El malestar en la mesa chica libertaria se reavivó tras los recientes reclamos de la ministra por las partidas presupuestarias de discapacidad y sus dudas en torno a suspender las primarias. En el entorno presidencial sospechan que la funcionaria busca resguardar las elecciones PASO para sostener su propia plataforma electoral y retener musculatura propia dentro de la coalición gobernante. El despliegue de gestos de unidad hacia afuera contrasta de forma nítida con el pase de facturas diario que se vive a puertas cerradas.
El armado del Presupuesto 2027 encendió las primeras alarmas en la convivencia diaria entre las huestes libertarias y el ala dura del PRO que responde a la ministra de Seguridad. La exigencia de Bullrich parablindar los fondos de su cartera y evitar el desfinanciamiento en áreas sensibles de asistencia social chocó contra la intransigencia del Ministerio de Economía. La pulseada por los recursos expuso las diferencias operativas entre la disciplina fiscal estricta de Luis Caputo y las necesidades políticas de la funcionaria.
La desconfianza política profunda radica en el debate parlamentario pendiente sobre la reforma electoral y el futuro de las elecciones primarias en todo el país. Mientras la jefatura de La Libertad Avanza insiste en la eliminación total de las PASO para debilitar el aparato del peronismo, la ministra mantiene una postura oscilante. Cerca del Presidente leen esta ambigüedad como una maniobra orientada a conservar una herramienta clave de supervivencia en caso de que el frente oficialista se fracture.
En los despachos de Balcarce 50 no ocultan el recelo ante lo que consideran un despliegue de agenda autónoma por parte de la titular de la cartera de Seguridad. La reciente difusión de videos informales en redes sociales y sus constantes recorridas por el interior bonaerense activaron las alertas de los armadores de Karina Milei. Los estrategas de la Casa Rosada temen un quiebre anticipado del bloque de centroderecha si las listas legislativas del año entrante no satisfacen al sector bullrichista.
El diseño de la "operación disimulo" busca evitar que estos cortocircuitos cotidianos dinamiten el respaldo legislativo y la percepción pública de gobernabilidad económica. Por este motivo, el propio jefe de Estado intervino de forma directa para bajarle el tono a las polémicas mediáticas y sostener la foto de unidad en los actos oficiales. La premisa oficialista es postergar cualquier discusión de liderazgos de fondo hasta que el programa de desregulación financiera muestre números de consolidación definitivos.
El destino inmediato de esta alianza táctica dependerá de la capacidad de los operadores libertarios para contener las ambiciones de sus socios minoritarios en el Congreso. Los legisladores que responden a Bullrich ya avisaron que harán valer cada una de sus manos en las votaciones clave que se avecinan durante el período de sesiones ordinarias. El equilibrio político del oficialismo sigue atado con alambres en un escenario donde las encuestas de imagen positiva empiezan a mostrar un amesetamiento generalizado.