El presidente de la Nación considera que el futuro de su programa económico se pondrá en juego de manera directa en el próximo turno electoral. La intención de la Casa Rosada es erradicar de forma definitiva las elecciones primarias antes de que el calendario político condicione el humor social. Para alcanzar la mayoría necesaria, el Gobierno nacional desplegó un agresivo esquema de seducción y presión sobre los mandatarios provinciales.
La parálisis de la iniciativa legislativa se romperá formalmente cuando la Comisión de Asuntos Constitucionales levante el cuarto intermedio en el Palacio Legislativo. Las espadas parlamentarias del oficialismo, coordinadas de cerca por la secretaria general [Karina Milei](https://www.elliberal.com.ar/nota/91481/2026/09/milei-acelera-la-reforma-electoral-y-busca-eliminar- las-paso-de-cara-a-2027), buscan forzar un dictamen exprés. El apuro de la mesa chica libertaria responde a la necesidad de limitar los tiempos de organización que posee el justicalismo en las provincias.
El argumento central que esgrime la jefatura de Estado radica en que las primarias funcionan hoy como el principal unificador de la oposición. Los estrategas de la Casa Rosada interpretan de manera lineal el reciente planteo crítico expresado por el gobernador Axel Kicillof. El mandatario bonaerense denunció públicamente que el Gobierno busca "matar las PASO" para evitar que el peronismo ordene su dispersión interna.
Para aceitar la aprobación del paquete normativo, los negociadores oficiales aceptaron unificar el debate junto a los proyectos de Ficha Limpia. Esta concesión representa un guiño explícito destinado a amarrar los votos del bloque del PRO, conducido por Mauricio Macri. El oficialismo busca conformar un frente legislativo común que garantice las 37 voluntades requeridas en el recinto del Senado. [1]
No obstante, la estrategia del Poder Ejecutivo debió incorporar una seria advertencia emitida de manera formal desde los tribunales federales. La Cámara Nacional Electoral firmó una acordada extraordinaria instando al Congreso a respetar los estándares internacionales de anticipación. Los magistrados alertaron que modificar las reglas de juego electoral demasiado cerca de 2027 atenta contra la previsibilidad del proceso.
En las filas del radicalismo y de los bloques provinciales aliados persisten marcadas resistencias respecto a los verdaderos fines de la reforma. Distintos gobernadores del interior condicionan su acompañamiento parlamentario a que la Nación garantice fondos clave para las provincias, como el régimen de Zona Fría. El oficialismo libertario deberá emplear al máximo su muñeca política si aspira a erradicar las urnas de agosto sin fragmentar su base aliada.