Durante una entrevista concedida a medios nacionales, el jefe de Estado calificó como "un disparate total" las especulaciones sobre supuestas fricciones irreversibles entre el titular de la cartera económica y la mesa política de la Casa Rosada. La intervención pública del mandatario procuró aplacar los rumores financieros y enviar un mensaje de certidumbre a las mesas de dinero. El respaldo presidencial buscó clausurar las especulaciones sobre cambios en el gabinete.
La desmentida de Milei se sumó a las declaraciones previas del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien en la noche anterior había afirmado que “no hay ninguna duda” respecto a la permanencia de Caputo en su cargo. Las versiones de renuncia habían cobrado fuerza en los pasillos de la city porteña tras el aumento de la volatilidad cambiaria, la caída en el nivel de reservas y la persistencia de las tensiones con los organismos multilaterales de crédito. Frente a ese temblor en las variables, el entorno del Presidente optó por abroquelarse en torno a la figura del ministro. La cúpula libertaria reafirma la solidez del programa de ajuste y estabilización.
Desde el Palacio de Hacienda dejaron trascender que el equipo económico mantiene la agenda de trabajo enfocada en las negociaciones para destrabar desembolsos del Fondo Monetario Internacional y en el manejo de la liquidez del Tesoro. Operadores del mercado y referentes del sector privado señalan, sin embargo, que las internas entre el área técnica y los armadores políticos de la Presidencia reflejan la dificultad de coordinar el ajuste fiscal con la contención social requerida en el Congreso. En esa línea, analistas financieros coinciden en que la ratificación del ministro neutraliza el ruido mediático pero no resuelve la escasez de divisas. La brecha de liquidez continúa condicionando el ritmo de la gestión.
Por su parte, los bloques opositores en el Parlamento leyeron el gesto de ratificación como un intento de blindar a un funcionario fuertemente desgastado por la recesión económica y por las denuncias vinculadas a las operaciones financieras del Banco Central. Legisladores del peronismo insistieron en la citación del titular de Economía a las comisiones para expedirse sobre la deuda externa y la situación de los activos públicos. A pesar de la presión legislativa, el oficialismo mantiene la postura de no entregar piezas clave de la administración central. El frente político vuelve a tensarse en torno a la política macroeconómica.
El fuerte respaldo presidencial pretende otorgar oxígeno político a Caputo en vísperas de definiciones clave con los acreedores internacionales y la discusión del Presupuesto en el Poder Legislativo. La capacidad del ministro para estabilizar los dólares alternativos y reconstruir la confianza del mercado determinará si el apoyo público se traduce en una tregua duradera. Mientras tanto, el equipo económico retoma la iniciativa en sus despachos. El rumbo del programa económico sigue atado a la figura del titular de Hacienda.