Advierten que el consumo masivo se desplomó incluso en las provincias donde se registró una suba del salario real - Política y Medios
12-10-2026 - Edición Nº6828

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Advierten que el consumo masivo se desplomó incluso en las provincias donde se registró una suba del salario real

12:48 |Un exhaustivo informe técnico elaborado por consultoras privadas advirtió sobre la consolidación de una paradoja en la economía real: el consumo masivo registrado en las cadenas de supermercados sufrió caídas generalizadas, incluso en aquellos distritos provinciales donde el salario real formal mostró repuntes estadísticos.

El estudio reveló que la mejora promedio de los ingresos en el sector registrado no logró reactivar las ventas en los mostradores, dejando al descubierto una severa contracción en la capacidad de gasto de los hogares. El desplome de la demanda interna evidencia que la medición de los salarios formales resulta insuficiente para diagnosticar la salud del mercado doméstico. Los analistas alertan sobre la distorsión del ingreso disponible.

El fenómeno se explica principalmente por el desproporcionado incremento en el peso de las tarifas de servicios públicos, transporte y prepagas sobre el presupuesto familiar, lo que absorbió cualquier margen de mejora salarial en los sectores formales. A esta reconfiguración del gasto doméstico se suma la rápida expansión de la informalidad laboral y el aumento del desempleo, factores que erosionan los ingresos globales de los núcleos familiares. En las provincias más castigadas, la pérdida de empleos no registrados redujo sensiblemente la masa salarial circulante. La quita de subsidios a las tarifas licuó la capacidad de compra en alimentos y bienes de primera necesidad.

Desde el equipo económico oficial relativizaron los resultados del relevamiento al sostener que la desaceleración de la inflación permitirá, en el mediano plazo, un reordenamiento natural de los patrones de consumo. Voceros del Ministerio de Economía argumentaron que el sinceramiento de los precios relativos exige una etapa transitoria de adaptación del gasto familiar priorizando el pago de servicios esenciales. En esa línea, las autoridades confían en que la estabilización de los precios de la canasta básica derive en un rebote gradual de las ventas minoristas. El oficialismo defiende la readecuación de la estructura tarifaria como un paso indispensable para la normalización macroeconómica.

En la vereda opuesta, las cámaras empresarias del supermercadismo y la industria alimenticia expresaron su profunda preocupación por el sesgo contractivo que mantiene el mercado interno. Dirigentes de las pymes industriales remarcaron que el aumento incesante de los costos fijos combinado con la caída de las ventas genera un escenario de rentabilidad negativa que pone en riesgo la continuidad de los planteles laborales. Frente a este estrecho margen operativo, el sector mercantil exige medidas de estímulo a la demanda para evitar una profundización del parate fabril. El freno de la actividad minorista enciende las alarmas en el entramado comercial.

La disparidad entre la evolución del salario registrado y el nivel efectivo de consumo reabre el debate en el Congreso de la Nación, donde la oposición busca impulsar iniciativas para congelar o segmentar las tarifas de los servicios públicos en las zonas más vulnerables. La capacidad del Ejecutivo para contener el malestar de las provincias dependerá de la velocidad con la que la desaceleración inflacionaria se traduzca en una mejora genuina del ingreso disponible. Mientras tanto, las cadenas comerciales adaptan sus estrategias a un cliente cada vez más cauto. El dilema del consumo condiciona la reactivación de la economía real.

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