones de Santilli y Menem con mandatarios como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), sirvió además para afianzar el liderazgo del ala política libertaria frente a los recelos del sector que encabeza Santiago Caputo. Tras el levantamiento de la sesión, voceros del entorno presidencial se anotaron el triunfo político, remarcando que la cohesión con los gobernadores afines resultó ser el verdadero ancla para sostener el marco desregulatorio impulsado por el Gobierno. Frente al fracaso de la convocatoria opositora, Balcarce 50 gana margen de maniobra para reordenar sus fichas en el Parlamento. El mapa de alineamientos en el interior perfila la dinámica de las próximas batallas legislativas.
La frustrada embestida contra el DNU 70/23 reconfigura la relación entre el Poder Ejecutivo y los jefes territoriales de cara al tratamiento del Presupuesto y las reformas pendientes. Mientras la oposición busca reprogramar el debate de iniciativas postergadas, la conducción libertaria reforzará las mesas de diálogo con los bloques provinciales para evitar nuevas sorpresas en el recinto. La consolidación de los acuerdos con los gobernadores del Norte continuará siendo el eje prioritario de la estrategia oficial.