Las góndolas más lejos que nunca: el salario de los peones rurales pierde la batalla contra la inflación de los alimentos - Política y Medios
20-08-2026 - Edición Nº6775

LA PARADOJA ECONÓMICA DEL SECTOR RURAL

Las góndolas más lejos que nunca: el salario de los peones rurales pierde la batalla contra la inflación de los alimentos

10:26 |Un relevamiento sectorial encendió las alarmas en el sector agropecuario al demostrar que la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados del campo alcanzó niveles históricos durante el último año, dejando a las familias rurales en la insólita situación de no poder acceder a los mismos productos básicos que cosechan, ordeñan o crían diariamente debido al desfasaje paritario frente al costo de la canasta básica.

El impacto del programa de ordenamiento económico de la Casa Rosada impacta con crudeza en los hogares de quienes sostienen el motor productivo del país. Las estadísticas relevadas por distintas organizaciones laborales reflejan una realidad que golpea el corazón del entramado agroindustrial argentino. La pérdida de poder de compra transformó las rutinas de consumo en los pueblos del interior, donde la cercanía con la producción primaria históricamente funcionaba como un amortiguador social frente a las crisis de las grandes ciudades.

La situación del eslabón ganadero es una de las que registra el mayor deterioro comparativo dentro de la serie histórica analizada. Los datos indican que un peón ganadero compra menos de la mitad de los kilos de carne vacuna de los que podía adquirir una década atrás con su remuneración básica. Esta caída no solo representa un cambio drástico en la dieta tradicional de la familia rural, sino que expone la desconexión total entre los valores internacionales de exportación y los ingresos en pesos de los trabajadores.

En las cuencas lecheras de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, el panorama de vulnerabilidad social es muy similar. El personal abocado al ordeño y mantenimiento de las instalaciones lácteas percibe salarios que perdieron una capacidad de compra equivalente a un tercio menos de leche fluida en el mostrador. La paradoja de procesar miles de litros diarios de materia prima que luego resulta prohibitiva en el almacén de ramos generales profundiza el malestar en las asambleas gremiales.

El sector de la producción de carne blanca y granjas tampoco quedó al margen de esta dinámica de empobrecimiento generalizado. El personal de las plantas de crianza y procesamiento avícola sufrió una reducción que les permite llevar a sus mesas un 30% menos de pollo respecto de los parámetros de consumo habituales del segmento. La fuerte suba de los alimentos balanceados y los costos de energía dolarizados terminaron trasladándose a los precios finales de la cadena, licuando las mejoras salariales obtenidas en las últimas paritarias.

Desde las entidades empresariales del campo argumentan que la rentabilidad de las explotaciones medianas y pequeñas se encuentra al límite por la presión impositiva y la falta de crédito. Los productores advierten que, a pesar de los buenos precios internacionales, los márgenes de ganancia locales se licuaron por el aumento de los insumos importados y el retraso cambiario oficial. Esta ecuación financiera impide a las patronales convalidar aumentos de sueldos que empaten la velocidad de la inflación en los alimentos de primera necesidad.

Las delegaciones sindicales del ámbito rural ya evalúan iniciar planes de lucha regionales de cara al inicio de las próximas campañas de cosecha gruesa. La demanda de una recomposición salarial urgente choca de frente con la postura oficial de homologar únicamente acuerdos paritarios que estén alineados con la pauta de desinflación general del Palacio de Hacienda. El conflicto en el interior productivo amenaza con tensionar la paz social en los distritos que, hasta el momento, se mostraban como los más alineados con el rumbo económico del Gobierno.

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