La ofensiva parlamentaria del dirigente sanjuanino busca consolidar un fuerte polo de resistencia federal que ponga un freno de mano a las intenciones de shock del Poder Ejecutivo. Los equipos técnicos de la bancada opositora comenzaron a coordinar acciones con legisladores de las provincias patagónicas y del Norte Grande para bloquear la iniciativa en el recinto. Los senadores territoriales advierten que la falta de controles nacionales facilitará la adquisición masiva de áreas estratégicas ricas en minerales, agua dulce y litio. Sergio Uñac defendió la vigencia de las restricciones fronterizas como una herramienta innegociable de seguridad estratégica de la nación.
El legislador nacional apeló a una fuerte consigna patriótica y corporativa para descalificar los fundamentos económicos y comerciales que esgrimen los asesores de la Casa Rosada. Ante sus pares de la Comisión de Asuntos Constitucionales, el dirigente remarcó que ningún país desarrollado entrega sus recursos naturales sin exigir estrictas contraprestaciones locales de empleo. La estrategia discursiva apunta a fidelizar el apoyo del complejo agroindustrial del interior que teme quedar en desventaja frente a los grandes fondos de inversión globales. “La Argentina no está en venta”, sentenció Uñac de forma tajante contra el programa libertario.
La respuesta de los senadores de La Libertad Avanza no se hizo esperar, acusando al peronismo de utilizar consignas nacionalistas atrasadas para bloquear la llegada de dólares genuinos. Los legisladores oficiales argumentaron que la derogación de las trabas burocráticas permitirá la radicación de inversiones multimillonarias bajo el amparo de las garantías del RIGI. Sostienen que el ingreso de capitales extranjeros dinamizará las economías regionales y generará puestos de trabajo calificados que hoy el Estado provincial no puede sostener. El oficialismo nacional justifica la apertura de la venta de campos como un paso indispensable hacia el libre mercado absoluto.
Por el lado del justicialismo de la provincia de Buenos Aires, celebraron el endurecimiento verbal del senador sanjuanino y buscan nacionalizar el reclamo territorial en todos los distritos. El movimiento táctico coincide con el reciente paso adelante del gobernador Axel Kicillof para armar una mesa federal de resistencia al ajuste de Balcarce 50. Los armadores platenses pretenden utilizar la bandera de la defensa de las tierras rurales para tender puentes sólidos con los sectores del radicalismo y del peronismo dialoguista. La confluencia de criterios entre Kicillof y Uñac busca dotar de un perfil productivista e institucional a la fragmentada oposición parlamentaria.
La realidad que perciben las entidades de las uniones rurales del interior profundo es la de una total incertidumbre respecto a las reglas de juego inmobiliarias a largo plazo. Las federaciones agrarias y las cooperativas de productores alertan que el libre mercado de tierras disparará el precio de los alquileres de los campos cultivables de manera artificial. A pesar de este contexto adverso, los sectores inmobiliarios de las grandes ciudades celebran la iniciativa oficial, afirmando que reactivará el paralizado circuito comercial de estancias de lujo. La disputa por la tenencia de la propiedad rural profundiza la grieta comercial entre los pequeños chacaristas y las corporaciones multinacionales.
El desenlace de esta pulseada legislativa medirá la verdadera capacidad del oficialismo para sostener sus reformas de fondo ante un Senado que cotiza al alza cada voto opositor. Si los bloques provinciales logran abroquelarse detrás de la defensa del patrimonio territorial, el Gobierno nacional sufrirá un tropiezo institucional de alto impacto político. Las provincias buscan demostrar que la sustentabilidad de la macroeconomía general no puede lograrse rematando los activos naturales de las comunidades locales. La resistencia al decreto de la Ley de Tierras condiciona de forma severa el ritmo de desregulación que propone la Casa Rosada.