El mandatario provincial puso bajo la lupa la disparidad existente en la distribución de los recursos fiscales que genera la cuenca no convencional. En su diagnóstico político, advirtió que el sostenimiento del motor energético demanda un nivel de gasto civil que es asumido exclusivamente por el Estado neuquino. Las declaraciones reavivan el conflicto por el federalismo fiscal en plena discusión del presupuesto general.
La argumentación técnica del mandatario desglosó el destino final de cada barril extraído del suelo patagónico. El titular del Ejecutivo detalló que la Nación se lleva el 17% de la renta petrolera total producida por la provincia. Semejante flujo de recaudación se percibe de manera directa en las arcas del Tesoro sin que implique contraprestaciones operativas. Según sus propias palabras, el Gobierno federal sostiene un esquema injusto de ingresos altos combinados con inversión nula en el territorio de origen.
El cuestionamiento político cobró mayor firmeza al contrastar los flujos impositivos con las transferencias de capital destinadas a obras públicas. Figueroa enfatizó de forma tajante que a la provincia de Neuquén le manda gasto cero para infraestructura de soporte. La parálisis absoluta de los giros para vialidad y saneamiento básico obliga a la provincia a buscar financiamiento alternativo. Esta falta de acompañamiento financiero compromete la sustentabilidad logística de las empresas concesionarias que operan sobre el terreno.
El fuerte impacto demográfico derivado de la intensa actividad hidrocarburífera agrava la situación de los servicios públicos esenciales. El gobernador alertó que actualmente ingresan a la provincia unas 100 personas por día en busca de oportunidades de empleo. Semejante corriente migratoria equivale a la necesidad de fundar y equipar una ciudad entera de forma anual. La absorción de esta demanda social satura las capacidades de los centros asistenciales de salud y los establecimientos educativos zonales.
Para poder dar respuesta a esta presión civil, las autoridades provinciales debieron reconfigurar de manera integral el diseño de sus partidas corrientes. El Estado provincial volcó el 82% de su costo salarial a salud, seguridad y educación pública. El escaso remanente presupuestario se destina al desendeudamiento financiero y a mitigar los cuellos de botella viales de las rutas petroleras. Esta delicada ecuación de gastos expone el esfuerzo fiscal solitario que realiza la jurisdicción para sostener el círculo virtuoso extractivo.
El horizonte de desarrollo para el polo no convencional exigirá revisar los criterios de solidaridad fiscal vigentes en el país. Al quedarse Neuquén con apenas el 13% de la renta total, los márgenes para expandir la obra pública local se reducen al mínimo. Las autoridades provinciales continuarán exigiendo una compensación justa que reconozca los costos ocultos de la producción de frontera. El éxito de los planes de exportación mayorista dependerá de la capacidad de adecuar los servicios urbanos a la par del crecimiento de los pozos.