El Presidente busca frenar la escalada con Bullrich frente al malestar de la mesa chica - Política y Medios
22-09-2026 - Edición Nº6808

JUEGA SOLA

El Presidente busca frenar la escalada con Bullrich frente al malestar de la mesa chica

09:33 |La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, encendió las alarmas en la Casa Rosada con sus fuertes críticas públicas a los recortes en discapacidad del Presupuesto 2027.

Ante el peligro de una fractura legislativa y una fuga de votos, el mandatario Javier Milei bajó una orden estricta a sus ministros: contener a la senadora y evitar cualquier tipo de confrontación directa. La estrategia del "abrazo de oso" busca neutralizar el perfil autónomo de la legisladora, cuya imagen positiva e intención de voto empiezan a preocupar al oficialismo. Sin embargo, la decisión presidencial choca de frente con la furia de Karina Milei y los principales armadores de la mesa política, quienes exigen una respuesta contundente ante lo que consideran una provocación inaceptable.

El sorpresivo freno de mano que impuso el presidente Javier Milei a su tropa dejó en evidencia la fragilidad de la arquitectura política oficialista en el Congreso. La decisión de suspender la reunión de Gabinete de este lunes se justificó formalmente por los preparativos de su viaje a la ONU, pero en los pasillos de Balcarce 50 nadie oculta que el objetivo central fue postergar un incómodo cara a cara con Patricia Bullrich. El mandatario entiende que abrir un frente de batalla con su principal espada en la Cámara Alta representa un riesgo sistémico que el Gobierno no se puede permitir en este momento. 

La gota que colmó el vaso para el entorno presidencial fue la seguidilla de desafíos que la senadora lanzó durante el fin de semana. Bullrich no solo acusó de mentiroso al jefe de Gabinete por las negociaciones de la Mesa Política, sino que además subió un video a sus redes sociales musicalizado con Lali Espósito, una enemiga pública del relato libertario. A pesar del fuerte impacto interno de la burla, Milei optó por desdramatizar la jugada calificándola como una "tontería mayúscula", intentando quitarle peso político a una interna que amenaza con desmadrarse. 

Puertas adentro, la realidad muestra un escenario de extrema tensión y miradas cruzadas entre los estrategas oficiales. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, comanda el sector más intransigente y considera que la autonomía de la senadora es una falta de respeto intolerable para la conducción del espacio. Acompañada por los armadores puros de La Libertad Avanza, "El Jefe" presiona por aplicar sanciones disciplinarias, temerosa de que los gestos de rebeldía de Bullrich sienten un precedente peligroso para otros aliados legislativos. 

El verdadero trasfondo de la disputa excede la discusión presupuestaria por los fondos de salud y discapacidad. Los últimos sondeos que maneja la mesa chica del Gobierno encendieron luces de alerta al revelar que Bullrich supera a Milei en imagen positiva en varios distritos clave. Este crecimiento, sumado a su mayor margen de proyección de cara a los próximos turnos electorales, alimenta las sospechas oficiales de que la senadora está construyendo una plataforma propia para diferenciarse del desgaste económico de la gestión. 

Para intentar encauzar la situación sin romper puentes, Karina Milei decidió suspender su viaje a Nueva York y quedarse en Buenos Aires para encabezar la Mesa Política. El encuentro en la Casa Rosada será el escenario donde el oficialismo intentará aplicar la pax libertaria mediante concesiones técnicas en el Presupuesto que limiten el ajuste solo a las pensiones, buscando conformar el reclamo de la legisladora. El desafío de la reunión será demostrar fortaleza política sin alimentar el perfil de una aliada que ya demostró que no se deja disciplinar fácilmente. 

En definitiva, la tregua ordenada por el jefe de Estado es una jugada estrictamente pragmática y de corto plazo. El Gobierno necesita garantizar la gobernabilidad y la aprobación de las leyes económicas fundamentales antes de que termine el año, por lo que el pragmatismo político se impuso temporalmente sobre la habitual intransigencia discursiva del espacio. Sin embargo, el interrogante que desvela a los estrategas de la Casa Rosada sigue abierto: si el ajuste económico continúa golpeando el bolsillo de la clase media, nadie sabe con certeza si Patricia Bullrich decidirá finalmente cortarse sola. 

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