El incremento acelerado en las estimaciones oficiales fue interpretado por los operadores como una señal de inquietud ante el temblor que generó la primera cifra. El oficialismo intenta infundir confianza sobre la capacidad de fuego de las reservas.
El cálculo expuesto por el mandatario combina activos del Banco Central, compromisos del Tesoro, contratos de dólar futuro e ingresos proyectados por exportaciones comerciales. Sin embargo, la revisión al alza provocó la reacción inmediata de reconocidos consultores de la city porteña, entre ellos Miguel Broda, quienes sostuvieron que ni siquiera con el nuevo monto alcanzaría para cubrir el volumen total de los pasivos en pesos de la economía. Según los análisis técnicos del sector privado, la suma de la masa monetaria ampliada y la deuda en títulos públicos superaría los USD 180.000 millones. La brecha entre los pasivos y el blindaje real mantiene en alerta a los inversores.
La volatilidad del discurso presidencial también reabrió las alarmas en el ámbito financiero, donde recuerdan que la sola mención de la "bazooka" inicial provocó una reacción adversa del mercado, empujando el riesgo país hacia la zona de los 650 puntos básicos. Analistas del sector privado sostienen que al explicitar montos para contener una eventual corrida, la Casa Rosada termina otorgando volumen y entidad al fantasma de una devaluación que el propio equipo económico intenta descartar. Ante esta inconsistencia comunicacional, la City exige números claros sobre las reservas netas del Banco Central. Las dudas sobre la liquidez contante y sonante condicionan la calma cambiaria.
En el frente político, los bloques opositores en la Cámara de Diputados leyeron las idas y vueltas de las cifras como un ejercicio de "matemática lisérgica" destinado a ocultar la escasez crítica de divisas en el Tesoro nacional. Desde el peronismo y los espacios dialoguistas remarcaron que el recurso a hipérboles verbales expone la fragilidad del esquema cambiario comandado por Luis Caputo, en momentos en que la liquidez propia se encuentra en pisos mínimos. Frente al fuego cruzado de diagnósticos, el arco legislativo insistirá en citar a las autoridades del Banco Central. La oposición cuestiona la sostenibilidad del modelo monetario de La Libertad Avanza.
Las próximas jornadas resultarán clave para evaluar si el mercado convalida la nueva "bazooka" de 125.000 millones de dólares o si, por el contrario, la sobreexpresión de recursos agudiza la cautela de los operadores bursátiles. La capacidad del Ministerio de Economía para demostrar la disponibilidad efectiva de esos activos definirá si la estrategia presidencial logra estabilizar la plaza o si profundiza el temblor financiero. Mientras tanto, las mesas de dinero ajustan sus posiciones. La puja por la credibilidad del programa económico suma un nuevo capítulo de alta tensión.