La comunidad científica desmintió las cifras oficiales de la gestión y advirtió sobre la pérdida diaria de capacidades estratégicas en todo el país - Política y Medios
15-08-2026 - Edición Nº6770

CRUCE EN EL ÁMBITO ACADÉMICO NACIONAL

La comunidad científica desmintió las cifras oficiales de la gestión y advirtió sobre la pérdida diaria de capacidades estratégicas en todo el país

16:32 |El conflicto por el rumbo del sistema de investigación y desarrollo en la República Argentina sumó un capítulo de alta confrontación discursiva. El presidente del CONICET, Daniel Salamone, rechazó de forma tajante la caracterización de "cientificidio" y negó la existencia de un éxodo masivo de profesionales hacia el exterior. El funcionario argumentó que las partidas presupuestarias actuales están garantizadas y que la mayor parte de las desvinculaciones ocurrieron al final del mandato anterior, defendiendo una estrategia orientada a vincular la ciencia pública de manera directa con el impacto productivo.

La respuesta de los investigadores, tecnólogos y becarios del organismo no se hizo esperar y expuso una lectura radicalmente opuesta a la del funcionario. Las agrupaciones gremiales y la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología calificaron las afirmaciones de Salamone como una provocación corporativa. Los colectivos académicos manifestaron que el titular del ente utiliza una trampa argumental al confundir la histórica "fuga de cerebros" con la emigración internacional, intentando invisibilizar la parálisis real y el drenaje de capacidades que ya ocurre dentro de las fronteras.

Para respaldar sus denuncias, la comunidad científica aportó informes estadísticos contundentes que exponen el retroceso del sector en términos de empleo. Los relevamientos independientes demostraron que el sistema científico-tecnológico perdió miles de puestos de trabajo en un período relativamente corto, lo que equivale a la destrucción diaria de posiciones calificadas. En el caso específico del CONICET, las planillas internas registran la baja de investigadores de carrera y la caída de miles de becas de formación.

La crisis de sostenimiento se profundizó de manera crítica tras la drástica determinación oficial que afectó a las cohortes de formación superior. Las autoridades del organismo ratificaron que cientos de becarios posdoctorales dejaron de percibir sus ingresos debido a la firme decisión administrativa de no prorrogar sus estipendios mensuales. Esta interrupción de los contratos forzó a que profesionales con más de ocho años de especialización académica queden desvinculados mientras esperan los demorados resultados de los concursos de ingreso.

En el plano salarial, el reclamo de los directores de institutos nucleados en la red RAICYT apuntó contra la severa pérdida del poder adquisitivo del sector. Los manifestantes denunciaron que los sueldos de los investigadores acumularon una caída real del 40% frente a las variaciones inflacionarias, transformando la retribución económica en un factor de expulsión indirecta. Esta situación de asfixia se complementa con el congelamiento de cargos científicos seleccionados en convocatorias previas que todavía no fueron efectivizados por el Palacio de Hacienda.

La escalada del conflicto institucional comenzó a traspasar las fronteras y ya capta la atención de los principales foros internacionales de la disciplina. El reclamo local en los despachos del Congreso de la Nación cosechó el respaldo de prestigiosos premios Nobel y de las principales revistas académicas internacionales de medicina y física. Ante este escenario de parálisis, las bases movilizadas exigieron formalmente una reconfiguración de las políticas públicas para evitar que el país pierda el tren del desarrollo tecnológico global.

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