Ante el enfriamiento de la demanda y las crecientes críticas por la recesión, el Palacio de Hacienda debió recurrir a un mecanismo de claro sesgo keynesiano para intentar despertar el crédito privado en un sector estratégico. La medida expone la tensión existente entre el purismo teórico del programa libertario y las urgencias operativas que demanda la economía real.
El Palacio de Hacienda fue el escenario de un anuncio que obligó a revisar los manuales ideológicos de La Libertad Avanza. El ministro Luis Caputo confirmó la puesta en marcha de un plan de 2 billones de pesos orientado de forma exclusiva a robustecer las líneas de préstamos para la vivienda. El giro metodológico llamó la atención de analistas y operadores financieros, ya que recurre a la utilización de recursos públicos para subsidiar o apalancar de forma indirecta las operaciones del circuito financiero privado.
La medida marca un fuerte contraste con las decisiones adoptadas por el Poder Ejecutivo durante sus primeros meses de administración. En noviembre de 2024, el propio mandatario decretó la disolución del fideicomiso del programa Procrear argumentando que la construcción de casas era una tarea exclusiva de los bancos comerciales. Dos años después, la realidad del mercado inmobiliario y la necesidad de traccionar la actividad sectorial forzaron una revisión pragmática del dogma del libre mercado puro.
El diseño técnico del plan establece que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) oficiará como el gran fondeador del sistema de créditos. El mecanismo seleccionado consistirá en licitar plazos fijos de largo plazo entre los bancos utilizando los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). De este modo, el Estado provincial y nacional provee el músculo financiero necesario para que los privados extiendan los plazos de las hipotecas UVA en un contexto de alta volatilidad.
La paradoja no pasó desapercibida en los debates de los principales centros de estudios económicos de la City porteña. Para reactivar el consumo de la clase media, el equipo económico apeló a herramientas de corte netamente keynesiano, la escuela de pensamiento más cuestionada por el discurso del presidente. Los técnicos debieron priorizar las metas de reactivación antes que el principio de nula intervención estatal, demostrando que la necesidad de mostrar gestión prima sobre la teoría literaria.
Desde la conducción del Palacio de Hacienda defendieron la ingeniería financiera explicando que no se trata de un subsidio directo a las tasas de interés. Los funcionarios de Finanzas detallaron que las colocaciones del FGS tendrán rendimientos mínimos garantizados que oscilarán entre el valor de la UVA más un spread técnico ajustable de hasta el 4,5%. El objetivo gubernamental es dar una solución habitacional rápida a unas 18.000 familias antes de que se inicie el próximo calendario electoral.
La jugada comunicacional del Gobierno busca edulcorar el impacto del viraje conceptual frente a sus votantes más ortodoxos. A pesar de los esfuerzos por presentarlo como una medida de fomento al sector privado, la realidad objetiva demuestra que el modelo libertario necesitó de los fondos de los jubilados para intentar despertar la demanda interna. Las próximas licitaciones del sistema bancario determinarán si esta dosis de pragmatismo económico alcanza para consolidar la reactivación.