En el centro del despliegue logístico, el megaproyecto de transporte impulsado por la petrolera de bandera nacional ingresó en su fase de definiciones técnicas más complejas. La iniciativa denominada Vaca Muerta Oil Sur superó el setenta y siete por ciento de su ejecución general en las obras civiles terrestres. Las tareas actuales concentran su atención en la costa rionegrina de Punta Colorada, donde los operarios montaron las primeras estructuras geodésicas sobre los tanques de almacenamiento y posicionaron una plataforma autoelevable para iniciar el montaje del tramo submarino que conectará las redes de tierra con los buques petroleros en el mar. [1]
En paralelo al frente atlántico, las obras orientadas a potenciar los yacimientos septentrionales del no convencional avanzan a paso firme sobre el terreno. El desarrollo del nuevo tendido denominado Duplicar Norte alcanzó un cincuenta por ciento de avance global bajo la dirección de las firmas contratistas encargadas de la ingeniería. La traza, presupuestada en 380 millones de dólares y financiada por un consorcio de productoras privadas, contempla una extensión de 207 kilómetros de cañerías para unir de forma directa los centros de bombeo neuquinos con los nodos reguladores ubicados en Río Negro. [1, 2]
La complejidad técnica del trayecto terrestre demandó la resolución de complejos desafíos de ingeniería vial y ambiental a lo largo de la estepa. Los equipos de soldadura y zanjeo ya completaron más del ochenta por ciento de los cruces especiales proyectados en los pliegos de bases condiciones. Entre los hitos operativos más destacados de las últimas semanas, sobresale la perforación subterránea realizada mediante tuneleras mecánicas para atravesar la traza de la Ruta Nacional 151, logrando colocar las tuberías de alta presión sin interrumpir el flujo vehicular ni afectar las banquinas comerciales de la zona.
La planificación regulatoria de los consorcios energéticos prevé un esquema de inauguraciones escalonadas para evitar la saturación de los sistemas troncales existentes. Los coordinadores de la obra proyectan que la primera fase operativa se habilitará a finales de este año, inyectando una capacidad inicial de transporte de 220.000 barriles diarios de petróleo. Posteriormente, el cronograma de habilitación progresiva contempla nuevos saltos en el caudal de bombeo hasta alcanzar la configuración integral definitiva durante el primer trimestre del próximo año, fijando un techo de evacuación de medio millón de barriles por día.
La cadena de proveedores locales e industrias metalúrgicas de la región también experimenta una fuerte reactivación económica traccionada de forma directa por estos frentes de obra. El montaje de las estaciones de bombeo y el tendido de los ductos de alta presión demandaron la contratación de mano de obra especializada y la adquisición de insumos de fabricación nacional. Esta inyección de recursos en las economías de las provincias patagónicas funciona como un amortiguador clave frente al parate que sufren otros sectores de la obra pública tradicional, consolidando a la energía como el principal motor de la actividad.
Finalmente, la culminación de este entramado de tuberías se posiciona como el verdadero motor que apalancará la generación de divisas genuinas para la macroeconomía nacional. Al entrelazar el caudal de bombeo con la terminal marítima de aguas profundas, el país contará con una plataforma de exportación continua optimizada para abastecer a los grandes buques cargueros internacionales. Las estimaciones de las compañías operadoras indican que este salto en el soporte logístico permitiremos multiplicar los saldos comerciales energéticos en el mediano plazo, transformando de forma definitiva la balanza de pagos del sector.