El referente patagónico del partido amarillo sostuvo que "el rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección". Para Torres, cualquier coalición con el espacio del presidente Javier Milei debe estructurarse obligatoriamente bajo pautas programáticas sólidas y no por mera conveniencia de coyuntura. De esta manera, el dirigente buscó elevar la vara de las negociaciones de cara al armado de las listas legislativas y los comicios presidenciales.
En ese marco, el mandatario provincial remarcó la importancia de consolidar políticas públicas que trasciendan los mandatos gubernamentales para evitar refundar el país de forma constante. Además, planteó que las discusiones iniciales ya superaron el debate del equilibrio fiscal. Según su visión, la etapa que viene exige definir con urgencia planes de infraestructura concretos, esquemas de empleo genuino y pautas de valor agregado para los recursos de las provincias.
Como contraejemplo de articulación constructiva, Torres ponderó el frente gubernamental que lidera en Chubut. Explicó que en su territorio logró unificar al peronismo, al radicalismo, al PRO y a los libertarios bajo un mismo lineamiento de gestión. Afirmó que el elemento transversal que hermana a sectores ideológicamente tan dispares es el compromiso real con una agenda común de desarrollo estratégico regional.
Por otra parte, el chubutense se diferenció de la visión geopolítica lineal de la Casa Rosada al defender la llegada de capitales e inversiones extranjeras. Argumentó que la búsqueda de mercados no debe responder a sesgos ideológicos, validando por caso los proyectos comerciales provenientes de Asia en su provincia. Con este enfoque, el gobernador ratificó su respaldo al equilibrio fiscal pero rechazó de plano cualquier tipo de alineamiento automático en la política internacional.
Finalmente, las declaraciones del gobernador expusieron la compleja puja interna que atraviesa el federalismo frente al poder central. Torres subrayó que el éxito del proceso político dependerá de asegurar una calidad institucional indispensable. Concluyó advirtiendo que resulta inaceptable que la Nación retenga recursos clave generados por el esfuerzo de las provincias, afectando de manera directa el desarrollo de obras públicas locales.