Marcelo Gallo Tagle, Walter Venditti, Gabriela Vázquez y Juan Manuel Culotta encabezan las cuatro nóminas que compiten por los lugares reservados para el estamento judicial en el plenario. Detrás de cada oferta electoral, confluyen alianzas societarias, terminales políticas de distintos sectores del mapa nacional y discusiones de poder. La contienda interna refleja la complejidad de los vínculos entre la justicia y la política.
La nómina tradicional de la Lista Bordó postula al ex presidente de la Asociación de Magistrados, Marcelo Gallo Tagle, secundado por la camarista federal Rocío Alcalá. El espacio histórico conserva el respaldo de sectores conservadores y mantiene una línea de crítica hacia las injerencias de la política sobre los concursos y sancionatorios. En contraposición a este sector, la tradicional Lista Celeste llega fracturada al proceso electoral con dos alternativas contrapuestas. La división del espacio progresista modifica las proyecciones de escaños.
Por un lado de la interna Celeste compite el juez del Tribunal Oral Federal 2 de San Martín, Walter Venditti, apoyado por sectores ligados al peronismo federal y al armado de actores clave como el ministro Carlos Mahiques. Por el otro carril, la camarista laboral Gabriela Vázquez encabeza la vertiente más cercana al kirchnerismo, acompañada por el juez federal de La Plata Alejo Ramos Padilla. En esta disputa de matices, también reaparecen conexiones procesales como la causa #LIBRA y terminales del Gabinete nacional. Las relaciones cruzadas articulan las tensiones en cada boleta.
El panorama se completa con la propuesta de Compromiso Judicial, encabezada por el magistrado Juan Manuel Culotta, espacio que busca ubicarse como una opción de equilibrio frente a la polarización tradicional de la magistratura. La contienda por el control del organismo encargado de seleccionar y sancionar a los jueces se desarrolla en un contexto de altísima sensibilidad institucional. En ese marco de alianzas, las distintas corrientes buscan garantizar la autonomía funcional de sus fueros. La batalla por los votos moviliza a cientos de magistrados.
En los tribunales de Comodoro Py y en los juzgados federales del interior, los operadores de campaña aceleran los contactos informales para traccionar a los magistrados indecisos. Los resultados finales resultarán determinantes para configurar la relación de fuerzas dentro del Plenario que encabeza el presidente de la Corte Suprema. Ante este escenario, cada lista intenta consolidar su núcleo duro de respaldos sectoriales. El desenlace en las urnas fijará la nueva composición del cuerpo.
La jornada comicial definirá la distribución de las sillas parlamentarias del estamento para los próximos cuatro años. El conteo de votos no solo determinará las vocalías clave, sino también el nivel de influencia que ejercerán los diferentes bloques políticos sobre el órgano de contralor judicial. Mientras tanto, las cuatro listas aguardan la apertura de las urnas en una elección de impacto estratégico. El equilibrio en el Consejo entra en una fase decisiva.