El dato político más sensible de la jornada fue la inasistencia de Santiago Caputo, el asesor estrella del mandatario. El influyente estratega faltó por primera vez a un cónclave de ministros, lo que alimentó los rumores de un fuerte desgaste. Fuentes internas vinculan este alejamiento con una disputa directa frente a Karina Milei, quien recientemente le arrebató el control de la comunicación estratégica para delegarlo en el cineasta Santiago Oría.
La deserción afectó también al organigrama ministerial con tres ausencias de peso. Mahiques, Pettovello y Monteoliva prefirieron viajar para cumplir con diversas actividades de agenda en el interior del país antes que asistir al llamado presidencial. Esta desconexión forzó a los organizadores a convocar de urgencia al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, con el indisimulable propósito de maquillar la visible escasez de quórum gubernamental.
Por el contrario, la contracara organizativa quedó expuesta en los armados paralelos de la Secretaría General. Mientras el jefe de Estado sufre desplantes, la mesa política que comanda "El Jefe" los martes goza de asistencia perfecta y disciplina partidaria. Ninguno de los dirigentes citados por la hermana del mandatario se atreve a ausentarse, consolidando la percepción instalada de que ella maneja los hilos de la gestión diaria.
En el plano estrictamente formal, el debate del mermado gabinete giró en torno a la economía. Milei ratificó que mantendrá la intransigencia doctrinaria y descartó cualquier tipo de auxilio estatal para los sectores sociales altamente endeudados. Desde el área de Presidencia reforzaron esa postura mediante un comunicado tajante, donde aseguraron que al populismo no se le gana con más populismo y que no modificarán la hoja de ruta.
La cita buscaba alinear las tropas frente a un Congreso que se encamina a debatir leyes clave. El oficialismo necesita ordenar sus filas de cara al inminente tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal II. Con un clima interno fracturado, el Gobierno intentará reconstruir en las próximas horas los puentes rotos con sus legisladores para evitar nuevos reveses en el escenario parlamentario.