El núcleo de la propuesta mantiene como postulado innegociable la preservación del equilibrio fiscal y el superávit financiero global. De esta manera, el Poder Ejecutivo buscará encadenar otro período consecutivo sin incurrir en desequilibrios en las cuentas de la Administración Pública Nacional.
Las planillas oficiales estipulan que la inflación promedio anual se ubicará en 21,1%, marcando una desaceleración respecto a los índices de los períodos previos. No obstante, el documento técnico aclara que la variación interanual medida punta a punta hacia el mes de diciembre descenderá hasta el 18%. El equipo económico confía en que la consolidación de la austeridad y la ausencia de emisión monetaria actúen como las principales herramientas de contención. Los analistas del mercado financiero local miran con atención este sendero optimista considerando las rigideces estructurales de la economía.
En el mercado de cambios, el proyecto estima que el dólar oficial mayorista alcanzará los $1847,60 hacia el cierre del próximo ejercicio fiscal. Desde el Palacio de Hacienda enfatizaron de inmediato que este valor nominal surge de un cálculo matemático directo y no de una predicción bursátil. La cifra combina la cotización actual de la divisa norteamericana con el sendero inflacionario proyectado por los equipos técnicos para el período. La intención oficial es sostener un esquema de devaluación administrada que evite saltos bruscos y resguarde la estabilidad cambiaria del país.
La mayor apuesta de la gestión libertaria de cara al año electoral radica en lograr una expansión de la actividad económica del 4% del PBI. Esta meta de crecimiento interanual asoma como un objetivo ambicioso para diversos consultores privados debido a la persistencia del sesgo recesivo interno. El plan oficial contempla que el despegue de la economía real estará traccionado principalmente por una fuerte recuperación de la inversión productiva. Asimismo, el borrador presupuestario augura una leve mejora del consumo masivo familiar en las principales jurisdicciones urbanas de la República.
El frente externo mostrará un desempeño sólido apuntalado por el sector energético y agroindustrial, estimando exportaciones totales por encima de los 130.000 millones de dólares. Las proyecciones de la cartera económica anticipan un superávit comercial de 15.000 millones de dólares en la balanza de bienes y servicios. Si bien la cifra representa una leve moderación respecto al ciclo previo, garantiza el flujo genuino de divisas al Banco Central de la República Argentina. El salto proyectado en las importaciones se condice con las necesidades de insumos para reactivar la industria nacional.
La gran novedad política del diseño macroeconómico reside en la proyección salarial formulada por las autoridades para los próximos meses de gestión. El presupuesto prevé un incremento nominal del salario promedio del 25,4% para el sector de los trabajadores formales del país. Al ubicarse por encima de la pauta de precios calculada, el Gobierno reconoce la necesidad de que los ingresos reales cierren en terreno positivo. Este cambio de enfoque implica abandonar el uso del ancla salarial estricta como freno exclusivo para contener la ebullición de los precios.