La intención gubernamental es intercambiar modificaciones en las partidas de infraestructura vial a cambio del respaldo político a reformas institucionales de fondo. En este escenario de alta fricción, el control del déficit cero opera como el límite innegociable fijado por el Palacio de Hacienda para cualquier acuerdo. Las próximas jornadas resultarán determinantes para medir el verdadero nivel de cohesión del bloque de las provincias dialoguistas.
El Poder Ejecutivo Nacional busca consolidar un doble triunfo político en ambas cámaras legislativas antes de que concluya el año parlamentario. El plan estratégico consiste en aprobar el Presupuesto y suspender las PASO de forma definitiva en todo el territorio de la República. El argumento oficial señala que la eliminación de las elecciones primarias obligatorias generará un ahorro fiscal indispensable para sostener las metas del superávit. No obstante, los bloques de la oposición dialoguista miran la iniciativa con desconfianza por el potencial impacto en sus armados locales. El oficialismo confía en que las urgencias financieras de los distritos subnacionales actúen como el dinamizador principal para torcer las voluntades remisas.
La articulación de este complejo entramado de intereses provinciales quedó delegada en una de las principales espadas parlamentarias del PRO. El diputado nacional Diego Santilli recibirá a 7 gobernadores en 24 horas para coordinar los términos del entendimiento político general. Los encuentros presenciales se desarrollarán en las oficinas del Palacio Legislativo con una frecuencia milimétrica durante toda la jornada de mañana. El legislador actúa como el puente principal entre las demandas de los mandatarios de Juntos por el Cambio y las restricciones presupuestarias del Poder Ejecutivo. La misión encomendada requiere conciliar los reclamos por deudas de cajas previsionales con la férrea disciplina fiscal exigida por el Presidente.
El listado de los mandatarios convocados expone el peso estratégico que posee el cordón de provincias productoras en el nuevo mapa de poder. Entre los confirmados al cónclave se destacan los gobernadores de Santa Fe, Entre Ríos, San Juan, San Luis, Mendoza, Chubut y el jefe de Gobierno porteño. Cada uno de estos jefes territoriales llega a la mesa de discusión con carpetas específicas que detallan las obras públicas paralizadas por la Nación. Los ministros de Economía locales advierten que la asfixia de recursos compromete la cadena de pagos y paraliza los proyectos civiles viales de conectividad básica. El desafío del mediador será ofrecer alternativas de financiamiento indirecto a través de organismos multilaterales de crédito.
La posición de la provincia de Santa Fe asoma como una de las más complejas de destrabar debido a los reclamos previsionales acumulados ante la Anses. El gobernador Maximiliano Pullaro condicionó el acompañamiento de sus legisladores a que se garantice un flujo regular de fondos para cubrir el déficit de la caja propia. Desde el entorno del mandatario santafesino aclararon que la provincia no resignará recursos genuinos en pos de convalidar reformas electorales centralizadas que compliquen los frentes locales. En sintonía similar, los representantes cuyanos exigirán certezas sobre los regímenes impositivos especiales destinados a incentivar las inversiones mineras en la región cordillerana.
El devenir de las negociaciones de las próximas horas determinará el margen de gobernabilidad legislativa con el que contará la administración para el próximo ciclo. El cruce entre la urgencia por cambiar el sistema electoral y las necesidades financieras de las provincias acelera los plazos de la discusión por las listas parlamentarias venideras. La solidez de la alianza legislativa dependerá de la capacidad de la Casa Rosada para cumplir de forma efectiva los compromisos económicos que se firmen sobre el barro del Congreso. Mientras tanto, el destino del diseño macroeconómico diseñado por el Palacio de Hacienda continuará supeditado a la rosca política horizontal con el federalismo del interior.