El Gobierno nacional formalizó un nuevo e importante desplazamiento en la mesa chica que rodea a la Jefatura de Estado. A través del Decreto 1055/2026 publicado en el Boletín Oficial, se aceptó la renuncia de María Belén Agudiez al cargo de subsecretaria de Planificación General, área dependiente de la Secretaría General de la Presidencia encabezada por Karina Milei. La dimisión, firmada por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, rige desde el domingo 20 de septiembre de 2026.
La eyección de la funcionaria se desencadenó de forma inmediata tras la drástica decisión del Poder Ejecutivo de disolver la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos. Dicha oficina técnica estaba bajo el mando directo de Osvaldo Javier Sosa, familiar de Agudiez, quien fue removido de su puesto junto a una docena de empleados. Con esta maniobra, la gestión libertaria dispuso que la Casa Militar asuma la responsabilidad integral por la administración, el mantenimiento y la seguridad del predio civil.
El argumento oficial esgrimido por los voceros de la Casa Rosada apuntó a la necesidad de elevar los estándares de eficiencia del entorno presidencial ante la inminente visita del papa León XIV. No obstante, fuentes de la propia residencia admitieron un fuerte malestar en el círculo íntimo del mandatario provocado por recurrentes filtraciones sobre los movimientos privados de Javier Milei. La desconfianza mutua llevó a prohibirle el ingreso a cocineros, jardineros y personal de limpieza histórico, cuyas tareas operativas ahora serán fiscalizadas bajo estricto control militar.
Más allá de los problemas de seguridad, la salida de Agudiez coincide con un pesado frente judicial y político motorizado desde el propio oficialismo. La diputada nacional Marcela Pagano había presentado una denuncia por presuntos contratos millonarios e irregularidades en la licitación del servicio de jardinería dentro del predio. La presentación apuntaba a un contrato direccionado de 700 millones de pesos a un proveedor vinculado familiarmente con la ahora exsubsecretaria, sumando sospechas de malversación que el entorno de Karina Milei ya no pudo sostener públicamente.
Como subsecretaria de Planificación General, Agudiez poseía una enorme cuota de poder real al coordinar la logística integral de la familia presidencial y de la flota de aviones oficiales. Bajo su órbita directa se encontraba la actualización tecnológica de la Secretaría General y el manejo operativo de Chapadmalal y el Museo del Bicentenario. La pérdida de estos resortes estratégicos debilita la estructura original que la hermana del Presidente montó al inicio de la gestión, demostrando que la necesidad de blindar la figura presidencial está por encima de cualquier lealtad política.
El reordenamiento interno deja un vacío de poder en una subsecretaría clave que el Gobierno todavía no ha definido cómo ni con quién reemplazar en el corto plazo. El vaciamiento de la planta civil de Olivos busca clausurar la seguidilla de escándalos mediáticos y asegurar una transición ordenada de bienes en un lapso máximo de 60 días. El "triángulo de hierro" del oficialismo reacciona con hermetismo ante un panorama donde las sospechas de corrupción y las internas domésticas terminaron por cobrarse a una de sus piezas más fieles.