Barrera al empleo formal: la estabilidad en los puestos privados cayó al menor nivel de la década - Política y Medios
29-08-2026 - Edición Nº6784

PRECARIZACIÓN EN EL MERCADO INTERNO

Barrera al empleo formal: la estabilidad en los puestos privados cayó al menor nivel de la década

13:30 |El mercado de trabajo atraviesa una profunda reconfiguración estructural caracterizada por la pérdida sistemática de puestos amparados bajo la normativa legal vigente. La probabilidad de mantener un puesto asalariado estable con aportes jubilatorios y obra social retrocedió de forma drástica frente al avance de alternativas cuentapropistas.

Este escenario dificulta la reinserción de quienes quedaron desocupados en los últimos períodos recesivos, empujándolos a aceptar condiciones de contratación desreguladas. Diversos informes técnicos de centros universitarios asocian la problemática con el estancamiento de la actividad industrial y comercial de los centros urbanos. La persistencia de esta tendencia consolidó un nuevo récord de vulnerabilidad laboral en los principales conglomerados del territorio nacional.

Los datos desagregados de los relevamientos estadísticos oficiales confirman que las empresas privadas redujeron al mínimo su capacidad para retener al personal contratado de forma permanente. Un informe técnico basado en los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC encendió las luces de alarma entre los especialistas en seguridad social. El indicador muestra que de cada cien asalariados en blanco evaluados, apenas 76 lograron conservar su misma posición luego de doce meses de actividad continua. 

Esta tasa de permanencia representa el registro más adverso en los últimos diez años, ubicándose incluso por debajo de las marcas críticas de las crisis de 2018 y 2019. El fenómeno describe que el problema central ya no es solo la destrucción de empleo, sino la debilidad de los contratos que logran sobrevivir dentro de la estructura productiva formal. Los empleadores se muestran reacios a sostener estructuras fijas ante la incertidumbre económica general. 

El segundo componente de esta problemática expone la severa barrera de ingreso que enfrentan quienes buscan reinsertarse tras perder un puesto formal. Las estadísticas del último período anualizado revelan que 8 de cada 10 desocupados que consiguieron una ocupación debieron resignarse a ingresar en el circuito de la informalidad pura. Esto implica que apenas un 20% de los nuevos trabajadores logró acceder a un recibo de sueldo con plenos derechos. 

La absorción de la mano de obra desocupada a través de puestos informales y tareas de baja productividad funciona como un amortiguador estadístico. Los especialistas advierten que esta dinámica explica por qué la tasa de desempleo abierto no se dispara a niveles alarmantes en los reportes trimestrales. Sin embargo, el costo social se traduce en una devaluación generalizada de la calidad del empleo disponible para la población activa.

El retroceso del empleo privado asalariado contrasta de manera directa con el crecimiento sostenido de las modalidades de facturación independiente. Los registros de la seguridad social indican que las únicas categorías con saldo positivo fueron el monotributo y el cuentapropismo de subsistencia. Esta migración forzada hacia el autoempleo genera un mercado laboral fragmentado, donde los ingresos mensuales resultan altamente inestables y carecen de actualizaciones paritarias organizadas. 

Ante la licuación de los ingresos familiares por el avance del costo de vida, las estrategias de los hogares debieron multiplicarse de forma urgente. La necesidad de cubrir la canasta básica obligó a muchos trabajadores formales a sumar una segunda o tercera ocupación informal, consolidando un fenómeno de pluriempleo inédito. Las proyecciones de cara al cierre de los próximos meses anticipan que la fragilidad estructural del sistema previsional continuará profundizándose si no se revierte el estancamiento formal. 

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