Con la mirada puesta en el 2027, el peronismo ha comenzado a ordenar sus fichas. En ese tablero, surgen opiniones que buscan apartar el foco de la tradicional interna bonaerense para darle centralidad al rol de las provincias. En dicha sintonía, Ramón Prades García, referente partidario y armador político del espacio de Sergio Uñac en La Plata, argumenta que el próximo gran reto de la fuerza política reside en reconstruir una perspectiva auténticamente federal.
“Todos pueden votar en Argentina, pero no todos pueden ser votados”, señaló Prades García en declaraciones a INFOCIELO. Con esa expresión buscó ilustrar lo que observa como una asignatura pendiente del esquema político actual y, muy especialmente, del movimiento justicialista: la ausencia de representantes del interior profundo en los puestos más altos de la conducción nacional. Su análisis indica que, en el último tiempo, los principales postulantes y mandatarios provinieron de la Capital y de la provincia de Buenos Aires, motivado no solo por cuestiones de caudal de votos sino por una visión centralizada del progreso del país.
Frente a esa tendencia, el dirigente propone revalorizar un modelo ligado a las economías regionales, el desarrollo productivo, la unión territorial y las realidades del interior. En ese mapa es donde se posiciona a Uñac, quien ya hizo pública su voluntad de disputar la Presidencia de la Nación. “Esta vez el interior merece una chance, merece una oportunidad”, aportó Prades García, resumiendo el armado que lleva adelante el exgobernador de San Juan.
Para el estratega, la meta no pasa simplemente por modificar el lugar de origen de la fórmula presidencial, sino por inyectar un enfoque distinto de producción en la agenda del país. Territorios como Mendoza, Córdoba, Entre Ríos o San Juan, ejemplificó, cuentan con estructuras productivas maduras y lazos de exportación global que precisan ser incorporados a una propuesta de gobierno.
Liderazgos, recambio y experiencia de gobierno
En este nuevo esquema cobra visibilidad la figura de Natalia de la Sota, dirigente del peronismo de Córdoba que se proyecta como una pieza clave para un armado nacional. Prades García detecta coincidencias con el sanjuanino en lo respectivo a modernizar las narrativas y las caras de la estructura partidaria, aunque establece una clara distancia técnica: Uñac posee el aval de haber gestionado una provincia como gobernador, un ejercicio ejecutivo que De la Sota aún no ha atravesado.
“Es súper interesante el perfil de ella”, rescató el armador, reconociendo el valor de su figura, pero remarcando que haber estado al frente de una gobernación marca una distancia real entre ambos perfiles. Desde su visión, la dirigencia del interior imprime una dinámica de construcción basada en el despliegue en territorio y en la articulación de consensos. Defendió la importancia de oír a los distintos actores, pero marcando diferencias claras frente a los titubeos a la hora de conducir. La propuesta pasa por un equilibrio sano: mantener canales de diálogo con mandatarios, gremios y empresarios, pero ejecutando decisiones con la determinación de pagar los costos políticos correspondientes.
Análisis del encuentro con Máximo Kirchner
La reciente foto entre Sergio Uñac y Máximo Kirchner en territorio sanjuanino se inscribe en esa misma línea de construcción partidaria. Para Prades García, el saldo de la cita fue muy constructivo y superó lo meramente gestual, dado que el diputado nacional bonaerense recorrió producciones locales y constató el potencial de actividades exportadoras regionales como el tomate y el pistacho.
“Argentina se construye con todos los sectores”, alegó Prades García, evaluando el paso del líder de La Cámpora como una señal de interés genuino hacia la economía productiva de las provincias. El dirigente evitó calificar la reunión como un pacto cerrado y prefirió encuadrarla dentro de un proceso colectivo de diálogo, donde todos los sectores del peronismo deben confluir a trazar un programa común de país.
En ese sentido, la vinculación con el kirchnerismo fue definida con precisión por el dirigente platense. Si bien reconoció explícitamente la conducción partidaria de Cristina Fernández de Kirchner al frente del Partido Justicialista (PJ), enfatizó que Uñac es el único actor que ha oficializado sin vueltas su proyecto presidencial: “Hoy el único que dice ‘soy candidato a presidente, voy a recorrer el país dos veces para ser candidato a presidente’ es Uñac”.
El método para definir la propuesta electoral
El reordenamiento partidario exige también fijar reglas para elegir a los candidatos del espacio. Prades García planteó un menú de tres caminos posibles: ir a las PASO, convocar a elecciones internas abiertas del partido o recurrir a un mecanismo de votación por regiones (como el planteado por Uñac tiempo atrás dentro del PJ). Esta última alternativa le resulta sumamente superadora, puesto que forzaría a la dirigencia a redactar programas y debatir metas específicas para cada zona geográfica del país.
Más allá de la metodología final, el armador fijó un requisito ineludible: los postulantes deben ratificar un peso electoral comprobable en sus bases. “Hay que trazar una línea de legitimidad en la cual todos los que quieran ser partan de condiciones que puedan ser auditables por el resto”, postuló. El dirigente considera fundamental que cada postulante rinda cuentas sobre su representatividad territorial, su trayectoria real y su peso específico para convocar sectores de la comunidad. En última instancia, la meta de Prades García no se reduce a los nombres que completen la lista electoral, sino a asegurar un espacio real para el federalismo en la conformación del próximo proyecto nacional, apoyándose en la postulación de un Uñac abocado a caminar la Argentina con un sello profundamente federal.