El colectivo de personas con discapacidad sufre el impacto de la inflación y el endeudamiento asfixiante - Política y Medios
14-09-2026 - Edición Nº6800

VULNERABILIDAD SOCIAL Y FINANCIERA

El colectivo de personas con discapacidad sufre el impacto de la inflación y el endeudamiento asfixiante

15:48 |La devaluación de las pensiones no contributivas y los constantes retrasos en las prestaciones médicas empujaron a miles de familias a recurrir al crédito informal para costear elementos básicos de supervivencia y tratamientos de salud urgentes.

Un relevamiento de las organizaciones del sector advierte que la tasa de morosidad en este grupo vulnerable se duplicó en el último año debido a la imposibilidad de afrontar los gastos corrientes con ingresos fijos congelados. La frase "nos desordenaron la vida" se convirtió en el doloroso denominador común entre quienes debieron elegir entre pagar los servicios públicos o comprar medicamentos esenciales. Mientras los prestadores de salud denuncian una parálisis en la cadena de pagos estatal, los usuarios particulares quedan atrapados en un laberinto de deudas bancarias y tarjetas de crédito refinanciadas a tasas usurarias.

La crisis del sector se profundizó drásticamente a raíz de la desregulación de los precios de los medicamentos de alta complejidad y los insumos ortopédicos importados. Muchas familias explicaron que los tiempos de la burocracia estatal no coinciden con las urgencias biológicas de una patología crónica o una discapacidad motriz severa. Ante la falta de pañales, sondas o prótesis por parte de las obras sociales y prepagas, los tutores terminan pidiendo préstamos personales rápidos para evitar la interrupción de los tratamientos de sus hijos.

Por su parte, los testimonios de los damnificados coinciden en que el mayor golpe al bolsillo provino de los fuertes aumentos en las tarifas de los servicios públicos de luz y gas. Para una persona electrodependiente o que requiere climatización constante por problemas de regulación térmica, el servicio eléctrico no es un confort sino un soporte vital insustituible. Las boletas con montos de tres cifras descalabraron por completo las economías domésticas, obligando a los usuarios a ingresar en planes de pago eternos que devoran más de la mitad de sus haberes mensuales.

A esto se suma la compleja situación que atraviesan los transportistas y los centros de día que brindan servicios de rehabilitación y estimulación temprana. Al no recibir los aumentos correspondientes por parte del nomenclador nacional, muchos profesionales se vieron obligados a suspender los traslados y las terapias por falta de presupuesto para el combustible. Esta interrupción forzada no solo precariza la salud física y psíquica de los pacientes, sino que destruye la organización laboral de los padres, quienes deben faltar a sus trabajos para cuidarlos.

El acceso al mercado laboral formal sigue siendo una de las deudas históricas más complejas, a pesar de las normativas vigentes sobre el cupo laboral en el Estado. Sin un empleo en blanco que garantice una obra social sólida y un salario digno, la gran mayoría depende exclusivamente de los subsidios estatales de subsistencia, los cuales quedaron completamente licuados frente a la inflación acumulada. Esta exclusión estructural condena al colectivo a una dependencia económica permanente y a una vulnerabilidad habitacional que se agrava en contextos de recesión profunda.

Ante la falta de respuestas institucionales concretas, las redes de familiares comenzaron a organizarse para realizar compras comunitarias de insumos médicos y asesoramiento legal gratuito para interponer amparos. Los abogados especializados señalan que la vía judicializada es el único recurso efectivo que les queda a los ciudadanos para que se cumplan sus derechos constitucionales. Sin embargo, el costo de los honorarios y el desgaste emocional de litigar contra el propio Estado representan una barrera infranqueable para los sectores de menores recursos de la población.

Las perspectivas para los próximos meses generan una profunda incertidumbre y temor a un desamparo definitivo en los hogares afectados. La insistencia oficial en el recorte del gasto público y la revisión masiva de los padrones de pensiones amenaza con dejar sin cobertura a quienes más lo necesitan en el corto plazo. Si no se implementa una tarifa social segmentada de forma urgente y un rescate financiero para el sector prestacional, la crisis humanitaria y habitacional de este colectivo se volverá irreversible.

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