. Con una narrativa alineada al discurso libertario de combate a la "casta", el profesional del derecho busca disputar la representación en el órgano encargado de seleccionar, sancionar y remover a los jueces federales. El avance del oficialismo en las elecciones de los profesionales de la matrícula pretende romper la histórica hegemonía de las listas vinculadas a las estructuras tradicionales del fuero.
Palomino propone una revisión integral de los reglamentos de concursos para la cobertura de vacantes en los juzgados y cámaras federales de todo el país, denunciando que los mecanismos vigentes perpetúan una "endogamia sistémica" que favorece a los familiares y allegados de los magistrados en funciones. El aspirante libertario enfatiza que resulta indispensable transparentar los exámenes de oposición y reducir la discrecionalidad en la ponderación de antecedentes para permitir un acceso equitativo a la magistratura. En sus presentaciones ante los colegios profesionales, el postulante remarca la urgencia de agilizar los procesos disciplinarios. La impronta oficialista busca desarticular las redes de influencia en Comodoro Py y el interior.
La trayectoria de Palomino incluye un pasado de militancia en las filas de la Unión Cívica Radical (UCR) y colaboraciones técnicas durante distintas administraciones del PRO en el ámbito porteño y nacional, experiencia que le otorga un conocimiento exhaustivo de la rosca tribunalicia. Desde las bancadas de la oposición leen su candidatura como un intento deliberado de la Casa Rosada por cooptar el estamento técnico y garantizar ternas afines al proyecto desregulador del Ejecutivo. Frente a este despliegue territorial, los sectores tradicionales de la abogacía articulan armados de contención para mantener la representación institucional. La interna de los letrados refleja las tensiones políticas nacionales.
La disputa por las bancas del Consejo de la Magistratura adquiere una relevancia crítica en la estrategia judicial del Gobierno, en momentos en que se acumulan concursos clave para cubrir decenas de vacantes en la justicia federal y comercial. Un eventual triunfo del armado libertario en el estamento de los abogados modificaría el esquema de alianzas internas dentro del plenario del Consejo, alterando los contrapesos frente a los bloques de magistrados y legisladores. Ante esta disyuntiva, las distintas agrupaciones del fuero aceleran el ritmo de la campaña electoral. El control del órgano de selección define el futuro mapa de la Justicia.
El resultado de los comicios entre los profesionales de la matrícula enviará una señal clara al sistema institucional sobre el nivel de penetración del proyecto oficialista en las corporaciones profesionales. La capacidad de Palomino para canalizar el descontento de los abogados de a pie frente a la lentitud del servicio de justicia determinará si La Libertad Avanza logra hacer pie en una de las instituciones más conservadoras del país. Mientras tanto, las mesas de debate en los colegios de abogados concentran la atención del fuero. El tablero judicial recalienta sus motores de cara a las urnas.