La importante movilidad de viajeros no logró compensar la marcada contracción en el nivel de gasto diario. El informe gremial confirma las alertas sobre la pérdida de dinamismo en el sector de servicios y comercio minorista.
La dinámica del feriado prolongado estuvo definida por un cambio estructural en los patrones de consumo de los visitantes, caracterizada por viajes de cercanía hacia nodos urbanos o de naturaleza, decisiones de reserva tomadas a último momento y un nivel de gasto selectivo. La estadía promedio se redujo a 2,2 noches por turista, con un desembolso diario por persona que mostró una pérdida de poder adquisitivo del 21% frente a la inflación acumulada de los rubros gastronómico y recreativo. En las villas turísticas bonaerenses y cordobesas, los operadores registraron plazas hoteleras con ocupación dispar y un bajo nivel de cubiertos en el sector gastronómico. El ajustado presupuesto familiar condicionó la facturación de las pymes de turismo.
Desde el Ministerio de Economía y la Secretaría de Turismo de la Nación buscaron destacar la cifra de movilización de pasajeros como un indicador de la vigencia de la actividad recreativa en el contexto de la estabilización macroeconómica. Voceros de la cartera gubernamental remarcaron que el cese de las distorsiones de precios y la paulatina desaceleración inflacionaria permitirán, con el correr de los meses, la recuperación de la capacidad adquisitiva de la clase media. Sin embargo, empresarios del sector turístico señalaron que la quita de incentivos y los aumentos en las tarifas de peajes y combustibles restaron margen para el consumo suntuario. El discurso oficial choca con la realidad del mostrador comercial.
En el plano legislativo y territorial, la caída en los ingresos turísticos encendió las alarmas de los intendentes de municipios costeros y serranos, quienes ven amenazado el inicio de la temporada estival debido a la persistente pérdida de liquidez del mercado interno. Diputados de las provincias receptoras de turismo insistieron en la necesidad de implementar alivios fiscales o esquemas de financiación en cuotas fijas para reactivar la demanda en la cadena de valor turística. Frente a este reclamo de los jefes locales, el Gobierno nacional mantiene su postura de no otorgar subsidios directos ni exenciones impositivas. La preocupación de los jefes territoriales aumenta de cara a los meses de verano.
El comportamiento del turismo durante los feriados funciona como un termómetro directo del estado de ánimo de los consumidores y de la capacidad de absorción del ajuste en las economías regionales. La persistencia de viajes breves con menor desembolso diario presagia una temporada veraniega austera y altamente dependiente de las promociones bancarias y los esquemas de precios de cercanía. Mientras tanto, las pymes del sector comercial adaptan sus expectativas de rentabilidad ante un cliente hiperselectivo. El mapa turístico interno ajusta sus números ante el contexto de contracción.