La contundente declaración del legislador cuyano busca reagrupar las fuerzas de las provincias frente a los severos recortes de partidas dispuestos de forma unilateral por el Palacio de Hacienda. De esta manera, el exmandatario se posiciona firmemente en la reconstrucción de un frente federal capaz de articular una alternativa de gobernabilidad con miras a los próximos desafíos electorales del movimiento.
El escenario elegido para fijar posición fue un plenario de dirigentes norteños, ámbito propicio para que el parlamentario sanjuanino expusiera su visión sobre el impacto social del ajuste macroeconómico. Sergio Uñac cosechó los aplausos de la militancia al asegurar de manera taxativa que al Gobierno nacional no le interesa la realidad cotidiana de los sectores trabajadores que sufren la recesión.
La advertencia de la espada legislativa del Justicialismo apunta de forma directa contra el marcado sesgo porteño que caracteriza a la mesa de decisiones de la Casa Rosada. El senador enfatizó ante los micrófonos locales que la sociedad nunca más se puede permitir tener un Presidente que administre el destino de la patria bajo un absoluto aislamiento y sin conocer el interior profundo.
Asimismo, el golpe político más relevante de la jornada incluyó un fuerte respaldo institucional hacia una de las figuras más tradicionales y controvertidas del peronismo litoraleño. El representante de la provincia de San Juan elogió abiertamente la gestión de Gildo Insfrán, destacando el modelo de infraestructura productiva y contención social implementado por el primer mandatario en el territorio formoseño.
Por el lado de las segundas líneas de La Libertad Avanza en el Congreso, los voceros habituales evitaron polemizar de manera pública con el exgobernador cuyano para no sobredimensionar su centralidad mediática. En los pasillos parlamentarios de la fuerza oficialista sostienen que los reclamos del federalismo son simples excusas de la corporación política tradicional que extraña el manejo discrecional de los fondos públicos.
No obstante, los armadores de la liga de gobernadores interpretan que la agudización de los cuestionamientos territoriales responde a la asfixia financiera extrema que sufren las administraciones subnacionales. Los jefes provinciales advierten en sus informes técnicos que la parálisis total de la obra pública nacional destruye de forma masiva el empleo calificado en las distintas localidades, resintiendo la actividad comercial interna.
Para concluir, la ofensiva discursiva del parlamentario justicialista marca una profundización de las batallas legislativas que se avecinan en las comisiones del Senado de la Nación. Mientras las terminales gubernamentales intentan blindar su manual de ortodoxia fiscal, la dirigencia del interior apuesta a desgastar el relato centralista apelando a la defensa de los recursos soberanos e indispensables de cada comunidad provincial.